Llámalo...

1804 Words
POV SICI La sensación de ser cargada por alguien hace que me despierte abruptamente; cuando logro enfocar mi visión, Theo me observa. - Lo siento, no quería despertarte – se disculpa. - Bájame – pido y él me obedece, me deja en el suelo con cuidado – Gracias. - No hay de que – responde y abre la puerta para permitirme entrar. - ¿Qué te pareció la velada? – pregunto - ¿Hay alguna queja de mi comportamiento? - Para nada, sabia que ibas a estar perfecta. - ¿Logré convencer a tu padre? - Sì, pero tenemos que seguir siendo cuidadosos – avanzamos hacia la sala y nos acomodamos en los sillones – La verdad mi familia es la que menos me preocupa; es de mis amigos de quienes debemos cuidarnos. - ¿Por qué? Se supone que son tus amigos, ellos deberían apoyarte. - Sé que lo harían, pero no quiero que se enteren de nada ¿puedes hacer eso? - Sí, no hay problema. - Bien. - Mañana iré a la fábrica – le aviso – Necesito saber como van la cosas, si es que mi padre va a permitirme seguir trabajando. - ¿Segura? Puedo averiguar cómo están las cosas, sin necesidad de que pases un mal rato – puede que él tenga razón. - No te preocupes por mi – digo poniéndome de pie – Esto es algo que tengo que hacer yo misma. - Como quieras, sabes que si necesitas algo; solo debes llamarme y pedirlo. - Lo sé – salgo de la sala en dirección a mi habitación – Descansa – me despido de él. - Descansa Preciosa – responde. Aunque aún no me gusta que me llame de esa manera, decido no decir nada; debo hacer todo lo posible para poder complacerlo, al menos por el momento. Al llegar a mi habitación, tomo una ducha rápida y luego me dejo caer sobre esta deliciosa y suave cama. Al girarme, logro visualizar el anillo de compromiso que Anthon me dio, estiro mi mano y lo tomo; luego observo el que Theo me entregó ayer, la diferencia entre ambos anillos es abismal, como las personas que me los dieron. Abro uno de los cajones y dejo caer mi antiguo anillo, no tiene caso siquiera que aun lo tenga; pero Anthon no lo aceptó de vuelta. Luego veo la sortija en mi dedo, en verdad es preciosa…. Por la mañana, me apresuro a prepararme y bajo a desayunar. - Buen día – saludo a mi prometido - Buen día, Preciosa – dice mientras revisa algo en un IPad. - ¿Mucho trabajo? - La verdad un poco, se acerca mi nombramiento y debo dejar todo en orden. - ¿Nombramiento? - Seré el vicepresidente del conglomerado – me informa - Wow… eso, es genial; felicidades – digo sincera - Sí, supongo que lo es. - ¿No estas feliz? - Sí, lo estoy. Pero, no me agradan las situaciones donde las expectativas son demasiado elevadas. - Entiendo – digo para luego empezar con mi desayuno. - Por cierto, anoche olvidé mencionar que mi madre está organizando una fiesta de compromiso – eso me toma por sorpresa - ¿Qué? - Lo siento, pero no pude detenerla. Si, gustas puedes ayudarle a organizarla o solo aprobar los detalles; como prefieras hacerlo. - ¿Quieres hacer una fiesta de compromiso? - Sí, creo que es lo mejor. Además, así no quedaran dudas sobre nuestra relación y el inmenso amor que nos tenemos – sé que su tono es sarcástico, pero la verdad es que todo esto es abrumador. - Supongo, que debo hablar con ella. - Te pasaré el contacto – dice y luego vuelve a sus asuntos. Por mi parte, trato de no pensar en eso por el momento; debo resolver un problema a la vez o estaré perdida. Cuando Theo se marcha a la oficina, termino de arreglar mis cosas y bajo al sótano del edificio. - ¿Desea ir a algún lugar en específico? – un hombre de mediana edad se presenta ante mi - ¿Quién es usted? - Soy Simón – se presenta – Su chófer. - ¿Mi chófer? - Así es, el joven Ferith me ha asignado para su servicio. - No necesito un chófer – digo - Lo siento, pero son órdenes – supongo que él solo hace su trabajo, con quien debo hablar es con ese chico empecinado en hacer lo que se le plazca. - Bien, ¿Cuál es el auto? – pregunto observando a mi alrededor. - El que usted guste – afirma - ¿Qué quieres decir? - Todos estos autos son del Joven Ferith, usted puede elegir el que desee – observo la cantidad de autos, esto es una locura; ¿para qué quiere tantos vehículos si solo es él? - Elija usted – pido – Después de todo, es usted el que conduce. - Para serle sincero, amo las Rolls-Royce – dice, se acerca a una caja en donde hay colgadas una enorme cantidad de llaves y toma una, después de unos minutos aparece frente a mi con una camioneta lujosísima, se baja y abre la puerta. - Llamaremos demasiado la atención – digo entrando al auto. - Debe acostumbrarse a esto si será la esposa del Joven – afirma y luego empieza a conducir, le doy la dirección y mientras