POV SICI
Cuando dijo que saldríamos nunca me imaginé que era para esto.
- ¿Qué corte de diamante te gusta? – pregunta mientras observo la cantidad de anillos y diamantes del lugar. Esta joyería se dedica únicamente a la venta de diamantes puros y son carísimos.
- Bueno… la verdad no tengo idea; es la primera vez que alguien me hace una pregunta como esa – digo sincera.
- Bueno, entonces observa y si te gusta uno… dímelo – miro las bandejas de terciopelo en este elegante apartado exclusivo.
- El corte Marquesa se ha vuelto muy popular estos días – me explica el gerente del lugar – aunque el baguette y corte princesa también son uno de los favoritos.
- Todos son muy hermosos – declaro – Elígelo tu – pido a Theo – Después de todo, es trabajo del novio elegir el anillo.
- Sì, pero eso también incluye que la novia no tenga opinión sobre el diseño del anillo; creo que es algo injusto, después de todo; tú lo llevarás – me sorprende que se comporte de manera tan considerada conmigo, y eso que no me soporta en lo absoluto.
- No me molesta que lo elijas tu – aclaro
- Bien – lo veo observar los diamantes – Prefiero el corte asscher, ¿Puedes traerlos?
- Claro, en seguida – el gerente se apresura para traer lo solicitado.
- Déjame ver tu mano – pide
- ¿Para qué?
- Solo dámela – toma mi mano, observándola por unos segundos – Bien – dice
- Aquí están – el gerente vuelve con nuevas opciones y Theo centra su atención en los anillos. Después de unos segundos, parece haberse decidido.
- Este – dice tomando un precioso anillo dorado con un enorme diamante cuya forma no había visto antes – Tu mano – vuelve a pedir, esta vez la extiendo y lo veo colocar el anillo de manera gentil en mi dedo – Este corte es perfecto para ti -. Dice – tiene una forma única, su brillo prismático y las facetas rectangulares lucirán muy bien con tu piel. Aunque… - se inclina y besa exactamente encima del anillo – No pueden superar la belleza de tu piel, preciosa – siento un cosquilleo en mi mano y la aparto nerviosa.
- Me… me gusta - digo notando que me arden las mejillas.
- ¡Excelente elección! – adula el gerente
- ¿te queda bien? – pregunta
- Bueno… creo que es un poco grande – digo viendo como el anillo da vueltas en mi dedo
- Ajústenlo – pide Theo – ¿Cuánto tiempo llevará?
- Dos días – informa el gerente; Theo les dedica una mirada molesta – Pero, para usted; estará listo en una hora.
- Bien, preciosa… ve con ellos para que tomen la medida que necesitan – pide
- Claro, cariño – digo y casi no logro reprimir mi risa; este juego de tira y afloja es más entretenido de lo que pensaba. Él me sonríe al escucharme llamarlo de esa manera.
- Tendrás que esforzarte más – se acerca a mi oído – Después de todo, ese no es un sobrenombre Mi precioso Nopalito – le dedico una mirada irritada y luego sigo al gerente para poder terminar con este asunto de una vez.
- No estaba enterado del compromiso del Joven Ferith – comenta – Pero me alegra mucho saber de este acontecimiento.
- Muchas gracias – no quiero ser grosera, pero tampoco tengo ganas de seguir charlando con personas desconocidas. Luego de que midieran mi dedo, me acomodo en un sillón mientras veo a Theo trabajar con una computadora portátil frente a mí. Parece totalmente inmerso en sea lo que sea que lee en este momento. Por mi parte, pienso en si mi padre va a permitir que siga en la fábrica. Para aprovechar un poco el tiempo, envío un mensaje a mi madre; para intentar calmarla e indicarle que estoy bien. Luego, me dedico a ver por la ventana o a echarle otra vista a los escaparates de la tienda. Cuando por fin está listo la sortija, Theo vuelve a colocarla en mi dedo.
- Por una relación, satisfactoria para ambos – dice mientras desliza el anillo.
- Lo será – afirmo y logro sonreírle.
- Muchas gracias por todo – dice despidiéndose del gerente. Y luego nos encaminamos a la salida en donde veo a Dan esperándonos. Subimos al auto, pero al notar que no nos dirigimos al departamento me pongo inquieta.
- ¿Qué es lo que tienes planeado para hoy?
- Recuerdas que tenemos la cena con mis padres ¿verdad?
- Claro – afirmo
- Pues, necesitas nueva ropa.
- No es necesario, puedo comprarla por mi cuenta.
- Quiero acompañarte, además; ya está agendado - regresa su atención a la computadora y supongo que el asunto está zanjado, así que no insisto más. Reviso mi celular en busca de alguna respuesta de mi madre, pero no recibo nada.
- Vamos – Veo como Dan abre la puerta del auto.
- ¿Tan rápido? – pregunto
- Solo eran un par de calles de distancia – aclara Dan
- Pudimos haber caminado- Theo deja salir una pequeña risa
- ¿Caminar? Ni loco – dice, me brinda su brazo y ambos caminamos dentro de otra tienda elegante de la cual no sabia de su existencia.
