(Primera persona – April) El timbre sonó fuerte, como si alguien estuviera golpeando la puerta con el puño en vez de tocar. Estaba en la sala, sentada en el sofá con las piernas recogidas, intentando concentrarme en cualquier cosa que no fuera el vacío en el pecho. La abuela Mónica fue a abrir y, cuando escuché su voz tensa diciendo “¿Qué haces aquí?”, supe quién era. Tyler. Entró despacio, como si cada paso le costara. Llevaba la misma chaqueta negra de siempre, el cabello revuelto, ojeras profundas que lo hacían parecer más viejo. Me miró desde la puerta, y por un segundo sentí que el aire se me escapaba. —April… necesito hablar contigo. Por favor. Me quedé quieta, abrazándome las rodillas más fuerte. La abuela se quedó al lado de la puerta, cruzada de brazos, lista para echarlo si

