POV SICI
Lo veo antes siquiera de que entre a la cafetería, parece que hoy también tuvo un día ajetreado de trabajo ya que, aun lleva su traje de oficina. Sonríe radiantemente cuando logra ubicarme de entre las personas. Se apresura para acercarse y sin mediar palabra, toma mi rostro depositando un delicioso beso en mis labios.
- Lamento la demora – se disculpa mientras se sienta en la silla frente a mi - ¿Llevas mucho tiempo esperándome?
- No, y la verdad; me gusta estar aquí – respondo sincera
- Sì es muy acogedor. Veo que estás mejor de la herida.
- Apenas fue un rasguño, no tienes porque preocuparte.
- Pronto ni se notará – dice examinando mi rostro – Debes tener más cuidado a la próxima.
- Amor, ya me dijiste eso -le recuerdo
- Cierto, pero… me preocupo.
- Lo sé – tomo un sorbo de mi café
- Por cierto, ¿Hablaste con tu padre?
- Yo… no he tenido la oportunidad de hacerlo.
- Sicilia, cariño; podemos decírselo juntos. La verdad es que, quiero casarme contigo lo antes posible.
- No es el mejor momento para mi familia, creo que debemos esperar un poco más para poder hablar tranquilamente con él.
- Eso llevas diciendo hace semanas ¿Por qué no confías en mí y me cuentas lo que sucede?
- Son asuntos familiares y mi padre, bueno… quiere anunciarlo él mismo.
- ¿Tus padres se van a divorciar?
- No, claro que no – aunque la verdad, desearía que lo hicieran.
- Mi amor, ya no quiero seguir esperando más; solo imagina nuestra boda, rodeados de nuestra familia y amigos – toma mi mano a través de la mesa- Nuestra luna de miel; podemos ir a una isla y hacer lo que siempre hemos querido hacer, estar juntos. Formar una familia – le sonrío ante sus pensamientos del futuro – Quiero tenerte en una hermosa casa, decorada a tu gusto y en donde me darás la familia que tanto quiero formar contigo.
- Yo también quiero eso.
- Entonces solo debemos hablar con tu padre – suspiro, puede que tenga razón; es decir, la noticia de que tengo una hermana no debería ser impedimento para que yo me case, además; fue él quien me orilló a buscar pareja y será la oportunidad perfecta para salir de esa casa.
- Bien, hablaré con él a más tardar mañana.
- ¡¿Enserio?!
- Sì
- Haré lo mismo con mi padre, le indicaré que nos casaremos y así pueden acordar los términos.
- ¿Crees que él estará de acuerdo?
- ¡Claro que sí! Yo me encargo de eso, no te preocupes – se vuelve a levantar de su lugar, depositando un beso en mi frente y luego me besa de nuevo en los labios, haciendo que las mariposas en mi estomago revoloteen como locas – Te Amo tanto – dice entre besos.
- También Te Amo – aunque me aterra enfrentar a mi padre, por él haría lo que sea – Pero lo mejor será que me vaya a casa, no puedo faltar a la cena – me levanto de la mesa – Espera mi mensaje – le doy un último beso y salgo corriendo de la cafetería directo a mi auto. El camino a casa se me hizo demasiado corto, pero solo me ayudó a poder armarme más de valor.
- Bienvenida a casa – me saluda la señora Park
- Gracias, ¿Mi padre ya llegó?
- Sì, se encuentra en el despacho junto a la señorita Carys – me informa
- Entiendo.
- Pase al comedor, la cena se servirá pronto – obedezco lo que me indica así que me siento en mi nuevo lugar designado hasta que mis padres llegan a la mesa, la ultima en sentarse es esa chica. El único sonido que se escucha es el de los utensilios cuando chocan con los platos.
- Padre… cuando terminemos de cenar ¿puedes darme un poco de tu tiempo? Tengo algo importante que decirte – él levanta su vista y me examina
- ¿Otra enfermedad?
- No, para nada. Llevo más de un mes sin ser hospitalizada.
- ¿Y eso se supone que es un logro? – intento que su comentario no me baje la valentía - ¿Sobre qué quieres hablar?
- Bueno, es referente a las citas que querías arreglarme y…
- Cierto, ¿Ya tienes la lista de los candidatos?
