Katherine Había sido un día lo suficientemente largo como para cubrir una vida entera y Devora era la culpable de cada uno de los momentos, de forma igualitaria. Si pudiera ordenarlo de malos a buenos el primero sería haberla visto besándose con Oksana. El intermedio fue ella acorralándome en un cubículo de los baños de la universidad y el más bueno, sin lugar a duda, fue ese beso y todo lo que aconteció después. Tendida en mi cama seguí recordando el momento una y otra vez. Lo recordé tantas veces que causó el mismo efecto en mí y me golpeé las mejillas tratando de dejar de sonreír, pero sabía que me había encantado. Desde el beso de la nada hasta las caricias que significaron todo. Pero an

