Amigos...

1922 Words
POV SICI Cuando aterrizamos, hay más frio de lo que esperé. La nieve cae hermosamente, empapándonos. ¿Dónde diablos estamos? Esa pregunta pesa en mi cerebro, pero no voy a ser la primera en hablar; no con lo sucedido en el avión. Veo la arquitectura del lugar mientras pasamos por las calles y después de varios minutos, nos encaminamos a lo que parece ser otra pista de aterrizaje. Hay un helicóptero esperando cuando nos bajamos del auto, al parecer tomaremos otro avión para poder llegar a esa famosa casa vacacional. Saludo al persona y luego subo al helicóptero. Ya en el aire, es fácil ignorar mi entorno debido a que estoy demasiado ocupada viendo las montañas, ríos congelados y un hermoso lago. - Llegamos – dice por fin Theo. Lo veo señalar una montaña en donde se ve un complejo de casas, pistas de esquiar y en el centro lo que parece ser una catedral. - Wow… que bonito lugar – digo observando la magnitud del lugar - ¿Cuál es la casa en la que nos quedaremos? - ¿Casas? – pregunta confundido – Esa es solo una casa - afirma - ¿Qué? - La montaña entera es de los De Santi – comenta mientras regresa a su teléfono. Entre más nos acercamos, el lugar se expande; ¿Cómo es posible que existan personas que posean este tipo de propiedades? Es… simplemente increíble. Cuando aterrizamos hay un grupo de personas que nos esperan. - Bienvenidos – dice amablemente, varios de ellos se apresuran a tomar el equipaje y ponerlos en carritos (parecidos a los carritos de golf) - ¿Qué diablos es este lugar? – pregunto al ver otros cinco helicópteros en el lugar. - Es la casa de mis amigos – Theo me toma de la mano y yo la retiro de inmediato – Oye, sé que estas molesta; pero no es para tanto – eso me pone mucho más furiosa ¿Cómo puede no importarle romper mi libro favorito? – Solo olvida que me odias este fin de semana y todo saldrá bien. - Eso no es tan fácil – digo. Pero acepto que tome mi mano. - Por aquí, por favor – uno de las personas que nos esperaban nos invitan a subirnos a los carritos y luego nos conducen hasta una enorme entrada. - Esta no es una casa, tampoco una mansión- digo observando el jardín cubierto de nieve – Esto es un castillo con su propia villa – declaro - Sí, es lindo. Pero prefiero la casa de verano de los Davies – Theo parece incluso aburrido – Aunque también hay otro lugar en la playa que no está nada mal – suelta. - Claro, esto no es nada – digo sarcástica. Al ingresar sigo observando mi entorno, hay unos hermosos ventanales que llegan hasta el techo que parece tener triple altura, el paisaje es precioso; puedo ver la montaña y al pie, el pueblo por el que pasamos de camino aquí. - ¡Theo! – un chico castaño y tan alto como Theo sale de… ¿de donde salió? No tengo idea, solo me limito a ver como se abalanza sobre Theo, tomándolo del cuello de manera juguetona y despeinándolo en el acto - ¿Dónde diablos estabas? ¿Por qué tardaste tanto? – lo interroga. Theo le asesta un golpe en el estómago, haciendo que el chico lo suelte. - ¿Cómo quieres que responda cuando me tomas del cuello de esa forma? – pregunta Theo. - ¿Y esta hermosa señorita? – veo como dirige su atención a mí; gracias a eso logro ver sus ojos café avellana y su piel blanca. Me sonríe de manera despampanante – Soy Khai Santoro – se presenta, tomando mi mano y depositando un beso. - Sicilia Giannoli – respondo - Así que eres la chica que capturó el corazón del m*****o más infame de nuestra pandilla. - Eso parece, soy una suertuda ¿no? – mis palabras están cargadas de sarcasmo. - Ven, tienes que conocer a los demás – me toma por los hombros y me guía por la casa. - Khai, acabamos de llegar y… - Theo intenta detenerlo, pero no hay oportunidad. - ¡Miren quien esta aquí! – grita cuando entramos a la cocina de la casa, en donde bien cabria un camión. Me intimido al ver a tantas personas en este lugar. - Hola – saluda Theo desde algún lugar detrás de mí. Todos ellos centran su atención en nosotros y luego se abalanzan. - ¡En verdad existe! – un chico de cabello n***o y ojos verdes se acerca con una sonrisa en el rostro. - Déjame verla – un rubio de ojos café aparta al pelinegro y se me acerca – Soy Cole – se presenta - Sicilia, es un gusto – digo y antes de que podamos estrechar nuestras manos, otro pelinegro de ojos azules se acerca. - No puedo creer que este día haya llegado, por fin – todos parecen estar más emocionados de lo que esperaba. - ¡Déjenla respirar! – Theo los aparta de un empujón para luego tomarme por la cintura - ¿Qué les pasa? - Ay, miren que cuidadoso es – se burla otro de ellos – Esto no me lo puedo creer. - Cierra la boca, Ed – pide Theo – Cariño, déjame presentarte. Él es Ed – el chico con ojos verdes me saluda con la mano – Archibald – otro pelinegro hermoso me saluda – ya saludaste a Cole – dice señalando al rubio – Él es Kaleb – otro chico me saluda con un movimiento de su mano – Y ya conoces a mi muy impertinente amigo, Khai – les sonrío a todos – Ella es