- De hecho, ya tengo al candidato que…
- Hablando de candidato, a tu hermana le interesó un chico que conoces – lo miro sorprendida
- ¿Qué yo conozco?
- Así es – afirma con su voz chillona – En cuanto lo vi, supe que era el elegido para ser mi esposo – mi corazón se acelera ¿Hablará de Anthon?
- ¿A quien te refieres?
- Es el chico que vino a dejarte a casa el día que nos conocimos – la veo suspirar – tenia un aspecto hermoso, como un modelo – dejo salir el aire que no sabía que contenía - ¿Cómo se llama?
- Su nombre es Theo Ferith – informo
- Oh.. Theo – repite suspirando
- Lamento informar que no está disponible – informa mi madre – Aunque intenté concertar citas a ciegas para mi niña, no están interesados en nosotros.
- ¡Engreídos! – suelta mi padre - ¿Se creen la gran cosa?
- Es natural que busquen a alguien de alto rango para su hijo.
- ¿No somos de alto rango? – pregunta Carys
- No tan alto como a ellos les gustaría – comenta mi madre
- ¡Son unos idiotas! No te preocupes cariño, él no vale la pena – veo a mi padre acariciar la cabeza de su hijita – Buscaré a alguien perfecto para ti – un hijo bastardo de otra persona sería el ideal.
- Entonces… ¿Cómo lo conoces? – me pregunta
- Fuimos juntos a la universidad, pero no somos cercanos – aclaro
- ¡Claro que no lo son! Sì lo fueran, al menos servirías para algo – muerdo mi lengua para no responder como se merece. No me conviene enfurecerlo en este momento – Por cierto, mañana tendremos a un invitados en la casa.
- ¿Invitado?
- Sì, espero que estén preparadas. No quiero ninguna tontería ¿Entendido?
- Si Cariño – seguimos comiendo en silencio hasta terminar y que mi padre se retire de la mesa.
- Nos vemos – Carys también se retira a su habitación
- Mi niña ¿De qué se trata el asunto que tienes que hablar con tu padre? ¿Es sobre Anthon?
- Sí madre – me saco del bolsillo el anillo de compromiso que me entregó – Me lo propuso hace unas semanas – le extiendo el anillo
- ¡Hija! Estoy muy feliz por ti – veo como sonríe mientras sus ojos se cristalizan – Te casarás con un hombre al que amas.
- Madre – me levanto de la silla y me arrodillo frente a ella – No quiero dejarte sola…
- No tienes que preocuparte por mí, yo estoy bien si tú lo estas – nos abrazamos, ella besa mi cabeza mientras acaricia mi cabello – Ve con él y dile que ya tienes un prometido. No creo que se oponga.
- Sí – me pongo de pie y arreglo mi vestido – Eso voy a hacer – y me giro para poder ir al despacho de mi padre. Al llegar ante la puerta, golpeo mis nudillos contra la madera para pedir permiso.
- Adelante – respiro profundamente y abro la puerta – Ah, cierto… dijiste que tenias algo que decirme. ¿Qué es?
- Padre, como mencioné en la cena… ya tengo un candidato a ser mi esposo – él levanta una ceja – Salí a citas con él y logramos congeniar bien.
- ¿Quién es?
- Su nombre es Anthon York – digo – Es hijo de…
- Robert York – susurra – Es el chico con el que salías en la universidad ¿verdad?
- No salíamos… solo éramos amigos – me ve analizando las probabilidades
- Él quiere conocerte para poder hacer oficial nuestra relación, claro si tú lo permites.
- ¿Aceptó salir contigo después de lo que le dije hace años?
- Su nivel tanto económico como social ahora son mayores, es por eso que me atrevo a presentártelo.
- Es verdad, ese joven es una promesa grande para los negocios y nos conviene tener a alguien que se dedique al transporte de nuestro lado; es una muy buena opción – reprimo una sonrisa ante su respuesta – Bien, dile que venga y hablaremos de las condiciones.
- Claro padre ¿Cuándo tienes tiempo libre?
- Dentro de dos semanas, arregla todo y dime la fecha.
- Entendido, así lo haré.
- Bien, si no tienes nada más que decir; entonces vete.
- Sí, que descanses – salgo del despacho rápidamente mientras sonrío como una tonta. ¡Al fin saldré de este lugar!