-ah eres tú -me suelta, le miro con el ceño fruncido.
-¿Pensabas matarme? -le pregunto.
-tal vez si fueras otra persona pero tú -me di cuenta que su máscara dejaba ver sus labios.
Estos son casi rojos y sus dientes son blancos.
-supongo que vas a empezar con el cuentito de que me vas a dejar viviendo más mi miserable vida -solté con fastidio rodando los ojos.
-si.
Iba a voltearme para no seguir más en ese lugar. De repente él llega hacia a mí, me toma de la cintura y pone mi pecho contra el árbol. Su pecho está contra mi espalda.
-veo que haz hecho bien -susurra en mi oído -sabia que no ibas a traicionarme.
De pronto su rostro se acercó a mi cuello, trago saliva nerviosa sin poder hacer nada ya que él me tiene sujeta con sus brazos. Acerca sus labios a mi cuello y empieza a lamerlo, siento mis piernas desfallecer. Y me odio a mi misma en estos momentos, me odio porque me esta gustando mucho lo que me está haciendo.
Oh Dios, no puede gustarme esto. Me remuevo, tratando de liberarme de su agarre.
-dime Cony -un escalofrío surgió por mi columna -¿Te gusta lo que te estoy haciendo?
Las manos enguantadas alzan un poco mi blusa y acaricia mi piel con sus dedos. Vuelve acercar su rostro pero está vez va en dirección a mi oreja la muerde un poco y dice.
-contesta Cony.
-e-eh no se que quieres que te diga -digo agitada con mi respiración acelerada.
-solo quiero que me digas si esto te gusta, porque lo puedo sentir. No te haz movido más.
-tal vez...
Aprieta mi cadera con sus dedos.
-la respuesta es si y no, elige.
-ay que más da solo suéltame y dejame en paz. -no dice nada por lo que continuo -tu mismo lo dijiste no voy a contarle nada a la policía ahora déjame ir.
-tal vez otro día tenga la oportunidad de que me digas si te gusta o no -muerde mi cuello y yo muerdo mis labios no dejando que se me salga el sonido de mi boca.
Sin más me suelta y yo me volteo rápidamente. Miro sus ojos, el rojo se encuentra un poco más oscuro de lo normal. Yo lo único que puedo hacer es salir de ese lugar sin decir nada.
Llego a la carretera y la cruzo rápidamente, llego a mi casa y apenas cruzo la puerta la voz de mi madre me recibe.
-¡Cony por fin apareces! Mira la hora que es, me tenías preocupada -dice mi madre sentada en el sillón.
-lo siento mamá, me extendí un poco con Violeta, prometo llamarte a la próxima para que no te preocupas.
Ella asiente y yo subo las escaleras, pero su voz me interrumpe de nuevo.
-¿Que te paso en el cuello? -se acerca a mi.
La miro con confusión.
-tienes un moretón ahí.
-deja y me miro.
Subo las escaleras y entro al baño, miro mi reflejo en él y si, como dijo mi madre hay un moretón en mi cuello, en el lugar donde mordió él. Maldito. Mi cara palidece viendo la mancha roja.
¿Ahora cómo le explico esto a mi mamá?
No mamá lo que pasa es que me ví con el asesino del pueblo y este acaricio mi piel, lamió mi cuello y dejó este moretón. ¿Y adivina? Yo no hice nada para detenerlo.
¡No! Obviamente no podía decirle eso.
Salgo del baño y bajo nuevamente a la sala.
-mamá no se que me pasó ahí, a lo mejor me picó una abeja y no me di cuenta.
-bueno ponte algo ahí parece que va a dejar un morado.
Asiento y entonces en ese momento llega mi papá.
-hola familia. ¿Que te paso en el cuello Cony?
Genial hasta mi padre lo ha notado. Estaba que echaba humo por dentro, cuánto te odio maldito asesino.
-no se acuerda dice que a lo mejor fue una abeja.
-¿Abeja? No parece picadura de abeja es más parece como si...
-tuvo que ser eso papá -lo interrumpo antes de que termine de hablar. -¿Qué más me pudo haber picado?
Él asiente y yo voy escaleras arriba. Entro a mi habitación y me doy un baño, me pongo mi pijama y me acuesto en mi cama. Cierro mis ojos y la sensación de sus labios sobre mi piel, se sentía bien esos labios suaves lamiendo mi piel.
Ay no ¡Sal de mi cabeza! Ya tengo demasiado con tenerte en las noticias como para también tenerte en mi mente, vete de mi mente.
Mi noche se basa en yo creyendo que peleo con ese asesino para que se vaya de mi cabeza hasta que por fin lo consigo y logro caer sumida en un profundo sueño.