Sophie sacudió el cuchillo y lo limpió con la ropa de su papá, ella lo miró con una frialdad que lo asustó a un punto indecible.
— Ve por mi hermana, no quiero repetirlo dos veces y si se te ocurre hacerle algo ten por seguro que lo vas a pagar caro. Ya me cansé de tu actitud de porquería, te has valido de malas mañas para pagar tu vicio, qué triste es saber que mi madre no nos tuvo el amor suficiente para seguir viviendo por nosotras, todo lo dejo por ti. Ya sabes, vas por ella y te entrego tu cochino dinero.
Sophie salió de la casa y después de ir a ver a la señora Nohelia se marchó al burdel, no sin antes prometer que regresaría a traer a su hermana. Fue luego de unas horas, pero en esta ocasión no iba sola, sino que era acompañada por Andrea.
— Bien papá, aquí me encuentro por mi hermana. No te quieras pasar de listo porque sabes lo que se te va a venir encima si es que se te ocurre no entregarla.
— Espera — él respondió fastidiado — ya la tengo en casa, quiero que esperes afuera y no te preocupes que te pienso dar a esa mocosa, ella ya no me sirve de nada.
Ambos esperaron fuera, luego de unos largos minutos decidieron entrar a la casa y el hombre ya no estaba, pero pudieron encontrar a Miem.
— Miem, cariño — Sophie la sostuvo en sus brazos — por favor despierta, no me hagas esto. Te necesito, regresa a mi lado.
Los ojos de Sophie por poco se salen de sus órbitas en el momento que miró a su hermanita sangrando de la entrepierna, rápidamente Andrea cargó a Miem y se la llevaron al hospital. Ellos esperaron un buen rato mientras eran acompañados por las otras chicas.
— Doctora — Sophie se acercó a la mujer — dígame que mi hermanita está bien, necesito escucharlo, por amor a Dios.
— Hicimos todo lo posible pero no… — ella hizo una pausa — lo siento mucho, Miem falleció debido a inanición y también le dieron una golpiza muy grande.
Sophie quedó mirando un punto fijo, no decía ni tampoco hacía algo. Solamente se limitaba a estar pérdida en tiempo y espacio.
— Eso no es todo, lamento informarte que la golpiza se la dieron debido a que fue abusada sexualmente, ella fue desgarrada por completo causando daños a nivel internos en los que solo un milagro podía salvarla.
Este fue el detonante, el llanto de Sophie fue igual de desgarrador. Sentía que le habían arrebatado un pedazo de su alma y pensar en que le había fallado a su madre con la promesa que hizo era lo que más le dolía, no quería aceptar que su hermanita había muerto así que fue corriendo al sitio donde la tenían, llegó después de múltiples tropiezos en el corto camino que la dirigía a su hermana, la lástima con que la miraban las personas era molesta para ella, no necesitaba tal cosa, lo que era indispensable en su vida era aquella niña que la miraba como si fuera su hija, la pequeña se miraba serena, incluso tenía una tranquilidad que nunca antes mostró en vida; las chicas vieron la escena y sintieron el dolor de su colega, ellas incluso lloraron al ver como Sophie acariciaba el rostro de su pequeña hermana.
— Miem, vamos, deja de estar de perezosa y abre tus ojos — ella movió sus párpados y la miró sin brillo en aquellos iris que un día la vieron con gran amor — no me hagas esto, no me puedes hacer esto. Yo te necesito y lo sabes, si vivía era por ti más que por mí, soporté cada maltrato de esa casa porque sabía que me necesitabas y solo porque me ausenté un tiempo decides castigarme de esta forma, no, tienes que levantarte, ahora tengo dinero para comprar comida deliciosa de la que desees, te lo suplico cariño, no me abandones.
Sophie se desplomó de rodillas y tomó la mano sin vida de su hermana, ella sintió su piel helada, sabía que ya no había nada que hacer y a pesar de eso le suplico de rodillas a la doctora que la trajera de regreso mientras juntaba sus manos en forma de súplica.
— Por favor doctora, no concibo la vida sin ella. Miem era mi todo, se supone que debía protegerla y he fallado miserablemente, tengo mucho dinero y le doy hasta el último centavo, pero solo traiga de regreso a mi pequeña hermana, aún la necesito.
— Lo siento demasiado querida, así me des todo el oro del mundo es algo que no puedo hacer, ya que simplemente mi poder es limitado. Tenemos que llevarnos a tu hermana a la morgue, ¿Tienes idea quién pudo haber abusado de esta forma de ella? Solo era una niña, necesito notificarlo a las autoridades cuanto antes.
— ¿Poder? Al parecer todo gira alrededor de una palabra tan simple, claro, ¿Qué otro destino podían tener dos niñas huérfanas? Solo la miseria y el dolor fueron nuestros acompañantes en la travesía de nuestra corta existencia. No tengo idea quién le pudo hacer tal cosa a mi hermana, solo deseo que me den su cuerpo para darle cristiana sepultura.
