CAPITULO 4

538 Words
El es Adam, tu primo Los ojos de Brendan se iluminaron al ver a su pequeño primo. El pensó al instante que aquel niño era el mas lindo que había visto en toda su vida y en realidad ambos pensaron lo mismo. Adam estiro su mano para saludar la pequeño. Brendan tenía tan solo 4 años y Adam 6. La inocencia en sus rostros era tanta que la misma ternura se hacia poca ante ellos. Brendan tomo su mano y la estrecho - ¿Vamos a jugar...? Brendan siempre fue el mas jugueton de los dos. Queriendo al instante integrar a Adam a lo que era su vida diaria. Lamentablemente Adam no era demasiado animado, ya que el trauma de haber perdido a su padre en un accidente hizo que este no hablara mucho y solo fuera un humano sin sentimientos. Uno que pensaría solo en su bienestar o eso era lo que su madre siempre le daba a enseñar. Lo primordial siempre era el. El simplemente asintió, siendo maduro ante Brendan. EL pelinegro menor solo sonrió tomando la mano de su mayor llevándolo a lo que seria su escondite secreto. Ambos llegaron a un árbol que tenia un gran agujero, Brendan a pesar de ser pequeño siempre había sido muy inteligente. - aqui haremos nuestra propia cada, yo sere el que mandara y tu seras mi compañero A Adam no le gusto escuchar que seria el segundo en aquella casa. Nego cruzándose de brazos. - yo sere el que mande Brendan Brendan se quedo en silencio ante la voz imponente de su mayor. Solo asintió, ya que no quería que Adam se enojara con el. Observo hacia todos los lados y fue en busca de tablas y algo de pasto - ¡Adam! Ayudame a sacar mas pasto El castaño solo obedeció. Algo en Brendan le había cautivado y no quería replicarle. Constantemente con su madre era diferente, ella le mandaba a hacer algo y el replicaba pero con Brendan simplemente no podía. Cuando lo miro a los ojos supo que no podía ser malo con el Ambos estuvieron todo el dia ocupados entre sacar pasto y ponerle techo a su nueva casa. La madre de Brendna simplemente los llamaba a comer y beber jugos pero ellos no querían dejar de trabajar en su casa. Para cuando se escondió el sol los dos ya tenían listo todo. Con sus frentes sudorosas y llenos de tierra por todos lados los mandaron a la ducha. Brendan fue el primero en desnudar su pequeño cuerpo pero a Adam le daba cierta vergüenza. Brendan se acercó y sonrió con amabilidad - No debes tener vergüenza. Adam somos primos no unos desconocidos Desde ese día Adam no pudo volver a mirar a Brendan con otros ojos. Le había gustado, fue amor a primera vista siendo que eran solo unos niños. Aquel amor que no era superficial era el mas verdadero amor que una persona puede sentir por otra. Ambos fueron buenos primos por muchos años, pero llegando la adolescencia ambos no fueron los mismos. sobre todo cuando Brendan comenzó a sentirse demasiado por sus padres en realidad ante todos a su alrededor. Adam noto el cambio y se alejo Pero jamas cambio lo que sentía, aunque Brendan había olvidado ya aquel sentimiento.
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