No hemos empezado...

1530 Words
POV THEO Después de ordenar que llevaran su maleta junto a su propietaria; me encierro de nuevo en el despacho; llamo a Dan. - ¿Sí? – dice al responder a mi llamada - Necesito una tarjeta de crédito adicional – pido - ¿De nuevo perdió la suya? – pongo los ojos en blanco - Quiero que esté a nombre de Sicilia Giannoli – debido a que se quedó callado, sé que no se esperaba esto – Y que no tenga limite ¿Entiendes? - No, no entiendo. ¿Me perdí de algo? - Prepara un auto también; no sé que tipo prefiera así que dale a elegir varios modelos. También necesito que compre ropa, así que prepara una visita a la mejor tienda de la ciudad o llama a los diseñadores a casa, pregúntale a ella. - Pero… ¿Quién diablos es ella? - Mi prometida – se vuelve a quedar sin palabras – Trae la tarjeta hoy. Ven personalmente porque necesito que la conozcas ¿Entiendes? - ¡Entonces si era cierto lo del compromiso! – dice alterado - ¿Cómo pudo mantenerlo en secre…? - cuelgo la llamada, no quiero escuchar sus reclamos. Cierro los ojos y me recuesto sobre mi cómoda silla de cuero. No puedo creer que las cosas resultaran tan fáciles; aunque no sé si hice bien en ocultar los motivos por los cuales la acepté; pero verla me provocan unas inmensas ganas de molestarla; y verla en esa posición, fue maravilloso. Una sonrisa se dibuja en mi rostro cuando pienso en el momento en el cual aceptó cualquier condición que pusiera; se siente muy bien tenerla en la palma de mi mano y allí, es justo donde la tendré; el tiempo que quiera. Vuelvo a tomar mi teléfono, esta vez para poder llamar a mi madre. - ¿Cariño? – responde con tono de sorpresa en su voz - Hola, madre. - ¿Dónde has estado? – empieza a interrogarme – Espero que tengas una buena explicación para todo esto, he escuchado cosas que necesito hablar contigo. - Justo por eso te llamo – respondo – Lamento que te hayas enterado por otra persona; ya no puedo hacer nada para remediar eso, pero lo que sí puedo hacer; es presentártela formalmente, claro; si quieres conocerla – se queda en silencio un par de segundos. - ¿Pueden venir mañana? – pregunta – Preparé una cena en familia, tu padre y hermano también estarán presentes. - Por mí no hay problema. - También quiero hablar sobre Hilary ¿Qué pasó? - No es necesario que perdamos nuestro tiempo hablando de ella; solo te diré esto, no volveré a verla. - ¿Por qué no puedes expresar tus sentimientos como es debido? - No es nada, madre. Solo fue algo pasajero. - No lo parecía para mi – su intuición es peligrosa, no hay nada que pase por alto – Me preocupa tu nueva relación, todo es demasiado apresurado; temo que salgas lastimado de todo esto y que arrastres a esa chica contigo. - Te prometo que estaré bien y ella… es mil veces mejor que Hilary. Ya lo veras, sé que la adoraras. - Si eso dices, la recibiremos con los brazos abiertos. - Gracias; entonces nos vemos mañana- me despido - Sì, nos vemos cariño – corta la llamada después de eso. Al ver por la ventana, noto que ya es tarde, subo a mi habitación a tomar un baño y luego bajar al comedor para poder cenar. Cuando llego, mi Nopalito ya se encuentra allí. - Veo que ya lograste relajarte- digo al verla tan despreocupada - Lo mismo digo – me observa de pies a cabeza – Nunca pensé en verte de esta manera. - ¿A qué te refieres? - Sin tus finos trajes – dice – Hasta pareces una buena persona, vestido así – suelto una risita - ¿No soy una buena persona? - Aun no lo sé – la veo alargar su mano para poder colocar más azúcar a su café – Tu casa es preciosa. - Me alegra que te guste. - ¿Vives solo? - Sì - Claro, ¿es tu departamento de soltero? - ¿Por qué? - Encontré preservativos en el baño; eso fue una clara pista. - Mis amigos solían venir mucho aquí, claro; antes de que contrajeran matrimonio. Puede que seamos mujeriegos; pero no estúpidos – ahora es ella quien ríe. - ¿También los usaras conmigo? - Eso depende – parece que le encanta