Familia...

1791 Words
POV THEO Cuando la vi con ese ajustado vestido de terciopelo, con esos hermosos guantes cubriendo sus manos y brazos; no pude evitar pensar que ella es la criatura más hermosa que he visto en mi vida, esa hermosa piel se ve tan suave. Cuando me acerqué y sentí su olor, no pude evitar el deseo de tocarla. Y para mi sorpresa no me rechazó, supongo que estar rodeado de personas ayudó en eso. Sería sospechoso que rechazara a su prometido en esta situación. - La palabra “quieto” me serviría ahora mismo – dice tomando mis manos y apartándolas suavemente de sus piernas. Para mi pesar, tengo que alejarme; no puedo tentar tanto a la suerte. - Me encanta el vestido, Preciosa – digo retomando la compostura – Pero no creo que sea el adecuado para esta noche, sobre todo porque voy a querer quitártelo en toda la velada. - Y eso es algo que no podemos hacer – responde traviesa; me agrada que sepa comportarse. Es verdad que tenemos un acuerdo, pero no creí que se acostumbrara tan rápido a mi presencia a su alrededor – Supongo que debo probarme más ropa – dice haciendo un puchero. - Pruébate lo que quieras, siempre y cuando salgas para que te dé mi opinión – ella me sonríe - Si hago eso, jamás terminaremos – da media vuelta y regresa al vestidor. Tal y como lo decretó, no volvió a salir hasta terminada sus sesión de compras. - ¿Terminaste? – pregunto al verla salir con unas cuantas bolsas - Sí – responde - Enviaremos el restante mañana – me informa Claire - Gracias – digo y salimos de la tienda. - ¿Alguna otra parada? – pregunta cuando ya estamos en el auto. - ¿Quieres ir a otro lugar? - La verdad no, prefiero ir a casa. - Bien, entonces a casa – acepto - Eres muy paciente con todo esto – dice – Pasamos más de cuatro horas en ese lugar y no te quejaste ni una sola vez. ¿Por qué? - Tengo experiencia en esto. - Claro – bufa – Olvidé que eres todo un don juan – la veo recostarse en el sillón - Aunque no tengo hermanas, sí tengo amigas – digo – Ellas tardan mucho más tiempo. - Amigas, claro – se ríe por lo bajo - Amigas que conocerás pronto – digo. Y regreso al trabajo; debido a que no he ido a la empresa en estos dos días; el trabajo se acumula y debo adelantar lo que pueda en los tiempo libres. Debido a esto, cuando llego a casa me encierro en el despacho hasta que se llega la hora de prepárame para la cena. Intento no pensar en la gran intuición que tiene mi madre con todo, Sicilia es muy inteligente y sé que sabrá comportarse de la manera adecuada, además viene de una familia acomodada y respetada; no debe haber problema con nada. Cuando bajo las escaleras, la encuentro en la sala esperándome – Lamento la demora – me disculpo. - No hay problema ¿no vamos? – pregunta, se pone de pie dejándome ver el vestido que ha escogido para esta noche, - Luces hermosa – afirmo - Muchas gracias, tú también luces decente – dice - Supongo que es lo mejor que conseguiré viniendo de ti, y con esto en mente; gracias – le ofrezco mi brazo para poder salir, ella lo toma y juntos nos encaminamos al sótano para poder irnos, - Sobre lo de esta tarde – dice- Preferiría que no nos exhibieras tanto. - ¿A qué te refieres? - Sabes a lo que me refiero; no rechacé tu toque porque habían demasiadas personas, pero por favor, no lo hagas… aun, me parece repentino todo esto. - Está bien, como tú quieras. - Gracias. - Cuando regresemos, elige uno de estos auto – digo al salir de ascensor – O si quieres conducir más de uno, no hay problema. Las llaves estarán siempre a tu disposición – digo mostrando los autos. - ¿Dices que puedo tomar el que quiera? - Y los que quieras, sí – afirmo – Pero lo dejaremos para después, debemos irnos, Preciosa. Nos subimos al auto y conduzco por la ciudad. - ¿Cómo son tus padres? - Normales – respondo – No te preocupes, solo sé tu misma. - Eso no ayuda en nada y lo sabes. - Ya conoces a mi madre. - La vi por unos minutos y aunque me pareció muy amable. No iba a su casa como la prometida de su hijo en ese momento. - Pues, solo actúa como lo hiciste en el bar – aconsejo - Bien – No vuelve a preguntar nada hasta que estamos en la entrada de la casa – ¿Ellos viven en las afueras? - Si, les gusta la tranquilidad. Y gracias a mi hermano y a mí, necesitaban un buen espacio para poder entretenernos. - Me lo imagino – cuando llego a la entrada, el mayordomo nos espera junto a mis padres y mi hermano. Bajo del auto y abro la puerta de Sicilia. - No te pongas nerviosa, preciosa – le susurro mientras tomo su mano y nos acercamos a mi familia. - Querido – mi madre se aproxima a nosotros y me abraza ligeramente. - Familia, ella es Sicilia mi prometida – la presento - Es un gusto volver a verte - mi madre