La Nueva....

1751 Words
POV SICI Me despierto emocionada como nunca antes lo había estado, después de agendar este almuerzo con papá desde hace dos meses; por fin voy a notificarle de mi compromiso. - ¡Señora Park! – grito a mi ama de llaves - ¿Señorita? – la encuentro parada justo afuera de mi habitación - ¡Usted es la mejor! – digo al ver el montón de cosas listas para este almuerzo – Todo debe ser perfecto, papá no ha venido a casa en más de ocho meses y es una ocasión especial.. - Lo sé – corta mi discurso emocionado – No habrá ningún error, se lo aseguro; y para estar totalmente tranquilas – me ofrece una bandeja con medicina y un vaso de agua. Lo tomo sin protestar, no quiero desmayarme a mitad de la comida por un bajón de azúcar o algo por el estilo. - ¿El vestido? Quiero empezar a prepararme – pido mientras me encamino hacia la ducha - ¿Y mamá? - También se prepara – comenta – No tiene nada por lo cual preocuparse, todo está controlado. - Gracias – le doy un abrazo fugaz y luego me encierro en el baño para poder tomar una ducha con agua tibia y poder relajarme. No puedo creer que al fin voy a tener mi propio hogar, miro el anillo brillante en mi mano y le doy un beso al diamante; Anthon es todo lo que puedo esperar de un hombre y me alegro que mamá me haya orillado a ir a esa fiesta hace meses. Todo ha parecido como una película romántica desde esa noche y no puedo esperar para ser su esposa. Mi mañana pasa volando y el medio día me llena de emoción – Luces preciosa – digo a mi madre quien me responde con una sonrisa - Hace mucho no viene a casa, quiero estar decente para él. - Estás preciosa – vuelvo a alagar – Estoy segura de que mi padre estará complacido – vemos a la señora Park acercarse apresurada. - Está en la entrada – nos alerta; nos ponemos de pie junto al recibidor para poder esperarlo. Mi corazón golpea salvajemente mi pecho mientras escucho sus pasos golpear el mármol del piso, en segundos aparece frente a nosotros con su acostumbrado sequito de secretarias y guardias. - Bienvenido – lo saluda mamá y yo le dedico una sonrisa radiante. - Bienvenido a casa, padre- lo saludo - Gracias, es bueno volver- comenta para luego ingresar directamente al comedor; veo la cara de decepción de mi madre al no recibir la atención esperada, después de todo; ella se esforzó mucho en lucir linda para él. - No te preocupes, seguramente tiene mucho en que pensar – digo mientras la tomo del brazo y la arrastro tras nuestro padre; tras nosotras sigue el sequito de nuestro padre. Al llegar al comedor, ambas tomamos nuestro respectivo lugar en la mesa. - Padre…. - Antes de comenzar a comer – me interrumpe – Quiero presentarles a alguien – mueve su mano haciéndole señas a una joven chica, quien tímidamente se acerca a él – Ella es Carys – la presenta – Y es mi hija – me quedo congelada en la silla; no estoy segura de estar escuchando correctamente… ¿Dijo hija? Instintivamente veo a mi madre, ella al igual que yo no parece estar procesando muy bien la noticia – Sé que la noticia es repentina; pero creo que es momento para que ella se integre legítimamente a mi familia, después de todo; ya está en edad de casarse – aprieto mi anillo de compromiso, no puedo creer lo que está pasando – No seas tímida cariño, preséntate – levanto el rostro mientras mis lagrimas escocen mis ojos, él nunca me llamo “cariño”, muerdo mi lengua para enfocarme en el dolor físico y no en el emocional. - Mi nombre es Carys Giannoli, es un placer conocerlas por fin – levanta su rostro con clara incomodidad en el; ni mi madre ni yo respondemos ante su presentación. - ¿Y bien? – pregunta mi padre, claramente irritado por no responder al saludo - ¿Son mudas? – nos pregunta ¿Cómo puede ser tan desvergonzado?. Al ver que ninguna de las dos la saludamos, decide ya no insistir – Siéntate aquí cariño – le indica. - Pero… - Sicilia, muévete de lugar – dice y eso hace que levante la vista de nuevo; al parecer quiere que esa chica se siente en mi lugar en la mesa. Lo observo horrorizada ¿Acaso no significo nada para él? - ¿Qué es lo que les pasa? ¿No escuchaste que te movieras? - ¡Señorita! - La señora Park se apresura a tomarme por los hombros y me ayuda a ponerme de pie para luego sentarme en la silla que estaba junto a mí. Veo a la chica sentarse en mi silla. - Sirvan la comida- ordena y los sirvientes van y viene con la comida, ni siquiera miro el plato que tanto tiempo llevo preparando. - ¿Esto es enserio? – mi madre habla por primera vez y la observo, parece tan devastada que mi corazón