avanzamos por la carretera; pienso en lo que me espera cuando llegue – Hemos llegado – anuncia cuando abre la puerta del auto. Al salir me quedo sin aliento al ver un enorme cartel de “En venta” justo en la entrada de la fábrica. Ingreso apresurada al lugar, pero lo encuentro totalmente vacío y cerrado. La ira sube a mi cabeza tan rápido que me mareo al instante - ¿Señorita se encuentra bien? – Simón me toma de un brazo para evitar que caiga al suelo. - Vamos a ir a otro lugar – digo apresurándome de nuevo al auto – Por favor, conduce rápido – pido, le doy la nueva dirección y nos ponemos en marcha hacia mi casa; necesito unas cuantas explicaciones por esto – Espera aquí – pido a mi chofer para luego abrir la puerta de mi casa, por experiencia sé que no tiene llave. Al adentrarme en la tan conocida estancia, no encuentro a mi padre allí así que me apresuro hacia el despacho. - Ya te lo dije – es la voz de mi padre – No tengo idea de donde puede estar, pero eso es algo que no debería interesarte en lo absoluto. - Sici, siempre ha sido delicada de salud ¿Cómo pudo botarla, así como así? – es Anthon - Regresará a casa cuando se de cuenta que no puede sobrevivir sola. Y te prohíbo que la ayudes. - Puede que sea mi suegro, pero no tiene el derecho de prohibirme nada – su voz está llena de furia – La buscaré hasta encontrarla. - ¿Acaso no piensas en tu esposa? Piensa en mi hija. - Fue usted el que me obligó a casarme con Carys, pero no puede obligarme a quererla. Usted debe saber como es eso, después de todo; le pasó lo mismo con su esposa. - ¡¿Cómo te atreves?! – mi padre se escucha colérico. - Carys me contó todo – afirma Anthon – Como lo separaron a usted y a la madre de Carys para que se casara con la madre de Sici, y al igual que yo; eligió la opción fácil. Pero Sici no tiene culpa de nada y, además, es sangre de su sangre. - Ya te he tolerado lo suficiente, márchate de aquí – Aunque me duele escuchar la confirmación de mis sospechas, esto no es nada nuevo y tampoco es algo que importe de todas formas. Antes de ser sorprendida por Anthon al salir, decido abrir la puerta en donde me topo con él de frente. - Sici… - su expresión muestra alivio al verme, después de todo; es una buena persona. - Hola Anthon – saludo para luego adelantarme y ponerme frente al hombre que me dio la vida – Tenemos que hablar – digo - ¡Por fin apareces! – dice como si no hubiera sido él quien me hecho de casa - ¿Cómo te atreves a presentarte en mi casa con esa actitud? - ¿Por qué pusiste la fábrica en venta? – reclamo - No voy a conservar algo que solo produce pérdidas – aclara - Esa fábrica es importante para muchas familias ¿Cómo pudiste? - ¡Deja de hacer tanto escandalo! No vas a lograr nada, después de todo. Ya tengo comprado. - No lo hagas – pido – Sé que puedo levantar las ganancias, solo necesito tiempo. - Y lo que yo necesito es tu boda con Makcormac – exige - Eres un hombre sin principios y valores ¿Por qué creería en tu promesa de mantener la fábrica si me caso con él? – lo veo alzar su mano para golpearme, pero retrocedo en el momento justo como para evitar el golpe. - Si quieres venderla, véndemela a mi – pido – Tengo un mejor comprador, puedo darte más dinero - mi corazón se acelera, no puedo perder la fábrica. - ¿Enserio crees que te dejaría comprarla? – pregunta, solo hay desprecio en su mirada – Antes prefiero regalarla – asegura – No te quedaras con nada, nada que yo no quiera darte; no eres nada sin mi ¿entiendes eso? – sonrío ante su idea, seguramente eso se repite cada vez que quiere pisotearnos. - Soy mejor que tú en todos los aspectos y sea como sea, tendré esa fábrica – aseguro, después de todo; si hay algo que puedo admirar de Theo es su capacidad para hacer tratos. - Eres una pobre ilusa – lo veo acomodarse – Ya no puedes hacer nada – asegura – En este preciso momento, mis abogados están reunidos con el comprador y cerraran el trato. No hay marcha atrás – Siento un tirón en mi estómago, le dedico una mirada de odio y me doy media vuelta para poder salir del despacho. Antes de llegar a la puerta de salida, Anthon se interpone en mi camino. - Muévete – pido tratando de controlar mi tembloroso cuerpo y el enorme mareo que siento - ¿Sici? ¿Qué sucede? – pregunta tomándome por los hombros, todo mi cuerpo tiembla… pero no puedo desmayarme aquí, necesito… Theo, necesito a Theo. Solo él puede ayudarme a detener esa venta. - Llámalo – pido y siento mi boca seca - ¿A quién? – pregunta preocupado; intento decir el nombre de mi prometido, pero no puedo; mi conciencia se apaga poco a poco hasta que no siento nada.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD