POV SICILIA
Después de esa maravillosa caminata en la nieve, ahora estamos sentadas en el balcón del segundo piso, con una hermosa fogata frente a nosotros y chocolate caliente ilimitado. Los chicos parecen no cansarse, mientras nosotras estamos abrigadas con mantas en el balcón, ellos se divierten en motos de nieve frente a nosotras.
- Hasta parece otro mundo – comento al ver el atardecer.
- Sí, es uno de mis lugares favoritos – comenta Artemis – Los abuelos de Kaleb compraron este lugar cuando se casaron.
- ¿Cómo es que ustedes no son como esos ricos que presumen cosas ostentosas? – ella suelta una pequeña risa
- Desde pequeños hemos estado acostumbrados a esto, no vemos la necesidad de presumir nada; generalmente las personas que hacen eso, son los nuevos ricos o los que aparentan serlo.
- Claro – digo
- Además, Kaleb y yo nos tomamos muy enserio nuestra privacidad.
- Entiendo el punto, menos exposición da mayor libertad.
- Tu si entiendes chica – Selena se une a nosotros y se sienta frente a la fogata – Aunque preferiría un lugar cálido.
- Y cuando estamos en la playa, odias el calor – comenta Suhelem
- Pero no lo digas de esa manera – pide riendo
- Ellie – el hermano de Selena entra rápidamente, toma a su esposa en brazos - Tengo que mostrarte algo – y sin decir nada más, se la lleva rápidamente. Las chicas presentes ríen por lo bajo.
- Creo que van a cenar en su habitación– comenta Suhelem
- Momento… eso significa que… ya terminaron de divertirse por su cuenta- el chico rubio llega y la toma de la mano
- Ven – pide y ella obedece.
- Parece que también cenaré en la habitación – dice antes de desaparecer igual que la pelirroja
- ¿Qué sucede? – pregunto
- No es nada – explica Selena – Pero es mejor que me vaya – la veo tomar su manta y escapar del balcón.
- No te preocupes, solo son cosas de parejas – le resta importancia – Ya lo entenderás.
- Arte – Kaleb aparece sorpresivamente – Mi amor, ¿Quieres cenar aquí o prefieres hacerlo dentro?
- Me gusta el paisaje – responde
- Entonces aquí será – y tras decir eso, se sienta con nosotras.
- Pide que solo sirvan cuatro platos.
- ¿Ya se retiraron a las habitaciones? – pregunta Theo para luego sentarse
- Sí
- Son incorregibles – parece que es algo normal entre ellos. Me entretengo observando como los empleados sirven la mesa en cuestión de minutos y luego nos piden acercarnos.
- Se ve bien – comenta Kaleb al ver el enorme banquete que tenemos frente a nosotros. Cuando sirven mi comida, noto que es diferente a las demás.
- Ni una gota de soya ¿Verdad? – pregunta Theo al mayordomo
- Así es, señor. Hemos seguido sus indicaciones al pie de la letra – dice
- Gracias – lo veo observar mi plato – Puedes comer, Preciosa – Lo veo sorprendida ¿sabe de mis alergias?
- Te veo y no reconozco a mi amigo – comenta Kaleb con una sonrisa burlona en su rostro
- ¿También vas a molestarme? – su amigo se limita a encoger sus hombros para luego empezar a cenar.
- No, la verdad me alegra que puedas experimentar el amor así de profundo – dice después de probar bocado. No entiendo este comportamiento hacia mí; él no me debe nada. ¿Por qué es tan… considerado, tan… guapo, tan… inteligente?
- ¿No tienes hambre? – pregunta al verme estática
- Sí – empiezo a devorar mi plato. ¿Qué carajos es esta calidez en mi pecho?. No contribuyo mucho a la conversación intentando esclarecer mis sentimientos.
- Y es por eso que no lo he visto – sigue hablando Kaleb
- Espero que regrese pronto – comenta Artemis – Tengo un par de cosas que necesitan su atención inmediata.
- ¿Alguno de ustedes la conoce? – Pregunta Theo. Creo que hablan de la prometida del tal Kavin, es el que no está presente.
- Yo sí – dice Artemis
- No me sorprende – comenta Theo dejando salir una risita
- No lo digas de esa forma, me la encontré por casualidad – afirma – Pero, la verdad… no creo que yo le haya agradado mucho.
- Oh, pero si eres un amor – dice su esposo, inclinándose para besar su mejilla.
- Supongo que eso fue lo que no le agradó – comenta Theo
- ¡Oye! ¿Quieres un golpe? – le ofrece ofendida
- Tranquila, ya tendrás tiempo para mejorar la relación con ella- comenta Theo ignorando la oferta de golpiza que acaba de recibir – Kavin te adora, solo deben entenderse.
