POV THEO
Después de ordenar que llevaran su maleta junto a su propietaria; me encierro de nuevo en el despacho; llamo a Dan.
- ¿Sí? – dice al responder a mi llamada
- Necesito una tarjeta de crédito adicional – pido
- ¿De nuevo perdió la suya? – pongo los ojos en blanco
- Quiero que esté a nombre de Sicilia Giannoli – debido a que se quedó callado, sé que no se esperaba esto – Y que no tenga limite ¿Entiendes?
- No, no entiendo. ¿Me perdí de algo?
- Prepara un auto también; no sé que tipo prefiera así que dale a elegir varios modelos. También necesito que compre ropa, así que prepara una visita a la mejor tienda de la ciudad o llama a los diseñadores a casa, pregúntale a ella.
- Pero… ¿Quién diablos es ella?
- Mi prometida – se vuelve a quedar sin palabras – Trae la tarjeta hoy. Ven personalmente porque necesito que la conozcas ¿Entiendes?
- ¡Entonces si era cierto lo del compromiso! – dice alterado - ¿Cómo pudo mantenerlo en secre…? - cuelgo la llamada, no quiero escuchar sus reclamos. Cierro los ojos y me recuesto sobre mi cómoda silla de cuero. No puedo creer que las cosas resultaran tan fáciles; aunque no sé si hice bien en ocultar los motivos por los cuales la acepté; pero verla me provocan unas inmensas ganas de molestarla; y verla en esa posición, fue maravilloso. Una sonrisa se dibuja en mi rostro cuando pienso en el momento en el cual aceptó cualquier condición que pusiera; se siente muy bien tenerla en la palma de mi mano y allí, es justo donde la tendré; el tiempo que quiera. Vuelvo a tomar mi teléfono, esta vez para poder llamar a mi madre.
- ¿Cariño? – responde con tono de sorpresa en su voz
- Hola, madre.
- ¿Dónde has estado? – empieza a interrogarme – Espero que tengas una buena explicación para todo esto, he escuchado cosas que necesito hablar contigo.
- Justo por eso te llamo – respondo – Lamento que te hayas enterado por otra persona; ya no puedo hacer nada para remediar eso, pero lo que sí puedo hacer; es presentártela formalmente, claro; si quieres conocerla – se queda en silencio un par de segundos.
- ¿Pueden venir mañana? – pregunta – Preparé una cena en familia, tu padre y hermano también estarán presentes.
- Por mí no hay problema.
- También quiero hablar sobre Hilary ¿Qué pasó?
- No es necesario que perdamos nuestro tiempo hablando de ella; solo te diré esto, no volveré a verla.
- ¿Por qué no puedes expresar tus sentimientos como es debido?
- No es nada, madre. Solo fue algo pasajero.
- No lo parecía para mi – su intuición es peligrosa, no hay nada que pase por alto – Me preocupa tu nueva relación, todo es demasiado apresurado; temo que salgas lastimado de todo esto y que arrastres a esa chica contigo.
- Te prometo que estaré bien y ella… es mil veces mejor que Hilary. Ya lo veras, sé que la adoraras.
- Si eso dices, la recibiremos con los brazos abiertos.
- Gracias; entonces nos vemos mañana- me despido
- Sì, nos vemos cariño – corta la llamada después de eso. Al ver por la ventana, noto que ya es tarde, subo a mi habitación a tomar un baño y luego bajar al comedor para poder cenar. Cuando llego, mi Nopalito ya se encuentra allí.
- Veo que ya lograste relajarte- digo al verla tan despreocupada
- Lo mismo digo – me observa de pies a cabeza – Nunca pensé en verte de esta manera.
- ¿A qué te refieres?
- Sin tus finos trajes – dice – Hasta pareces una buena persona, vestido así – suelto una risita
- ¿No soy una buena persona?
- Aun no lo sé – la veo alargar su mano para poder colocar más azúcar a su café – Tu casa es preciosa.
- Me alegra que te guste.
- ¿Vives solo?
- Sì
- Claro, ¿es tu departamento de soltero?
- ¿Por qué?
- Encontré preservativos en el baño; eso fue una clara pista.
- Mis amigos solían venir mucho aquí, claro; antes de que contrajeran matrimonio. Puede que seamos mujeriegos; pero no estúpidos – ahora es ella quien ríe.
- ¿También los usaras conmigo?
- Eso depende – parece que le encanta provocarme
- ¿De qué?
