16. ¿Detención y Fiesta?

4994 Words
He llegado a la conclusión de que, en realidad, puedo a llegar a ser muy tonta. Hablando intelectualmente de mi inteligencia y del que mis antecedentes genéticos y familiares no me favorecen en lo absoluto: la realidad es que nadie puede culparme, mi coeficiente intelectual no puede ser muy alto. Pero me esfuerzo, o eso creo que hago mientras evalúo con mirada crítica al enorme fósil que se alza sobre mi cabeza en toda su altura, aunque parece que el enclenque que tengo parado a un lado no piensa lo mismo porque me mira con una mueca bastante despectiva. Es de mi equipo, eso me queda claro, y creo haberlo visto en mi clase de biología o alguna vez en el almuerzo con Wes, no puedo estar segura; el hecho es que no me agrada esa mirada de ¿Si la pico con un palo reacciona?, además nadie ha podido terminar el desafío que nos dejó Griffin, ¿cuál es su problema? Decido darle vuelta. Aun me queda averiguar qué fósil de la era precambrica con no sé qué características vivió para ser el depredador natural de no sé qué otro fósil, estoy perdida y eso sin contar que me dieron la parte sencilla, en todo caso no puedo perder tiempo armando una escena en el museo. Ya tengo bastante con que una mujer de casi cien años me tenga que callar cada tres segundos llevándose un huesudo dedo a los labios y chistándome Shh como para darle todavía más motivos para sacarme del lugar. Leo las descripciones que están sobrepuestas en las bases de las plataformas, apenas les doy una leída rápida cuando pasó a la siguiente, mi mente todavía trata de relacionar que tiene que ver esto con la clase de Cálculo del señor Griffin y por qué la gente piensa que puedo ayudar a solucionar sus problemas. Fácilmente pude haber entrado al equipo de los deportistas, ahí se encuentra la mitad del equipo de football, basketball y las animadoras, tal vez ahí habría encajado mejor que con esta bola de engreídos. - ¿Se te perdió algo? - mascullo, hostil. El enclenque se sobresalta ante mi inesperado cambio de humor. Reparo en que debería de dejar de llamarlo enclenque demasiado tarde, no me gusta ponerle apodos menospreciativos a las personas pero este chico se lo ha ganado a pulso, desde que las chicas nos unimos a su equipo no pareció gustarle demasiado. - Estás en el área equivocada - me dice, pero la voz le tiembla cuando enarco una ceja -, pero no he sabido cómo decírtelo. - ¿Cómo que el área equivocada? - Has estado viendo fósiles de la era mesozoica desde hace media hora - aclara él, y se acomoda las gafas de montura con un dedo. Estaba en lo correcto: puedo llegar a ser muy tonta. Busco con los ojos algún letrero o descripción que me diera alguna pista que haya pasado por alto, ¿cómo carajos alguien diferencia los fósiles de una era u otra? No corro con la suerte suficiente para encontrar algo que me diera el mínima rastro para poder ubicarme; resoplo con ganas, es hora de regresar con el resto del equipo con las manos vacías. - ¿Y por qué no me has dicho nada? - le reclamo -. El tiempo es valioso. Hay otros dos equipos que podrían . . . - No están ni cerca, y no creo que lo estén pronto. Todavía no saben qué deberían buscar en los fósiles del área precambrica . . . Comenzamos a caminar hacia el punto de encuentro donde todo el mundo se tiene que reunir con la respuesta del desafío. Cuando llegamos nos encontramos con que todos están reunidos alrededor de un gran fósil, un T-Rex para ser exactos, hablando entre murmullos feroces porque no son capaces de levantar la voz. No hay persona alguna que no se encuentre en una acalorada discusión a base de susurros con otra, el sonido de las voces va en aumento con cada paso que me acerco al tumulto de personas y la tensión se siente en el aire, parece ser que nadie ha podido resolver el acertijo. Y es de esperarse, no recuerdo ni la instrucción porque mi mente solo pensaba en la verdadera razón por la cual Emma está pisándome los talones. ¿Será Liam asegurándose de que cumplo con mi parte del trato? O, ¿es verdad que Emma está interesada en saber por qué me he metido hasta el fondo en el grupo? Lo único que entendí fue que Griffin dejó instrucciones claras de qué buscar y qué en cuanto tuviéramos la respuesta lo viéramos junto a los buses escolares, el problema es que sólo tenemos hasta las cinco de la tarde que es cuando el museo cierra. Miro mi muñeca para tener una idea de cuánto tiempo nos queda mientras me acerco a Wes, que tiene el cabello castaño echo un todo lío y a tres personas hablándole fervientemente alrededor, parece irritado. - ¿Qué tal va todo? - murmuro cuando estoy suficientemente cerca -. Aquí tu amigo me estuvo siguiendo media hora y no pudo decirme que estaba haciéndome la tonta. Wes le echa un vistazo a mi acompañante - ¿Qué te pasa?