Sicilia – me presenta – Mi prometida – Verlos a todos me hace sentir muy, muy intimidada; es como estar en el cielo de los chicos… hay colores y sabores para elegir. - Es un gusto conocerlos al fin – digo como puedo - Ahora muévanse, quiero que conozca a las chicas – Theo los empuja y cuando se mueven, logro ver a varias chicas en la isla de la cocina; es como ver una reunión de ninfas o algo por el estilo; no puedo decidir quién es más linda – Chicas… - Theo me coloca frente a ellas – Ella es Sicilia, mi prometida – ellas me sonríen amablemente – Mi amor, te presento a mis hermanas de otra madre; ella es Artemis – la reconozco como la chica castaña que acompañaba a Theo en la reunión a la que asistí con Makcormac – Ella es nuestra Diosa, Atena – la chica pelinegra me saluda – Eleonor – dice y una linda pelirroja me sonríe – Ella es Suhelem – es una preciosa rubia con ojos verdes ¿o son grises? - Selena… – la otra chica castaña me saluda, tiene el mismo color de ojos que uno de los chicos pelinegros; seguramente son los hermanos Davies. - Hola a todas, es un gusto – si antes me sentía intimidada, ahora quiero salir huyendo. - ¡Felicidades, Theo! – una de las chicas castañas se acerca a nosotros – Te sacaste la lotería, mira que chica tan linda. - No esperaba menos – la chica Rubia también se acerca. - ¡Eso es lo que nosotros pensamos también! – el chico rubio interviene en la conversación. - Oigan, la abruman – dice Theo - ¿Estas bien? – pregunta la chica pelirroja. - Lo siento, es que… son demasiados nombres; creo que los obligaré a usar gafetes de identificación– ellos ríen ante mi broma, pero la verdad es que agradecería si lo hicieran. - Tu concéntrate en conocer a las chicas – me aconseja Theo – Uno de estos idiotas estará pegado a una de ellas, siempre – dice – Y ellas se encargarán de que logres reconocer al inútil de su esposo – sonrío cuando uno de los chicos lo golpea en la nuca. - Artemis ¿Podrías ayudarme? – pide Theo - No es necesario que lo pidas – La chica castaña que permanecía en la mesa me pide que me acerque. - Ve con ellas, yo iré a calmar a estos idiotas – me da un beso en la frente y luego se lleva a los chicos - ¿Dónde está Kavin? – lo escucho preguntar mientras se aleja de mí. - No te estreses – pide Artemis – Verás que después de este fin de semana, nos reconocerás a todos. Por el momento, convivirás más con nosotras. Así será mas fácil. - Gracias – ellas me hacen un lugar en la isla de la cocina y veo que comen fruta. - Por favor, dinos que haces sufrir a Theo – dice la Rubia - ¿Sufrir? - Él era la persona que estábamos seguros que jamás se iba a casar, se burló de nosotros cuando lo hicimos y ahora míralo, sorpresivamente está comprometido – ella parece ser la mayor de todas, no porque se vea mayor; sino porque por la forma en la que se refiere a los demás, es como lo haría una hermana mayor. - Pues digamos que… no lo acepté a la primera – digo intentando no hablar de más- - ¡Genial! – dice para luego morder una fresa - Chicas, no creo que sea buena idea preguntar sobre su vida privada; apenas y nos la presentaron – opina Artemis - Tienes razón, hablemos de otra cosa. - ¿Cuándo es la boda? – vuelve a preguntar la Rubia - ¡Sue! – la amonesta la chica de ojos verdes ¿Cómo se llamaba? - Pues, la señora Ferith está preparando la fiesta del compromiso – explico – Pero no hemos establecido una fecha aún. - Claro, si gustas podríamos ayudarte con los preparativos – propone la castaña (no recuerdo su nombre) - Por mi no hay problema – acepto - ¡Genial!, así podremos pasar mas tiempo juntas y seremos buenas amigas. - Selena, no te emociones – pide Sue. Selena…. Se llama Selena. - La verdad me encantaría poder ser cercana a ustedes – afirmo sinceramente - Pues no tienes opción – comenta la pelirroja – Somos una enorme familia y espero que tu ingreso no sea tan dramático como el de la mayoría de nosotros. - Y no te preocupes, aun debemos conocer a la prometida de Kavin – comenta Selena - Sí es verdad; Theo mencionó que estuviste en la universidad con varios de nosotros ¿Por qué nunca nos topamos? – pregunta Artemis - Oh, la verdad es que desde pequeña he sido débil y enfermiza; es por eso que mi madre me sobreprotegió demasiado. Y para ese periodo estuve hospitalizada varios meses, la verdad es que casi no iba al campus de la universidad – explico - Debió ser muy difícil – comenta – Pero… ¿estas bien con este tipo de clima? Es decir, la nieve y todo eso. - No se preocupen, tengo todo bajo control. - Ahora entiendo porque Theo recalcó tanto que debíamos traer botiquines completos y obligó a Artemis a traer a un médico al viaje – Las palabras de Sue me sorprenden ¿Él hizo eso? - Eso solo demuestra lo mucho que te valora – dice Artemis. Giro mi rostro en busca de Theo quien está riendo junto a los chicos; no lo había visto nunca de esta manera, parece un niño travieso. Un niño travieso muy guapo.
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