Sander Había estado increíble, nunca pensé que estaría tan bien hubo un momento en el que ni siquiera recordé que se terminaría todo, sonreí todavía sin abrir los ojos, me di vueltas en la cama para luego sentir que estaba vacía, decidí levantarme, cuando él no estaba en la cama era porque estaba haciendo el desayuno o bañándose, me estire, mire por la ventana, estaba nublado, por inercia baje la vista al velador, me di cuenta de que había un papel. Querido Sander. Soy yo, el idiota que te coqueteo en tu trabajo, te preguntarás porque te escribí esta carta, bueno, me fui— al leer hasta aquí me alarme, camine al primer piso sin siquiera vestirme, no estaba en la cocina, mi corazón se apretó, quizás por miedo, desesperación o tristeza, tal vez la tres, vi la carta en mis manos— tenía que