¿Por qué la dejaste seguir el camino equivocado? - No tenía idea de cómo iba a reaccionar - balbucea él en respuesta - ¿Qué tal si lloraba? No sabría que hacer. Pongo los ojos en blanco - Llorar te voy a hacer cuando . . . - Déjalo, déjalo - me chista Rory, llegando por un costado derecho. - Si, no le hagas caso - es Piper, por mi costado izquierdo -. Rory se encarga de él luego. El enclenque abre los ojos como platos cuando mi amiga sonríe abiertamente. Es verdad, los estudiantes le temen a las venganzas de Rory y cualquiera podría ser blanco fácil, en pocas palabras, mientras Rory Thompson sea amiga intima mía seré intocable. Un segundo después de la amenaza implícita de Piper estamos a solas con Wes, que no parece tener muy buenas noticias. - No va nada bien - nos dice. Hago una mueca. - Lo siento mucho, Pipes. Hicimos lo que pudimos. Fue todo para nada. Nos quedamos conversando con Emma otro rato, al parecer todos se han dado por vencidos, y solo queda disfrutar nuestros últimos minutos antes de que se acabe el viaje escolar, aunque Emma dice que en diciembre, poco antes del baile de invierno, el comité estudiantil organiza un fin de semana en una villa que todo el mundo en Jackson espera con ansias desde el primer día. Pensar que esa podría ser la mejor manera de aprovechar las últimas semanas que tendré con mis amigos me llena de alegría el corazón: me voy a ir con la mente llena de recuerdos y, quien sabe, el siguiente verano tal vez pueda volver para llevar a Will a la universidad o pasar tiempo con las chicas. El mundo está lleno de infinitas posibilidades que estoy dispuesta a descubrir. Me duele el estómago de tanto reír, no me dolía el estómago de tanto reír desde que convencí a Max de meter un brazo dentro de una máquina expendedora y tuve que llamar al 911 para que lo sacaran de ahí, recuerdo que al final conseguí la goma de mascar que buscaba y que, aunque no fue lo mejor de ese día, me encontré disfrutándolo como nunca antes. Ahora es todo lo contrario, puedo tocar la felicidad con las puntas de los dedos y no tuve que hacer nada para obtenerla, esta ahí a mi alcance y es toda mía. Espero a que Piper y Rory terminen de hacerme reír para acércame a Will, que está solo por primera vez en mucho tiempo, desde donde puedo verle está leyendo la descripción del gran T-Rex que tenemos en el centro y se alza majestuosamente en sus cuartos traseros. Tiene una sonrisa apretada en los labios porque se quiere reír de algo pero, al mismo tiempo, no quiere llamar la atención de la testigo de los dinosaurios que tenemos como guía. Me acerco por atrás con la intención de ver sobre su hombro, pero como mi hermano mide casi dos metros mi plan falla y me inclino sobre su costado. - ¿Qué te causa tanta risa? - inquiero, entrecerrando los ojos para ver mejor. No noto nada en especial. La descripción en la plataforma luce exactamente igual que las otras. - La pesada de Charlie me puso a leer las descripciones porque tú estabas haciendo eso - me dice, y una sonrisa torcida le tira las comisuras -, pero me aburrí a los cinco minutos y me di cuenta que, si solo cuentas la primera letra de cada palabra, puedes encontrar palabras graciosas. Will suelta una risita al señalar un renglón. - Aquí dice: "Al Coholic" - la risa se le escapa sin poder evitarlo - ¿Entiendes? Porque la mitad de las personas aquí dentro somos unos alcohólicos. Lo acompaño con una carcajada estridente, cosa que provoca una mirada fulminante de nuestra guía que pasamos por alto, que le den. Quiero hacer lo mismo que él pero la cabeza me da vueltas, no me puedo concentrar en una palabra en específico porque mi mente trata de recordar algo con todas sus fuerzas, entrecierro los ojos para poder concentrarme pero una frase apenas perceptible flota en mi cabeza: deberían buscar en la era precambrica, pero no le encuentro sentido alguno. - ¿Sabes? En alguna parte leí que puedes encontrar mensajes ocultos en algunos textos buscando en las letras iniciales o finales - explico, acariciando la descripción con las yemas de los dedos -. Se llama acrónimo, no recuerdo