POV THEO
Mis nervios por como se iba a integrar al grupo se desvanecen cuando la veo reír y comer tranquilamente con las chicas.
- ¿Quieres dejar de verla y prestarnos atención? – pregunta Ed
- Sí, ella no se irá a ningún lado – Cole recuesta uno de sus brazos en mi hombro
- No quiero que la sigan molestando ¿entienden?
- Sí, si ya lo dijiste – me recuerda Archie
- Lo que no nos dijiste es el motivo por el cual nos estuviste evitando – suspiro ante el reclamo de Kaleb - ¿Por qué nos evitas?
- Tenía mucho que hacer y mi mente estaba ocupada en cosas.
- ¿Cosas?
- Sí, cosas – afirmo
- ¿Cómo cuáles?
- Como mi prometida, por ejemplo – digo
- No sé qué digan ustedes, pero a mí me parece muy extraño todo esto – comenta Archie – No sabíamos siquiera que tenías novia y de repente nos enteramos por los chismes de las personas que estabas comprometido con una chica de la cual jamás habíamos escuchado antes.
- ¿No la estas obligando a nada? – me interroga Ed
- Claro que no, y si alguien está obligando a alguien, es ella quien me obliga a mi – ellos dejan salir una pequeña risa
- Y así será por el resto de tu vida – afirma Kaleb – Prepárate para hacer lo que ella diga.
- ¿Por qué?
- Porque esas hermosas creaturas, son jodidamente inteligentes – dice Ed
- Y hermosas – agrega Kaleb – Yo no me puedo negar a nada que ella me pida. Es como si estuviera a sus pies o algo por el estilo.
- Yo creo que es la forma en la que piden las cosas – dice Cole – No puedo decirle que no, cuando lleva lencería – el recuerdo de mi Nopalito en esa lencería llega a mi mente haciendo que mis pantalones aprieten.
- Y espera a que comentan un error y ellas se disculpen primero – la sonrisa de Khai me dice que lo está recordando ahora mismo.
- Debes ser cuidadoso y tratarla con toda la delicadeza posible – aconseja Kaleb – Por que cuando se enojan, se alimentan de nuestro sufrimiento.
- ¿Quieren dejar de decir tanta tontería? – pido
- Ya, está bien. Pero como eres nuevo en todo esto; solo queríamos darte consejos – dice Khai – Aunque sigo creyendo que obligaste a esa pobre chica a estar contigo – su tono es bromista, pero la verdad es que logra ponerme nervioso. Debe ser porque estoy demasiado a la defensiva con el tema.
- Si ese fuera el caso, no necesitaría pagarle a nadie – afirmo intentando enmascarar mi nerviosismo – Las chicas sobran.
- ¿Qué chicas sobran? – la voz de Mi Nopalito hace que dé un saltito de sorpresa provocando que Khai y Ed se rían disimuladamente de mí.
- Nadie…. Ninguna – afirmo – Solo hablamos tonterías.
- Amor ¿Podemos ir a nuestra habitación? Quiero ponerme algo más cómodo – pide
- Claro – dejo la bebida que tengo en la mano sobre la encimera.
- ¡Theo! – Artemis hace que nos detengamos – Cambie la habitación, ellos te llevaran – dice mientras unos miembros del personal aparecen
- Muchas Gracias- tomo la mano de Sici y seguimos al personal como nos lo ordenaron. Noto que estamos en la residencia principal.
- Su habitación – dice una de las personas que nos guían y nos invitan a ingresar. Sicilia se queda maravillada al ver como a través de la ventana, podemos ver el lago congelado rodeado por montañas y arboles enormes.
- ¿Esto es el cielo? – pregunta acercándose a la ventana – Es lo segundo más hermoso que he visto en mi vida.
- Viendo este hermoso paisaje, me da curiosidad ¿Cuál es la cosa más hermosa que has visto? – pregunto
- Voy a cambiarme – dice evitando el tema, la veo abrir varias puertas…
- Por aquí – pide una asistente
- Gracias – veo como ambas se internan en el clóset.
- Prepárense con lo necesario para salir – pide el asistente que se quedó conmigo – El señor quiere salir.
- ¿Dijo que haríamos?
- Creo que solo es un paseo por la nieve, al parecer la esposa del Joven Davies no había estado nunca en un clima nevado – me informa.
- ¿Cuánto tiempo tenemos?
- Saldremos dentro de media hora.
- Gracias – y tras decir eso, sale de la habitación. Yo también me dirijo al closet y cambio mi ropa. Espero un rato para que Mi Nopalito esté lista.
- ¿Por qué estamos vestidos de esta manera? – pregunta al salir
- Iremos a dar un paseo – luce preciosa con todo.
- ¿Ahora mismo?
- Dentro de un par de minutos – me acerco a ella - ¿Te sientes cómoda?
