— En estos momentos no tengo donde quedarme — ella mintió muy bien — al menos no es un lugar fijo en el que me puedas visitar. — Entonces vamos a resolver esto en este preciso momento — él tomó de la mano a Sophie — hay una casa cerca de aquí, no te preocupes por el pago que yo pienso pagarla. Ellos se fueron a pesar de que Sophie no quería hacerlo, llegaron a la propiedad que se encontraba en un sitio bastante cercano, pero el camino no estaba pavimentado, sino que era de tierra y habían algunos hombres trabajando para poner tal camino. — Joven David — un anciano sonrió al ver al hombre — te recuerdo como un muchacho y ahora mírate, vaya que si has crecido. — Hola don Tomás, vengo a ver la casa que se encuentra alquilando. Verá, ella es Sophie y no tiene un sitio fijo donde quedarse,