— Pero debo notificar a la policía sobre su caso, las cosas no son tan sencillas. Van a tardar en darte el cuerpo de tu hermana, pero al menos se le va a poder hacer justicia.
— Por favor doctora, a las personas como mi hermana o como yo no se nos hace justicia. Eso se encuentra solamente para aquellos que tienen poder y es algo de lo que nosotras carecemos, no somos hijas de alguien importante o conocemos a una persona poderosa que tenga la capacidad suficiente para compadecerse de dos huérfanas. Solo quiero que me dé a mi hermana y darle santa sepultura, creo que no estoy pidiendo demasiado.
La doctora guardó silencio e hizo los trámites para qué se llevarán a Miem ese mismo día. Una vez que Sophie tuvo el cuerpo de su hermana decidió trasladarla a una capilla privada, solo en ese momento fue que Miem pudo estar rodeada de tanto lujo, su ataúd era de caoba pura y el sitio tenía todas las comodidades que una persona podía tener tanto en vida como en muerte.
A pesar del ambiente tan refinado en el que se encontraban, las personas que acompañaban en su dolor a Sophie eran las prostitutas que hasta el momento habían sido una de las pocas personas buenas en su vida. Esto era lo que contrastaba en absoluto con el panorama, pero a ella no le importaba, aquí estaban a los que quería.
— Cariño — Valerie se acercó a Sophie — es hora del entierro, tienes que ser fuerte, sabes lo que se te viene encima; no te preocupes que no estás sola.
Sophie se limitó a asentir débilmente, ella se apartó del ataúd de su hermana y varios hombres la cargaron hasta el cementerio. Un velo n***o de encaje tapaba el rostro de la doliente, ellos llegaron al sitio donde los restos de su madre descansaban y al lado enterró a Miem.
— Perdón por no poder protegerte, juro por lo más sagrado que algún día voy a hacer justicia. Cuando tenga el poder del que carezco en estos momentos, lo haré y mi mano no va a temblar al momento de hacerles pagar a aquellos que se atrevieron a lastimarnos de esta forma.
La mano delicada de Sophie se volvió un puño que recogió la tierra fresca que habían utilizado para enterrar a su hermana pequeña. Todas salieron del cementerio y fueron al prostíbulo, ese día no atendieron a nadie por respeto al luto que atravesaba una de las suyas.
— Cariño — Valerie entró al cuarto de Sophie — ya llevas varios días encerrada, no puedes seguir así, te tienes que levantar y comer algo. Creo que quizás un paseo te pueda hacer bien.
— No tengo ánimos de nada, disculpa si estoy siendo una carga, pero por el momento cualquier impulso que tenía era por Miem, ahora que ella no se encuentra, siento que he perdido el rumbo de mi vida.
— No digas eso, tú sigues con vida y es motivo suficiente para que tengas un rumbo definido. Entiendo que no debe ser fácil perder a tu madre y a tu hermana en tan poco tiempo; sin embargo, aquí la vida te está dando dos opciones; te levantas y luchas o simplemente te derrumbas, la elección es solo tuya y de nadie más. Por mi parte estuve pensando en el empleo que me pediste, puedes atender la barra y también hacerte cargo de la cocina, así no vas a tener que volver a acostarte con otro cliente.
Sophie se sintió un poco más entusiasmada por la oferta de Valerie, ella decidió salir un momento y sin saberlo se encontró en el cementerio. Miró las tumbas de su hermana y su madre, no sentía el corazón, justo en ese instante era incapaz de sentir este órgano vital, a pesar de que en otros días pudo hacerlo y lo sabía, ya que le dolía cada vez que palpitaba.
— Las extraño demasiado, qué valiente resulté, me lancé a llorar después de enterrarlas y me encuentro sumergida en la misma miseria de siempre.
El llanto tan fuerte de Sophie fue escuchado por un hombre que se encontraba algo lejos, quiso averiguar el motivo por el cual alguien lloraba de tal forma que llegaba a las fibras más sensibles de su interior. Al llegar al origen del llanto se sorprendió al ver una mujer muy hermosa, sus ojos verdes y su piel oliva la hacían alguien preciosa ante sus ojos.
— Señorita, disculpe que le pregunte esta tontería, pero, ¿Se encuentra usted bien? ¿Necesita algo?
Sophie se levantó y solamente pudo darle vuelta a sus ojos, en el momento que los puso en blanco se vino abajo, pero no tocó la tierra, ya que fue sostenida por el hombre. Él la cargó hasta un carro en donde un chófer lo esperaba, le abrieron la puerta e ingresó con ella, llegaron a una casa que se encontraba en una loma, las enormes verjas se abrieron y el vehículo ingresó a la propiedad.
— Por favor que llamen al doctor — el hombre habló mientras cargaba a Sophie — díganle que es una urgencia.
El personal se apresuró a llamar al doctor, Sophie fue puesta en la recámara del hombre y ahí le pusieron alcohol que poco a poco le ayudó a recobrar la conciencia; ella miró a su salvador y sus mejillas se sonrojaron al ver lo apuesto que era…