- Si quiero algo serio, o no – digo
- Es verdad, aun no sabemos si vamos a concretar nuestro matrimonio.
- Exacto, primero debemos llevarnos bien. Después de todo, la ultima vez que nos vimos, dijiste que me detestabas.
- ¿Por qué recordar el pasado? – dice sorbiendo su café.
- Conocerás a mis padres mañana – informa y casi escupe de nuevo su bebida.
- ¿Qué? ¿Tan pronto?
- Necesitamos que sea lo más pronto posible debido a que los rumores se expanden como pólvora, luego de eso conocerás a mis amigos y hablaremos sobre la fiesta de compromiso.
- ¿Fiesta de compromiso? ¿Conocer a tus amigos? Oye, ¿No crees que te estas apresurando demasiado?
- No, no lo creo. ¿Tienes algún problema con todo esto?
- Pues, ¿Y si lo nuestro no funciona?
- No hemos empezado ¿Por qué pensar en como va a terminar todo esto?
- Pero…
- Señor – mi mayordomo entra en la habitación – El secretario Dan está aquí.
- Déjalo entrar – pido, y sin esperar más él se marcha
- ¿Tu secretario?
- Necesito que se conozcan – respondo – Escucha, todo esto es necesario para que te puedas acostumbrar a mi estilo de vida ¿Recuerdas que acordamos esto?
- Sì, lo recuerdo – admite. Veo a Dan entrar en el comedor.
- Señor – saluda sonriente
- Dan, déjame presentarte. Ella es Sicilia Giannoli, mi prometida – Sicilia le sonríe cálidamente, una sonrisa que no había visto – Preciosa, él es Dan Prescott; mi secretario – Sicilia se pone de pie y le extiende su mano
- Es todo un placer – dice sonriente, Dan le corresponde el apretón de manos
- El placer es mío – responde igual de sonriente – Al fin puedo conocer a la futura Señora Ferith- dice – Déjeme decirle que es mucho más hermosa de lo que imaginé.
- Es muy amable – reprimo unas palabras irónicas, ya que; él ya la había visto antes ¿Por qué le da tantos cumplidos?
- Trajiste lo que te pedí- digo interrumpiéndolos. Sicilia regresa a su lugar.
- Así es – me extiende un sobre
- Dáselos a ella – pido
- ¿Qué es esto? – pregunta
- Antes de que intentes rechazarlo; la respuesta es, no puedes rechazarlo – su mirada de duda se despeja al ver el plástico de la tarjeta.
- Está a mi nombre – dice
- Eres su dueña, ¿Por qué no lo estaría?
- ¿Enserio me darás una tarjeta de crédito?
- Ya te la di.
- No te da miedo que te exprima – me rio
- Necesitarías mínimo diez años gastando sin parar para poder exprimir el dinero de esa tarjeta y para ese momento, ya habré hecho más – ella me mira de manera extraña
- ¿Me estas dando luz verde para exprimirte?
- Siempre y cuando, la tarjeta no sea lo único que exprimas – digo descaradamente.
- Okay… supongo que será mejor que me marche – Dan retrocede unos pasos.
- Dan, puedes quedarte a cenar si quieres – invita ella
- No, no quiere – le respondo
- ¿Por qué no dejas que él responda?
- Es muy amable de su parte, pero tengo planes – se excusa – Nos vemos después – y tras decir eso, se marcha.
- Eres un grosero.
- Es nuestra primera cena juntos y ¿Quieres invitar a mas personas?
- Lo hice por educación.
- Él es un empleado muy bien pagado, no necesitas hacer esto.
- No eres de la realeza, no es necesario que te comportes de esta manera,
- Si lo hago con él, entonces tendría que hacerlo con todos los demás empleados y la mesa no es lo suficientemente grande como para hacer eso.
- Eres un pesado.
- Y al parecer soy todo tuyo – digo con una sonrisa en mis labios. Empiezo a devorar mi filete mientras ella se dedica a leer los documentos que vienen con la tarjeta.
- ¿Qué pasa si quiero comprar una casa con esto?
- Entonces hazlo – respondo
- ¿Cuál es el límite?
- No lo tiene – respondo
- Eso suena muy bien – la regresa al sobre y la aparta; aunque no la rechazó, sospecho que no planea usarla.
- Mañana saldremos por la mañana – digo – Quiero que estes lista a las 8.
- Bien – ambos nos dedicamos a terminar nuestra cena y sin decir palabra nos encaminamos a nuestra habitación.