Estamos en cuarentena, tratando de sobrellevar nuestro aprendizaje a través de una pantalla, extraño salir, a mis compañeros, mis amigos, salir con ellos y pasarla bien, extraño la universidad. Realmente no me está yendo mal en los estudios, al contrario tengo muy buenas calificaciones ya que no se me da mal tratar con la tecnología, ya he pasado dos semestres de forma virtual dando todo lo que se pueda, y me he olvidado de aquella persona. De forma inconsciente he dejado a un lado sin notarlo y me siento bien.
Sólo me he enterado por mis amigos que le cuesta formar grupos con los demás y que a veces no se conecta a clases, algo que yo tampoco hacía, me daba molestia conectarme y escuchar hablar sin poder comprender todo lo que trataban de enseñar, más me limitaba hacer las tareas de las cuales no tenía problema realizarlas aún sin haberme conectado a clases. Y los trabajos grupales y en parejas no eran un problema porque mis amigos mismos me nombraban en sus grupos. Ya después empecé a conectarme a clases tras recibir amenazas de bajar notas a la no asistencia, me conecto para la lista y si no está interesante la clase, procedo a retirarme.
Paso tarea tras tarea, tengo mucho contacto con compañeros con los que no hablaba mucho en la universidad, pero que ahora me escribo con ellos todos los días, me entretengo en mis tiempos libres descubriendo mundos desconocidos, adentrándome al mundo de la lectura de historias, libros, mangas de todo tipo. También me gusta escuchar música sin importar el género y una vez más me adentro al mundo de los doramas y también veo animes. Creo que la variedad de lo que pueda conocer me atrae como imán y tengo amigos con quienes compartir de todo esto y por un momento me siento viva y con ganas de comerme el mundo.
Y así paso mis días en casa, ajustándome a esta nueva rutina de cuidados de igual forma, buscando una y mil formas de hacer productivo el día a día, es difícil sí, al comienzo sientes que estás bien, pero de la nada te llegan angustias de querer salir y despejarte sin hacerlo, no puedes, debes cuidarte. Y aprovechar para pasar con la familia más tiempo posible, esta situación nos ha enseñado que una vida es como una estrella fugaz que se puede ir en cualquier momento.