Sentirme completo...

1656 Words
POV THEO Mis nervios por como se iba a integrar al grupo se desvanecen cuando la veo reír y comer tranquilamente con las chicas. - ¿Quieres dejar de verla y prestarnos atención? – pregunta Ed - Sí, ella no se irá a ningún lado – Cole recuesta uno de sus brazos en mi hombro - No quiero que la sigan molestando ¿entienden? - Sí, si ya lo dijiste – me recuerda Archie - Lo que no nos dijiste es el motivo por el cual nos estuviste evitando – suspiro ante el reclamo de Kaleb - ¿Por qué nos evitas? - Tenía mucho que hacer y mi mente estaba ocupada en cosas. - ¿Cosas? - Sí, cosas – afirmo - ¿Cómo cuáles? - Como mi prometida, por ejemplo – digo - No sé qué digan ustedes, pero a mí me parece muy extraño todo esto – comenta Archie – No sabíamos siquiera que tenías novia y de repente nos enteramos por los chismes de las personas que estabas comprometido con una chica de la cual jamás habíamos escuchado antes. - ¿No la estas obligando a nada? – me interroga Ed - Claro que no, y si alguien está obligando a alguien, es ella quien me obliga a mi – ellos dejan salir una pequeña risa - Y así será por el resto de tu vida – afirma Kaleb – Prepárate para hacer lo que ella diga. - ¿Por qué? - Porque esas hermosas creaturas, son jodidamente inteligentes – dice Ed - Y hermosas – agrega Kaleb – Yo no me puedo negar a nada que ella me pida. Es como si estuviera a sus pies o algo por el estilo. - Yo creo que es la forma en la que piden las cosas – dice Cole – No puedo decirle que no, cuando lleva lencería – el recuerdo de mi Nopalito en esa lencería llega a mi mente haciendo que mis pantalones aprieten. - Y espera a que comentan un error y ellas se disculpen primero – la sonrisa de Khai me dice que lo está recordando ahora mismo. - Debes ser cuidadoso y tratarla con toda la delicadeza posible – aconseja Kaleb – Por que cuando se enojan, se alimentan de nuestro sufrimiento. - ¿Quieren dejar de decir tanta tontería? – pido - Ya, está bien. Pero como eres nuevo en todo esto; solo queríamos darte consejos – dice Khai – Aunque sigo creyendo que obligaste a esa pobre chica a estar contigo – su tono es bromista, pero la verdad es que logra ponerme nervioso. Debe ser porque estoy demasiado a la defensiva con el tema. - Si ese fuera el caso, no necesitaría pagarle a nadie – afirmo intentando enmascarar mi nerviosismo – Las chicas sobran. - ¿Qué chicas sobran? – la voz de Mi Nopalito hace que dé un saltito de sorpresa provocando que Khai y Ed se rían disimuladamente de mí. - Nadie…. Ninguna – afirmo – Solo hablamos tonterías. - Amor ¿Podemos ir a nuestra habitación? Quiero ponerme algo más cómodo – pide - Claro – dejo la bebida que tengo en la mano sobre la encimera. - ¡Theo! – Artemis hace que nos detengamos – Cambie la habitación, ellos te llevaran – dice mientras unos miembros del personal aparecen - Muchas Gracias- tomo la mano de Sici y seguimos al personal como nos lo ordenaron. Noto que estamos en la residencia principal. - Su habitación – dice una de las personas que nos guían y nos invitan a ingresar. Sicilia se queda maravillada al ver como a través de la ventana, podemos ver el lago congelado rodeado por montañas y arboles enormes. - ¿Esto es el cielo? – pregunta acercándose a la ventana – Es lo segundo más hermoso que he visto en mi vida. - Viendo este hermoso paisaje, me da curiosidad ¿Cuál es la cosa más hermosa que has visto? – pregunto - Voy a cambiarme – dice evitando el tema, la veo abrir varias puertas… - Por aquí – pide una asistente - Gracias – veo como ambas se internan en el clóset. - Prepárense con lo necesario para salir – pide el asistente que se quedó conmigo – El señor quiere salir. - ¿Dijo que haríamos? - Creo que solo es un paseo por la nieve, al parecer la esposa del Joven Davies no había estado nunca en un clima nevado – me informa. - ¿Cuánto tiempo tenemos? - Saldremos dentro de media hora. - Gracias – y tras decir eso, sale de la habitación. Yo también me dirijo al closet y cambio mi ropa. Espero un rato para que Mi Nopalito esté lista. - ¿Por qué estamos vestidos de esta manera? – pregunta al salir - Iremos a dar un paseo – luce preciosa con todo. - ¿Ahora mismo? - Dentro de un par de minutos – me acerco a ella - ¿Te sientes cómoda? - Sì, la ropa es… - Hablo del ambiente – la interrumpo - Todos son muy amables – comenta – Pero hacen muchas preguntas. - ¿Qué les has dicho? - Bueno, estoy contando la misma historia que les dije a tus padres; ya sabes, lo del compromiso fallido con Anthon por ti – la veo encoger sus hombros – Nada más, la verdad es que Artemis ha parado la curiosidad de las chicas. - ¿Artemis? - Sì – escuchar eso no me calma, Artemis es la persona menos predecible del mundo. Aunque nunca haría algo para afectarnos, todo lo contrario; es capaz de todo con tal de que estemos con las personas que amamos - ¿Tienes algún problema con ella? - No, para nada. Ella es… - Muy especial – termina la oración -Se nota que todos la estiman mucho – sonrío ante su observación. - Pronto entenderás el porqué. Y estoy seguro de que serán buenas amigas. - Eso espero – noto que mira su teléfono con cierta inquietud - ¿Sucede algo? No paras de ver tu móvil. - Es solo… mi madre no responde mis llamadas y tampoco mis mensajes. - En cuanto lleguemos podemos ir a verla- propongo - ¿Enserio? - Sì, podríamos poner de excusa que voy a presentarme formalmente antes de la ceremonia de compromiso – ella sonríe abiertamente y se abalanza sobre mí, dándome un enorme abrazo; el aroma de su perfume me envuelve haciendo que no quiera soltarla. - Eres increíble – dice sonriente - Eso significa que ya no estas molesta – su sonrisa se borra - ¿Tenias que recordármelo? – pregunta y luego sale de la habitación, obligándome a seguirla. - Puedo comprarte otro ¿Por qué tienes que ponerte así? - Porque debes entender a la primera, no se trata de lo que hiciste; sino del porque lo hiciste. - Preciosa, te mandaré a construir una biblioteca entera de libros eróticos si quieres, pero… - siento como me golpea el brazo - ¡Ouch! ¿Por qué me golpeas? - ¿Quieres hablar más bajito? -pregunta viendo a nuestro alrededor. - Bien, puedes llenarla de los géneros que quieras, solo no te molestes conmigo. - ¿Problemas en el paraíso? – pregunta Cole cuando llegamos fuera de la casa - Déjalos en paz – pide Artemis – Ahora que estamos todos, vamos – avanzamos por la nieve mientras el sol baña la montaña de una luz dorada. - Esto es precioso – comenta Sici - Cuando hay auroras también es precioso – comenta Kaleb – Oye, ¿Te gustaría ver algo genial? – Veo como Sici es arrastrada por los chicos hacia el lago. - Luces feliz – comenta Artemis, me toma del brazo y noto que empezamos a caminar más lento haciendo que nos apartemos de los demás. - Lo soy – respondo por fin - ¿Qué quieres decirme? - Solo… estoy preocupada por ti. ¿Tu relación con ella es enserio? - Sí, lo es. - No quiero que tengas dudas y luego la lastimes, ella parece una buena chica. - Es una buena chica – afirmo – No tienes que preocuparte por nada. - ¿Y la zorra? – suspiro cuando la escucho referirse a Hilary de esa manera. - Fuera de mi vida- respondo – Donde tiene que estar. - Bien, ¿Y la salud de Sicilia? ¿Por qué pediste que el medico estuviera con nosotros en el viaje? - De todas manera siempre hay un médico con ustedes ¿No? - Esa no es la respuesta a mi pregunta – ella me ve de manera reprobatoria - ¿Es grave? - No, no es una enfermedad en sí- trato de explicar – Ella es de complexión débil; por ejemplo, cuando no desayuna su azúcar baja provocando que se sienta mal y a veces se desmaye. O cuando tiene emociones fuertes, su presión arterial se dispara. - Entiendo, entonces su sistema inmunológico también es débil. - Sí. Es por eso que me preocupo, cualquier cosa puede pasarle, y tiene varias alergias también. - Ahora entiendo – aceleramos el paso para poder alcanzar a los chicos- Eres muy considerado – suelta – Me alegra que por fin tengas algo que proteger. - Debo ser considerado, ella es… bueno, mía – le sonrío - Recuerda, solo será tuya si tú eres de ella – me sonríe después de decir eso – Y también espero que recuerdes que… - Todo lo que yo haga, ella también tiene permitido hacerlo – recito - ¡Ese es mi chico! – vuelvo a sonreír - ¿Puedes ir por ella? – pido – Los chicos la molestaran mucho. - Sí – dice y se apresura a tomar a Sici por el brazo y apartarla de los chicos. Me alegra que las cosas vayan bien… Puede que Artemis tenga razón, necesitaba algo que proteger para sentirme completo.
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