bc

That Girl is a Problem

book_age16+
28
FOLLOW
1K
READ
arrogant
badgirl
comedy
humorous
brilliant
enimies to lovers
school
virgin
brutal
selfish
like
intro-logo
Blurb

Cretino. Posiblemente otro conjunto de palabras podrían describir a mi dolor de culo andante, pero mi madre viajaría desde Boston para lavarme la boca con jabón si me atrevía a decirlas, por lo que cretino es a la que mas se adapta aquella persona que posee esa increíble capacidad para arruinar mi vida que tanto odio.

Cretino. Cree que teniendo unos envidiables ojos azules, sonrisa perfecta digna de comercial de televisión, cabello platino perfectamente desordenado, una altura que te hace preguntarte estúpidamente cómo estará el clima ahí arriba, un cuerpo atlético lleno de músculos y pruebas incriminatorias en mi contra de mi vandalizando su auto tiene el derecho de chantajearme y usarme para su beneficio.

En mi defensa ¡Ese hijo de perra se lo merecía!

Mi nombre es Rosemary Riley Dixon, pero las personas que valoran un poco sus vidas y los amigos suelen llamarme Riley, y creo que es necesario contar mi versión de los hechos de como conocí al cretino desesperante más chulo, egocéntrico, manipulador y egoísta que tengo como extorsionador . . . Liam Miller.