- Eso espero, no quisiera que él se alejara de nosotros – veo que en verdad le preocupa la situación con ese chico.
- No lo hará – afirma Kaleb – Pero cambiando de tema, deberíamos hacer planes para cenar en la ciudad – comenta - ¿Qué les parece?
- Me encantaría – respondo
- ¿Quieres postre? – pregunta Theo
- Creo que estoy satisfecha con esto – digo al dejar mi plato limpio.
- Bueno, pero… - una bola de nieve se estrella contra la pared a nuestro lado. Todos miramos hacia abajo en donde varios de los chicos que se fueron están teniendo una batalla de nieve.
- ¿Qué les pasa? – pregunta Theo
- ¡Oigan, traigan sus traseros aquí! - pide el chico llamado Khai
- Vamos – Artemis se pone de pie seguida por su esposo y se encaminan hacia afuera.
- ¿No iras? – pregunto
- No, ellos son demasiado bruscos y no quiero que te… - una bola de nieve se estampa contra su rostro, salpicándome a mì también.
- Romeo ¿No piensas bajar del balcón? – pregunta Cole mientras todos ríen debido a su puntería.
- ¡Estas muerto! – y sin decir nada más me toma de la mano y me arrastra hacia fuera – Quédate aquí – pide y luego se balanza contra el chico rubio como cohete hacia el espacio; rio como loca viendo como se llenan de nieve hasta las orejas.
- ¿No deseas ir? – pregunta Selena
- No, seguramente me resfriaría y pasaría el mes entero tomando medicina – ella me dedica una sonrisa
- Entonces solo observémoslos- ambas reímos al ver que Artemis y Suhelem están enterrando a Cole en la nieve mientras él intenta resistirse.
- ¡Nopalito! – veo a Theo correr hacia nosotros con algo en la mano – Mira lo que encontré en… - lo veo resbalarse y luego caer de trasero contra el suelo de madera que tengo justo frene a mí.
- ¡Theo! – grito al verlo en el suelo - ¿estas bien? –
- No, espera.. – pide Selena, pero la ignoro y me apresuro hasta donde él permanece en el suelo. Al igual que él me resbalo en el agua congelada y caigo de bruces sobre él, golpeando con todo mi peso su entrepierna.
- Oooh.. – se queja y sujeta su parte intima con una de sus manos, lo veo encogerse de dolor.
- Lo siento… lo siento, ¿Te duele mucho? – pregunto preocupada. Escucho la risa de sus amigos mientras se acercan – Déjame ver – pido apartando su mano.
- Sì, déjanos ver – dice Cole riéndose. Miro a Theo preocupada, pero él parece estar bien.
- Tranquila, solo… dame unos segundos -pide y ambos permanecemos en el suelo.
- ¿Qué pasó? – pregunta Archibald - ¿Te caíste? – Theo ríe irónicamente
- No, solo quería ver que tan fuerte estaba la madera - comenta, me pongo de pie.
- ¿Te lastimaste en algún otro lugar? – pregunto preocupada
- No, solo tengo herido mi orgullo – comenta – Y creo que mi coxis – sonrío ante sus palabras. Le ayudo a ponerse de pie, lo veo hacer una mueca de dolor.
- ¿Seguro?
- Sì – dice – Pero a la próxima, no seas tan brusca con esa parte de mi cuerpo – pide.
- Eres un idiota – comento – Un idiota muy tierno – lo sujeto del rostro, sin siquiera ganas de parar mi impulso; estampo sus labios con los míos, reclamos su boca mientras él me abraza apretándome más con su cuerpo; besa exactamente como lo imaginé, sus labios saben a gloria.
- Wow… vayan a la habitación – dice uno de ellos
- ¡Que lindos! – comenta Selena – Hasta parece su primer beso - Me separo un poco de él, mientras Theo me ve con cierta chispa en su mirada y una enorme sonrisa en el rostro.
- Si me vas a curar de esta manera, puede que tenga heridas de las cuales no sepa – dice de forma traviesa.
- Compórtate – pido y ambos caminamos hacia la entrada.
- Aguarda… - se inclina al suelo y recoge lo que traía en la mano antes de caer.
- Para ti – me ofrece una pequeña flor morada – Es una flor de invierno – comenta
- Gracias – digo, apreciando la belleza de la pequeña flor.
- De nada, Nopalito – me besa en la frente y luego nos adentramos en la casa.
- Creo que es mejor que nos vayamos a la habitación – comento – Necesitas quitarte toda esa nieve.
- Sì, vamos – noto que aun se le dificulta caminar – Nos vemos mañana, chicos – dice como despedida.
- Claro, descansen – dicen y los veo caminar tras nosotros para luego dispersarse entre los pasillos y las habitaciones.