- Sì, la ropa es…
- Hablo del ambiente – la interrumpo
- Todos son muy amables – comenta – Pero hacen muchas preguntas.
- ¿Qué les has dicho?
- Bueno, estoy contando la misma historia que les dije a tus padres; ya sabes, lo del compromiso fallido con Anthon por ti – la veo encoger sus hombros – Nada más, la verdad es que Artemis ha parado la curiosidad de las chicas.
- ¿Artemis?
- Sì – escuchar eso no me calma, Artemis es la persona menos predecible del mundo. Aunque nunca haría algo para afectarnos, todo lo contrario; es capaz de todo con tal de que estemos con las personas que amamos - ¿Tienes algún problema con ella?
- No, para nada. Ella es…
- Muy especial – termina la oración -Se nota que todos la estiman mucho – sonrío ante su observación.
- Pronto entenderás el porqué. Y estoy seguro de que serán buenas amigas.
- Eso espero – noto que mira su teléfono con cierta inquietud
- ¿Sucede algo? No paras de ver tu móvil.
- Es solo… mi madre no responde mis llamadas y tampoco mis mensajes.
- En cuanto lleguemos podemos ir a verla- propongo
- ¿Enserio?
- Sì, podríamos poner de excusa que voy a presentarme formalmente antes de la ceremonia de compromiso – ella sonríe abiertamente y se abalanza sobre mí, dándome un enorme abrazo; el aroma de su perfume me envuelve haciendo que no quiera soltarla.
- Eres increíble – dice sonriente
- Eso significa que ya no estas molesta – su sonrisa se borra
- ¿Tenias que recordármelo? – pregunta y luego sale de la habitación, obligándome a seguirla.
- Puedo comprarte otro ¿Por qué tienes que ponerte así?
- Porque debes entender a la primera, no se trata de lo que hiciste; sino del porque lo hiciste.
- Preciosa, te mandaré a construir una biblioteca entera de libros eróticos si quieres, pero… - siento como me golpea el brazo - ¡Ouch! ¿Por qué me golpeas?
- ¿Quieres hablar más bajito? -pregunta viendo a nuestro alrededor.
- Bien, puedes llenarla de los géneros que quieras, solo no te molestes conmigo.
- ¿Problemas en el paraíso? – pregunta Cole cuando llegamos fuera de la casa
- Déjalos en paz – pide Artemis – Ahora que estamos todos, vamos – avanzamos por la nieve mientras el sol baña la montaña de una luz dorada.
- Esto es precioso – comenta Sici
- Cuando hay auroras también es precioso – comenta Kaleb – Oye, ¿Te gustaría ver algo genial? – Veo como Sici es arrastrada por los chicos hacia el lago.
- Luces feliz – comenta Artemis, me toma del brazo y noto que empezamos a caminar más lento haciendo que nos apartemos de los demás.
- Lo soy – respondo por fin - ¿Qué quieres decirme?
- Solo… estoy preocupada por ti. ¿Tu relación con ella es enserio?
- Sí, lo es.
- No quiero que tengas dudas y luego la lastimes, ella parece una buena chica.
- Es una buena chica – afirmo – No tienes que preocuparte por nada.
- ¿Y la zorra? – suspiro cuando la escucho referirse a Hilary de esa manera.
- Fuera de mi vida- respondo – Donde tiene que estar.
- Bien, ¿Y la salud de Sicilia? ¿Por qué pediste que el medico estuviera con nosotros en el viaje?
- De todas manera siempre hay un médico con ustedes ¿No?
- Esa no es la respuesta a mi pregunta – ella me ve de manera reprobatoria - ¿Es grave?
- No, no es una enfermedad en sí- trato de explicar – Ella es de complexión débil; por ejemplo, cuando no desayuna su azúcar baja provocando que se sienta mal y a veces se desmaye. O cuando tiene emociones fuertes, su presión arterial se dispara.
- Entiendo, entonces su sistema inmunológico también es débil.
- Sí. Es por eso que me preocupo, cualquier cosa puede pasarle, y tiene varias alergias también.
- Ahora entiendo – aceleramos el paso para poder alcanzar a los chicos- Eres muy considerado – suelta – Me alegra que por fin tengas algo que proteger.
- Debo ser considerado, ella es… bueno, mía – le sonrío
- Recuerda, solo será tuya si tú eres de ella – me sonríe después de decir eso – Y también espero que recuerdes que…
- Todo lo que yo haga, ella también tiene permitido hacerlo – recito
- ¡Ese es mi chico! – vuelvo a sonreír
- ¿Puedes ir por ella? – pido – Los chicos la molestaran mucho.
- Sí – dice y se apresura a tomar a Sici por el brazo y apartarla de los chicos. Me alegra que las cosas vayan bien… Puede que Artemis tenga razón, necesitaba algo que proteger para sentirme completo.