muy bien pero creo que un asesino serial lo usaba cuando enviaba cartas a los medios . . . Me quedo sin palabras en cuanto lo veo. Lo siguiente que sucede me roba el aliento. Intento correr lo más rápido que mis piernas que puedo, pero no soy capaz de llegar muy lejos cuando Will pone su pie frente a los míos y me hace caer al suelo, el dolor no alcanza a recorrerme el costado cuando me estiro todo lo que mi cuerpo me permite para alcanzar el tobillo de Will y hacerlo caer a mi lado. El estrepitoso sonido que hacen nuestros cuerpos al caer al suelo llama la atención de las personas alrededor nuestro pero a nosotros no nos importa; me levanto de un salto, y teniendo en cuenta que Will tiene las piernas más largas que y que probablemente podría recorrer un pequeño tramo como éste más rápido de lo que yo podría hacerlo, paso sobre su espalda para hacerlo morder el polvo de nuevo. Lo siento, hermano, pienso para mis adentros mientras corro con todas mis fuerzas. Noto que todos me miran, o miran a Will a mis espaldas, algunos demasiado sorprendidos para darse cuenta de lo que sucede y otros con una sonrisa divertida en los labios, pero al fin en nosotros. - ¡Wes! - chillo - ¡Lo he descubierto!¡Es Newton! - ¡Shhh! Gruño con fuerza al escuchar a la guía callarme desde la distancia, y eso me quita un segundo de concentración para comenzar a frenar por lo que termino chocando con Wes. Me doy de bruces contra su pecho. - ¡Vamos!¡Corre! - le apremio, sin aliento - ¡Tenemos que decírselo a Griffin! - Espera, espera - Wes me sostiene de los hombros para inmovilizarme -, eso no tiene sentido. Newton no tiene nada que ver con la paleontología . . . - No, pero Griffin da Cálculo. No tiene sentido que nos haya puesto a buscar fósiles cuando hay un acrónimo acerca de un físico-matemático dentro de este museo - recalco, echando miradas furtivas sobre el hombro. El rumor se ha corrido y cada grupo está en lo suyo -. Confía en mi. Wes balbucea un poco. Su cerebro trata de procesar la información tan rápido como le es posible, sin embargo las personas a su alrededor no ponen de su parte y lo hacen dudar. - No seas tonta - farfulla entre dientes -. El señor Griffin dijo que . . . - El señor Griffin dijo que busquemos en el fósil, no al fósil - lo interrumpo, tajante. ¿Cómo se atreve a llamarme tonta? Tonta su abuela. No, no hay tiempo. Concéntrate. Miro a mis amigas con la determinación bien calcada en la mirada y solo necesito eso para que me sigan, de ahí todos van cayendo uno a uno, como si de un dominó se tratase. Entonces, cuando lo he resuelto todo Will pasa corriendo tan rápido como una bala a mi lado y, detrás de él, Cash lo sigue de cerca. Maldita sea. Me permito un milisegundo para buscar a Liam con la mirada, y en cuanto lo hago me arrepiento, la rabia me consume por dentro cuando retiro la mirada y me alejo. No fue el que Liam me haya sonreído desde su lugar, el que un escalofrío me recorriese la espalda o el que se hayan robado la respuesta, es el que Piper estuviera justo a su lado con una enorme sonrisa que casi le rasga las mejillas solo para confirmarme que la respuesta no la obtuvieron por su cuenta. Aunque es eso lo que me hace correr tan rápido como lo hago, el calor que me recorre las piernas es igual de ardiente como el que me calienta la cabeza, los pensamientos que flotan unos contra otros en esa parte de mi cerebro que no puedo controlar se pelean uno contra el otra para saber cual gana. ¿Gana aquel en el que mando a la mierda todo con Piper? O ¿Gana aquel en el que me hago la amiga comprensiva y lo dejo pasar? No puedo decidir ahora mismo. Salto un bote de basura con bastante agilidad. Mis dotes de porristas están siendo de utilidad, ¿quien lo diría? Les estoy pisando los tobillos, el salto me dio al menos medio metro de ventaja y el hacerlos caer frente a todos me haría quedar mal parada. Faltan unos metros para llegar, tan pocos que alcanzo a ver a Griffin parado junto al chofer con un periódico bajo el brazo; él también nos mira a nosotros, entrecierra los ojos para ver mejor y se inclina hacia el frente quitándose las gafas, no parece creer lo que ve: Tres estudiantes corriendo en su dirección como si la vida se les fuera en eso dejando un lío a sus espaldas. Y esos tres estudiantes llegan al mismo tiempo frente a él, apenas con aire en los pulmones para decir palabra. - Newton . . . - jadea Will. - Acrónimo . . . - prosigue Cash, igual de