chap-preview
Free preview
That Girl is a Problem
Sinopsis No había razón para considerar que mi vida tuviera algo fuera de lo común. No era "especial". No era hija de celebridades, en realidad mis padres se habían divorciado cuando tenía 8 años; tampoco era una súper estrella adolescente, lo cierto es que no tenía ningún talento especial ni tampoco era súper inteligente; no tenía superpoderes - aunque no podría negar que me hubiera gustado nacer con súper fuerza, súper velocidad o algo súper -, mi novio tampoco es una súper estrella y mucho menos era la chica con las mejores calificaciones de mi curso. Así que no puedo explicar porque mi vida se volvió tan especial en el instante en que Liam Miller apareció como co estelar en ella, literalmente. Sino hubiera sido por nuestras constantes peleas, la obra de teatro en la que nos obligaron a participar y aquella extraña química que nos mantuvo unidos durante casi un año . . . quizás los dos hubiéramos salido de pie de el gran problema que armamos sin darnos cuenta. Prólogo — A veces no sé si tienes personalidad múltiple o eres un idiota en múltiples sentidos — mascullo cruzando los brazos sobre mi pecho, como si de esa manera logrará ocultar mi respiración agitada y el temblor en mis manos. Lo cierto es que todo mi cuerpo tiembla. — Así te gusto — asegura con una sonrisa torcida. El cabello revuelto le cae sobre los ojos azules, puedo ver las rocas negras de sus pupilas dilatarse; finalmente, se da cuenta que mis ojos están clavados en él y alza una ceja rubia —. Ok, gustar es una palabra muy débil para lo que sientes por mi. Estas completa y locamente enamorada de mi. — Te detesto, Liam. Te odio — replico, mis palabras golpean una pared invisible y se deslizan hasta el suelo totalmente ignoradas. Liam parece escuchar lo que quiere escuchar. Lo que parece una pequeña sonrisa de labios cerrados se convierte en una enorme en la que se puedo vislumbrar una hilera de alineados dientes blancos; deja atrás su postura relajada para plantarse frente a mi. Tengo que echar la cabeza hacia atrás para poder verle el rostro, prefería mil veces tenerlo a mi lado viendo de soslayo mi rostro que frente a mi, tan imponente en toda su altura. — Esa es mi chica — murmura asintiendo, recorre la parte blanda de mi clavícula con largos dedos fríos mientras pone la mano que no tiene sobre mi hombro a un lado de mi cabeza, en la pared. Ladeo la cabeza lanzando un bufido, definitivamente este chico no se rinde con facilidad -. ¿Sabes que fue lo primero que pensé la primera vez que te vi? No sé, y no quiero saber. — Estoy comenzando a creer que tienes algún raro transtorno esquizofrénico, que sé yo — mi reciente comentario parece resultarle gracioso, ya que se ríe a carcajadas en mi rostro. Sacudo la cabeza para liberarme de la espesa bruma que envuelve mi mente cada vez que me encuentro cerca de Liam, lo miro molesta y niego con la cabeza —. ¿De verdad te causa gracia?¡Acabamos de cometer un delito! — ¡Oh, vamos! — sigue riendo, esta vez con un poco más de control. Pone ambas manos en mis mejillas y me ve directamente a los ojos, la emoción brilla en sus ojos azules, la adrenalina consume el color celeste de éstos para dejar apenas el zafiro y un n***o brillante; mis ojos recorren cada palmo de su rostro, cada peca, lunar e imperfección, ya estaba grabada con fuego en mi cerebro —. ¡Ha sido emocionante! — ¡Van a encontrarnos si no dejas de gritar! — ¡A la mierda! — vocifera riendo, y ladea la cabeza en cuanto nota mi fija mirada en él. Parece mal interpretar mi mirada con una preocupada porque intenta convencerme de que está noche no iremos a parar al departamento de policía de Boston —. Éramos al menos diez personas, Ricitos. Solo había una patrulla, y estoy seguro que siguieron la camioneta; no iban a perseguir a pie a unos adolescentes tontos. Mi mirada no es para nada de preocupación. Sólo me había robado el aliento, lo que él provocaba en mi pecho y cuerpo me había robado el aliento y dejado totalmente aturdida, como si de pronto hubiera encontrado una pared y me hubiera dado de bruses con ella. Nunca lo había visto de esta manera. Y creo que él nunca se había sentido de esa manera. — Estas demente — susurro atónita, ¿Qué carajo pasa conmigo? Su cuerpo ahora cubre el mío como un guante, se había acercado lo suficiente como para aplastar mis brazos, aún cruzados sobre mi pecho, con su abdomen. — Eso es lo que te gusta de mi — una sonrisa ladeada lo centra, ya no reía a carcajadas y el sudor que mantenía su cabello pegado a la nuca se ha secado. El rumor de los acontecimientos sucedidos apenas hace unos minutos se llevó la preocupación por mis amigos y la adrenalina de Liam consigo. Sólo quedábamos él y yo. — Deja de decir que me gustas — le pido, no a la defensiva. Él sólo profundiza su sonrisa torcida. — ¿Quieres que mienta? — Quiero que por una vez en tu vida hagas algo que te pido —respondo exasperada, relajandome contra la pared. — Creo que me conoces lo suficiente como para saber que no obedezco ordenes — replica sonriendo falsamente, trago saliva e intento salir del pequeño espacio que había entre su cuerpo y la pared —. Ok, ok, tranquila. Voy a hacerlo, lo haré. — Entonces, ¿ahora qué hacemos? — sonrío satisfecha, procurando encontrar en su mirada la razón por la que cedió tan fácil. Liam Miller no cedía ante nada si no obtenía algo a cambio. — Ahora es cuando te beso — y me besa. Nuestros cuerpos se acoplan y algo hace clic en mi cabeza. Las manos que antes se encontraban en los bolsillos de sus jeans ahora se encuentran en mi piel, y el ardor me hace jadear en su boca, en los labios que claman por los míos y eran jodidamente mi maldición. En un segundo, me encuentro pasando las manos por su nuca y atrayendo su boca más a la mía, aunque eso puede ser casi imposible, dejándome llevar por todos los sentimientos que Liam había despertado en mi desde que lo conozco. Me dejo caer gustosa al abismo. No dura tanto como me hubiera gustado. Liam es separado abruptamente de mis brazos y sometido por un oficial de policía, casi tan rápido como yo. — Podrías a ver escapado, tío — espeta el oficial que mantiene los brazos de Liam detrás de su nuca, se encarga de revisar si Liam lleva un arma consigo. Por su parte, Liam tiene la mirada clavada en el hombre que se encarga de poner las esposas en mis muñecas —. Las mujeres son un maldito problema cuando no están en casa haciendo la cena. El oficial ríe junto a su compañero y aprieta bruscamente las esposas alrededor de mis magulladas muñecas, dejó escapar un siseo bajo, uno que no paso desapercibido para Liam. Se revuelve disgutado. — Te aseguro que si esas esposas dejan una marca voy a joderte — asegura Liam en un gruñido, despegando por un segundo su mirada de mi. Las esposas se aprietan más contra mis muñecas, pero Liam no necesita levantarse para golpear al oficial. Pego mi mentón con mi pecho y arrojó mi cabeza hacia atrás con fuerza, un dolor agudo recorre mi cráneo y el grito ahogado del oficial me confirma lo que esperaba. Nariz rota. El oficial machista se carcajea — Esa chica es un problema.

editor-pick
Dreame-Editor's pick

bc

Apuesta por un amor. (Saga familia Rossi- Duque)

read
109.1K
bc

¡Lo quiero a él!

read
40.5K
bc

Una hermosa coincidencia

read
103.2K
bc

Nota De Amor

read
1.9K
bc

Sorprendiendo al Bully (Serie de Amor Verdadero Libro 1)

read
99.2K
bc

Mi Guardaespaldas

read
2.9K
bc

Solo dos veces al año

read
15.4K

Scan code to download app

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook