Devora La odiaba. Luego de sus amorosas palabras en mi honor y su nueva actitud de perra cambié completamente. Ya no quería ganármela siendo amable o exponiendo mis sentimientos, esa mierda era para perdedores. Ahora si quería cumplir el plan que le conté a Rita: hacer que ella volviera destrozada a mí y bueno, el resto, en resumen, era un poco triste y no tenía idea de cómo lograrlo sin terminar más enamorada de ella, pero primero lo importante. Paso uno, destruir su relación desde los cimientos. En la segunda clase de un viernes encontré la manera de preocupar a mi profesor lo suficiente como para que me enviara a la sala de la orientadora. Mi desinterés a la hora de pintar o de tratar bi