se abalanza sobre Sicilia abrazándola fuertemente – Me alegra mucho saber que eres tú – dice sonriente – Mi amor, ven… - llama a mi padre – Él es mi esposo, Jacob – lo presenta - Un gusto, querida – mi padre saluda a Sicilia - Y él es mi hijo Drew, el hermano menor de Theo – Drew se acerca a nosotros. - Por fin conozco a la domadora de esta bestia – dice dejando caer una mano sobre mi hombro – Como siempre hermano, felicidades. Ella es preciosa – suelto un pequeña risa al escucharlo llamarla de esa manera, ella me ve de manera reprobatoria; sé que pensó en lo mismo que yo. - Entremos – mi madre toma de la mano a Sicilia y la arrastra dentro de la casa – Seguramente deben estar hambrientos, la mesa ya está lista – dice guiándonos al comedor. Mi hermano me da pequeños empujoncitos cada vez que puede. Al llegar al comedor, nos sentamos en los lugares designados, con Sici a mi lado. - ¿Ya tienen en mente una fecha para la boda? – pregunta Drew - Aun no – respondo – El compromiso aun es muy reciente para eso. - Todo es muy reciente – comenta mi padre - Lo sé y lamento no haberla traído a casa antes, pero… - Antes estaba comprometida con otra persona – dice Drew con una sonrisa en el rostro, solo lo hace para molestarme. - Así es, estaba… tiempo pasado – afirmo - Supongo que la decisión de no casarse con el joven York se debe a su relación con mi hijo ¿verdad? – pregunta mi padre – No quiero parecer entrometido, pero me gustaría aclarar esta situación de una vez por todas. Así la podre defender como parte de mi familia. - No se preocupe, entiendo sus motivos – responde Sicilia – La verdad es que su hijo y yo, nos conocemos desde la universidad; solíamos pelear por todo debido a que ambos nos atraíamos, pero no éramos lo suficientemente maduros como para aceptarlo. Luego nos reencontramos en una reunión de exalumnos en donde logramos conectar de nuevo, pero para ese tiempo; mi padre estaba en busca de nuevas alianzas para la empresa y es cuando posó sus ojos en la familia York debido a que ellos se encarga de exportaciones. - Entiendo, es un buen negocio – afirma mi padre. Yo me limito a escuchar a Sicilia para poder responder de la mejor manera, cuando me toque mi interrogatorio. - Exacto, es por eso que se arregló el compromiso entre nosotros; pero luego, mi hermana mayor se enamoró del joven York y el compromiso cambio de protagonista. Yo no puse resistencia debido a que, la persona a la que quería era a Theo. - Gracias por aclararlo. - No es nada, espero que lo explicado anteriormente no resulte en algún problema para nadie. - Tranquila, eres la chica que mi hijo eligió y eres libre. Solo eso importa – sé que ella le agrada y sonrío de manera interna ante su aprobación. - Bueno cariño, si terminaste con el interrogatorio. Vamos a cenar – mi madre da la orden para que empiecen a servir la comida, intentando enterrar el momento de interrogatorio que mi padre acaba de causar; la velada se hace agradable conforme avanza. Hablamos de temas triviales hasta que terminamos de cenar y no sentamos juntos frente a la chimenea. Sé que mis padres deben tener dudas de la relación, debido a mis enredos con Hilary; pero solo el tiempo me ayudará a demostrarles que ella ya está muerta y enterrada para mí. A pesar de no querer hablar a solas con mi padre; justo antes de irnos, me aparta de los demás para poder hablar. - Escucha… tu madre esta organizando la fiesta de compromiso – me informa - Me parece perfecto – respondo - ¿Vas enserio con ella? - Padre, sé que esto es raro. Pero te aseguro que ella es la indicada. - Bien, no pienso cuestionarte si tu no quieres contarme. Pero… supe que ella dirige la fabrica de la cual te pedí que te encargaras. - Así es. - Su padre la está poniendo en venta – me informa – Quiero que la compres, en secreto – lo veo dudoso -Ella tiene un apego a esa fabrica y hablé con tu madre… será su regalo de compromiso. - A ver… ¿Vas a darnos la fábrica? - Así es y quiero que compres los terrenos alrededor de la misma, creo que ese lugar se puede aprovechar para hacerla crecer y funcionar de una mejor manera. - Padre, esto es demasiado…. - No queremos un No como respuesta – me da unas palmaditas en el hombro – Encárgate de todo ¿Quieres? - Entiendo – le doy un abrazo – Muchas gracias, ella se pondrá feliz con esto. - Eso espero – dice y luego ambos nos encaminamos de nuevo con los demás para poder despedirnos y regresar a casa. Sicilia se duerme en el camino, creo que se agotó más por su nerviosismo que por la cena en sí. La observo mientras duerme, estoy seguro de que ese regalo le encantará y no puedo esperar para ver su sonrisa.
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