vuelve a romperse. - ¿A qué te refieres, mujer? - Vienes después de casi nueve meses y simplemente nos presentas a una hija ilegitima esperando que la aceptemos como si nada – veo a mi padre tomar su vaso y estamparlo al centro de la mesa, el cristal se hace añicos frente a mi provocando que uno de los pedazos esparcidos me corte en el brazo y siento un leve ardor en la cara. - ¡Te prohíbo que vuelvas a llamarla de esa manera! – grita furioso - ¿A que hija ilegitima te refieres? ¡Ella es mi hija y eso es lo único que importa! No tienes ni voz ni voto en esto, te juro que haré que te tragues tus palabras si vuelves a llamarla de esa manera o cualquier forma despectiva ¿Has entendido? – mi madre lo ve dolida y asustada. La veo ponerse de pie dispuesta a marcharse, pero mi padre la toma del brazo y la obliga a sentarse nuevamente - ¿A dónde crees que vas cuando aun estoy en la mesa? ¡Siéntate! – grita cuando mi madre intenta levantarse de nuevo. Mi cuerpo empieza a temblar de la rabia e impotencia. - ¡Señorita! – la señora Park entra en la habitación y se acerca a mi apresuradamente - ¡Traigan vendas y algo de alcohol! – pide a los empleados, miro mi brazo y noto que estoy sangrando - Oh, su rostro – dice mientras me examina preocupada. - ¡Hija! – mi madre también se apresura a revisar mis heridas – No puede ser, ¿te duele mucho? Ay, esto es grave… no puede quedarle ninguna cicatriz – susurra preocupada. - En verdad eres una inútil – suelta mi padre mientras sigue comiendo tranquilamente -¿Cómo es posible que estes sangrando cuando tu hermana está justo a tu lado, totalmente ilesa? – me pregunta – Se nota que eres hija de tu madre – su comentario es claramente con intenciones de insultarme, nunca le ha agradado que mi salud sea tan débil. - Gracias a Dios me parezco a ella – comento - ¡Hija! – me amonesta mi madre - ¿Y eso es motivo suficiente para estar agradecida? – sigue burlándose - Clarisse, más te vale que no le quede ni un solo rasguño; su rostro es lo único que tiene de valor, si lo pierde ¿entonces que quedará? – amenaza como si él no fuera el único responsable - Preparen el auto, debo llevarla al hospital – mi madre se altera un poco más. - Sí, llévala… de todas formas, pasa más tiempo allí que en su casa – su tono es burlón. Me pongo de pie, incapaz de seguir tolerando su presencia ¿Cómo es posible que este odio que no estaba hace tan solo media hora, esté tan fervientemente caliente en mi pecho?. Le dedico una mirada de furia, pero él no se molesta siquiera en mirarme… mis ojos se encuentran con la chica, que al igual que mi padre; come su almuerzo tranquilamente como si nada estuviera pasando a su alrededor, sí definitivamente es su hija… de eso no hay duda. - Vamos – mi madre me guía fuera del comedor y me apresura a subir al auto. Ambas salimos en dirección al hospital más cercano. - ¡Es un asqueroso ser humano! – suelto entre dientes - No hables así, él es tu padre – miro con incredulidad a mi madre - ¿No escuchaste o viste lo que hizo? – pregunto – Te humilló a ti y a mi como nunca antes lo había hecho. - No lo hizo a propósito - ¿Qué estas diciendo? – pregunto molesta - ¡Llevo a su bastarda a casa y nos obligará a convivir con ella! ¿Acaso no tienes dignidad? – siento la bofetada en mi mejilla sana, el ardor solo hace que me enfurezca aún más. - Lo siento… no quise – intenta disculparse - ¡Frene al auto! – pido asqueada de todo - Hija, lo siento… - ¡Pare el auto ahora mismo, o le juro que me tiro cuando está en marcha! – amenazo mientras ya estoy abriendo la puerta. El chofer me obedece y estaciona el auto en una esquina. - ¿Qué haces? Debemos ir al hospital, sabes que cualquier herida podría… - no la dejo terminar, me bajo del auto y me giro para verla. - Si te consideras al menos un poco a ti misma. Lo mínimo que puedes hacer ahora es pedirle el divorcio, la corte te apoyará ya que, es él quien tiene un hijo ilegitimo; no podemos seguir viviendo de ese modo; como si no importáramos en lo absoluto – pido mientras mis lagrimas corren libremente por mis mejillas. - Mi niña… - Puede que tu lo ames, pero él a ti no; ¡Así que reacciona de una vez por todas! – tras decir esto, cierro el auto dando un portazo y empiezo a caminar por las calles mientras atraigo la mirada de los transeúntes. Mi corazón y pecho duele fuertemente mientras abrazo mi propio cuerpo, ignorando la sangre caliente que aun sale de mi rostro… solo quiero alejarme de ellos todo lo que pueda, ojalá para siempre.
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