Capitulo 20: Dos personas normales en Hawái. Tom Holmes Se que no creyó en mí. Por la forma en la que me miró y me dio un empujón hacia atrás, entendí que lo dejaba pasar. —Voy a cambiarme, no tardare. —Dijo, elevando la comisura izquierda en una diminuta sonrisa. Di la vuelta, salí y me mantuve en silencio contra la puerta, esperando. Casi ni respiraba por rescatar cada sonido de la habitación. Porque, así como ella no confiaba en la credibilidad de mi juramento, yo no creía en su “solo algo sensible”. Tardó demasiado en responder a mis llamados, ni mi voz, ni los toques fueron suficiente. Cuando mi instinto se encendió, forcé la cerradura, la vi consternada y helada mirando hacia mí, detrás de ella, había un espejo. Vi marcas en el cristal, como si hubiera arrastrado los