provocarme - ¿De qué? - Si quiero algo serio, o no – digo - Es verdad, aun no sabemos si vamos a concretar nuestro matrimonio. - Exacto, primero debemos llevarnos bien. Después de todo, la ultima vez que nos vimos, dijiste que me detestabas. - ¿Por qué recordar el pasado? – dice sorbiendo su café. - Conocerás a mis padres mañana – informa y casi escupe de nuevo su bebida. - ¿Qué? ¿Tan pronto? - Necesitamos que sea lo más pronto posible debido a que los rumores se expanden como pólvora, luego de eso conocerás a mis amigos y hablaremos sobre la fiesta de compromiso. - ¿Fiesta de compromiso? ¿Conocer a tus amigos? Oye, ¿No crees que te estas apresurando demasiado? - No, no lo creo. ¿Tienes algún problema con todo esto? - Pues, ¿Y si lo nuestro no funciona? - No hemos empezado ¿Por qué pensar en como va a terminar todo esto? - Pero… - Señor – mi mayordomo entra en la habitación – El secretario Dan está aquí. - Déjalo entrar – pido, y sin esperar más él se marcha - ¿Tu secretario? - Necesito que se conozcan – respondo – Escucha, todo esto es necesario para que te puedas acostumbrar a mi estilo de vida ¿Recuerdas que acordamos esto? - Sì, lo recuerdo – admite. Veo a Dan entrar en el comedor. - Señor – saluda sonriente - Dan, déjame presentarte. Ella es Sicilia Giannoli, mi prometida – Sicilia le sonríe cálidamente, una sonrisa que no había visto – Preciosa, él es Dan Prescott; mi secretario – Sicilia se pone de pie y le extiende su mano - Es todo un placer – dice sonriente, Dan le corresponde el apretón de manos - El placer es mío – responde igual de sonriente – Al fin puedo conocer a la futura Señora Ferith- dice – Déjeme decirle que es mucho más hermosa de lo que imaginé. - Es muy amable – reprimo unas palabras irónicas, ya que; él ya la había visto antes ¿Por qué le da tantos cumplidos? - Trajiste lo que te pedí- digo interrumpiéndolos. Sicilia regresa a su lugar. - Así es – me extiende un sobre - Dáselos a ella – pido - ¿Qué es esto? – pregunta - Antes de que intentes rechazarlo; la respuesta es, no puedes rechazarlo – su mirada de duda se despeja al ver el plástico de la tarjeta. - Está a mi nombre – dice - Eres su dueña, ¿Por qué no lo estaría? - ¿Enserio me darás una tarjeta de crédito? - Ya te la di. - No te da miedo que te exprima – me rio - Necesitarías mínimo diez años gastando sin parar para poder exprimir el dinero de esa tarjeta y para ese momento, ya habré hecho más – ella me mira de manera extraña - ¿Me estas dando luz verde para exprimirte? - Siempre y cuando, la tarjeta no sea lo único que exprimas – digo descaradamente. - Okay… supongo que será mejor que me marche – Dan retrocede unos pasos. - Dan, puedes quedarte a cenar si quieres – invita ella - No, no quiere – le respondo - ¿Por qué no dejas que él responda? - Es muy amable de su parte, pero tengo planes – se excusa – Nos vemos después – y tras decir eso, se marcha. - Eres un grosero. - Es nuestra primera cena juntos y ¿Quieres invitar a mas personas? - Lo hice por educación. - Él es un empleado muy bien pagado, no necesitas hacer esto. - No eres de la realeza, no es necesario que te comportes de esta manera, - Si lo hago con él, entonces tendría que hacerlo con todos los demás empleados y la mesa no es lo suficientemente grande como para hacer eso. - Eres un pesado. - Y al parecer soy todo tuyo – digo con una sonrisa en mis labios. Empiezo a devorar mi filete mientras ella se dedica a leer los documentos que vienen con la tarjeta. - ¿Qué pasa si quiero comprar una casa con esto? - Entonces hazlo – respondo - ¿Cuál es el límite? - No lo tiene – respondo - Eso suena muy bien – la regresa al sobre y la aparta; aunque no la rechazó, sospecho que no planea usarla. - Mañana saldremos por la mañana – digo – Quiero que estes lista a las 8. - Bien – ambos nos dedicamos a terminar nuestra cena y sin decir palabra nos encaminamos a nuestra habitación.
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