- Señor Ferith – una señora muy elegante nos espera en la entrada junto con un pequeño ejercito de chicas y chicos – Es un gusto verlo después de tanto tiempo.
- ¿Cómo ha estado, Señora Claire? – pregunta
- Muy bien, aunque algo preocupada por usted. Por favor no vuelva a desaparecer de ese modo.
- No lo volveré a hacer, menos ahora que tengo a esta hermosa dama a mi lado – ella me sonríe de manera cálida – Le presento a mi Prometida, Sicilia.
- Es un placer – saludo
- Oh, ¡es una noticia maravillosa! Felicidades, has conseguido una chica hermosa – ella me agrada, es la primera que lo felicita a él por tenerme a mì y no a mí, por tenerlo a él.
- Lo sé y necesito vestidos comparables con su belleza ¿Puedes ayudarme?
- Claro que sí, lo que sea por ti, querido – nos invita a pasar y nos adentramos en una atmosfera de colores y texturas, hay telas, vestidos, zapatos; el paraíso para cualquier chica.
- Es una hermosa tienda – comento admirando todo.
- Eres muy amable al decir eso; pero dime querida – se acerca a mí, apartándome ligeramente de Theo - ¿Qué clase de vestidos te gustan?
- Bueno, no tengo una inclinación en particular; si me gusta el vestido entonces lo usaré sin importar nada.
- De mente abierta, me agradas – dice - ¿Hay alguna ocasión en especial?
- Quiero un vestido para esta noche – interviene Theo – Tenemos una cena importante, también quiero más vestidos; por favor asegúrate que vaya mínimo dos para cada ocasión que se te ocurra, ropa formal, zapatos, algunos perfumes, también necesitamos pijamas, ropa interior, ropa deportiva, casual…
- Espera… - sonrío incomoda - ¿Planeas comprarme todo eso?
- No, lo pagarás tu – asegura – Con la tarjeta que te di.
- Es exactamente lo mismo – digo – La tarjeta es una extensión de la tuya.
- Así me aseguro de que la usarás – dice sonriente – Señora Claire – se gira ante la muy feliz gerente – Quiero lo mejor, asegúrate de cubrir todas sus necesidades; se acaba de mudar conmigo.
- Me aseguraré de que no le falte nada – dice sonriente. No se si agradecerle o golpearlo, pero la verdad es que; es mi primera experiencia comprando en una tienda así, ya que mi madre se encargaba de mi vestimenta en el pasado. Las asistentes me arrastran por toda la tienda, escojo los que me parecen lindos mientras ellos se dedican a mostrarme perfumes durante todo el trayecto.
- Ahora al vestidor – una de ellas me toma de la muñeca guiándome hasta los probadores, en el camino puedo ver a Theo enfrascado en una conversación con Dan mientras ven la computadora; cuando llego al mostrador, veo la enorme fila de vestidos que tienen esperando por mí.
- No voy a probarme todo esto ¿o sí? – Pregunto asustada
- Tranquila, solo se probará los más urgentes.
- Sí, como éste – otra chica llega dándome lo que parecer ser un vestido de terciopelo – Por favor, pruébese este primero – pide.
- Claro – tomo la prenda y me sumerjo en el probador, acomodo el vestido como puedo y cuando levanto la vista para poder verme al espejo, casi no logro reconocerme. Casi siempre utilizo cosas una o dos tallas más que la mía, pero esto… me queda demasiado ajustado, es decir; mi silueta… nunca la había visto de esta forma, pero la verdad es que me veo genial. Sonrío como una tonta ante la imagen del espejo y luego salgo del probador.
- Perfecto – comenta una de las chicas – Seguramente él estará muy complacido – dice, me pide que salga hacia donde se encuentra Theo y eso hago.
- Luce adorable – comenta Dan al verme, Theo levanta la vista al escuchar el cumplido de su asistente. Y me observa de pies a cabeza para luego colocar una sonrisa en su rostro.
- Yo diría que adorable es la ultima palabra que utilizaría – lo veo ponerse de pie y acercarse a mi – Podemos utilizar otras palabras para describirte en este instante, Nopalito – su mirada se clava en mis ojos, cuando lo tengo frente a mi coloca ambas manos alrededor de mi cintura – Provocativa, es una de esas palabras – su voz empieza a sonar un poco más grave conforme baja el tono a casi un susurro – Hermosa, es otra de ellas – siento como aprieta mi cintura, casi puede rodearla por completo con tan solo sus manos – Aunque, Sexy también quedaría perfecta – sus manos empiezan a bajar de mi cintura a mi cadera mientras acerca su rostro al mío, pegando nuestras frentes; puedo sentir su aliento en mi rostro provocando que mi corazón se acelere - ¿Qué palabra prefieres, Preciosa? – para este punto, sus manos ya llegaron a mis piernas haciendo que se incline aún más, nuestros rostros están frente a frente haciendo que una neblina se pose en mi cabeza.