Él estaba sentado, con el brazo en cabestrillo y con una expresión de mal humor. Cuando Lia llegó, la expresión feroz la asustaba, pero ahora entendía parte de sus problemas. Se dio cuenta de que no sabía en qué trabajaba. Klaus pasaba al menos tres días a la semana metido en el portátil, en esos momentos casi no hablaba, comía lo que ella ofrecía y decía algunas groserías que ella ni siquiera sabía que existían. -Klaus? -Un momento -¿En qué trabajas? -En la computadora. -Eso no es una respuesta. -Soy desarrollador Java y puedo producir cualquier cosa en una computadora, también soy hacker. Ella tenía noción de lo que hacía un hacker, pero no de un desarrollador Java. -¿Todo tu dinero viene de ahí? Lia sabía que él tenía mucho dinero. -En parte. Tengo la herencia de mi madre. Y