exhausto. Sonrío para mis adentros. - El T-Rex era la clave de todo - me jacto con una sonrisa, respirando agitadamente -. Había un acrónimo en la descripción con el nombre de Newton, quien tiene grandes aportaciones al Cálculo. Silencio. El único sonido que se escucha es el de nuestras respiraciones aceleradas tratando de volver a la normalidad. El señor Griffin apenas nos mira porque evalúa con expresión neutra el desastre a nuestras espaldas, y no soy consciente de hasta que punto la hemos liado hasta que veo sobre mi hombro y lo veo, un camino lleno de cosas rotas, un fósil tambaleándose en su plataforma y un montón de basura en el suelo. ¿Todo eso hicimos? - Eh, ¿saben qué? - me rasco la nuca, incómoda - Quédense con el puñetero punto, yo ni siquiera estoy en esa clase. Comienzo a alejarme, como quien no quiere la cosa, tal vez así pueda salirme con la mía. Error. - Detención - sentencia Griffin, con toda la tranquilidad del mundo -. Viernes, aula 310. Los tres nos enfurruñamos mientras nos subimos al bus. - Dixon. Levantamos la mirada al mismo tiempo solo para ver a Griffin hacernos una seña para sentarnos en el lugar que antes era de Liam y mío. Que suerte la nuestra. De regreso al colegio todos vamos sentados muy callados y bien emparejados, al final me iba cuchicheando con Will por robarme la respuesta y Liam con Cash por no sé qué cosa razón por lo que tuve que cambiar asiento con Liam, y Cash fue mi compañero de viaje. Resulta que puedo llegar a ser bastante fastidiosa cuando tengo tiempo libre, le pueden preguntar a Cash, que apenas me tiene paciencia. - ¿Te llamas Cash por qué tienes mucho dinero o tiene algún significado de fondo? - le pregunto, con genuina curiosidad. Cash me mira por el rabillo del ojo como si estuviera bromeando pero lejos de eso arqueo las cejas para dejarle saber que no es así, entonces bufa y me ignora. - ¿Tendrás un segundo nombre de casualidad? - sigo. Pone los ojos en blanco. Me la estoy pasando de lo lindo. - ¿Es verdad que los gemelos . . . ? - ¿Te podrías callar, por favor? - masculla él, y los dientes le rechinan cuando me mira directamente. Hago un puchero. Cash es tan guapo como sus otros dos compadres; tiene la tez color canela, los ojos achicolatados, la nariz perfilada y los labios carnosos, pero siempre tiene el ceño fruncido cuando habla conmigo. ¿Será cosa de gemelos o no soy tan simpática como creía? - Bien, bien - musito desdeñosa, y me inclino hacia enfrente para ver a Liam y Will clavarse los codos en los costados discretamente -. Pero qué quede en el acta que aquí yo no soy el problema. Griffin se aclara la garganta - Gracias a Dios no tengo la suerte de tenerla en mi clase, señorita. Pero le he dado clases a su hermano desde hace casi cuatro años, le di clases a su tío y fui compañero de su padre, y créame: ustedes son siempre el problema. *** El aula 310 es como una segunda casa para mi. Es como cualquier otra aula: cuenta con tres filas de largas mesas color marfil, cada mesa cuenta con dos asientos incomodisimos en los que sigo quedándome dormida, hay un librero en la parte trasera con libros que nadie ha tocado en una eternidad y un globo terráqueo junto al escritorio de cerezo del señor Griffin. El camino desde mi clase de Física hasta el aula 310 es todo menos aburrido, llevo los cascos de los audífonos puestos con una canción rap resonando en mis oídos y recién acabo de despertar de una pequeña siesta para no quedarme dormida frente a Griffin, fresca como una lechuga. Tarareo la canción mientras, básicamente, me meneo entre los pasillos vacíos de Jackson con una canción de The Weekend que saltó en mi lista de reproducción; intento abrir una pesada puerta metálica para subir un último tramo de escalares solo para ver la mano bronceada de Cash Calore adelantarse sobre mi cabeza para abrirla por mi. - Eh, Copia - le digo, quitándome los cascos en el proceso -, pues muchas gracias, que eres muy amable. Entonces, demasiado bueno para ser verdad, Cash se estira lo suficiente para pasar frente a mi y dejar caer la puerta a milímetros de mi nariz. Sip, demasiado bueno para ser verdad. Apenas estiro la mano para intentar de nuevo cuando Will llega por detrás y abre la puerta para mi, ¿de donde salió tan caballeroso este? Me encojo de hombros y entramos los dos juntos al último pasillo del colegio, subimos el tramo de escaleras mientras un charco de luz ambarina nos baña desde los altos ventanales que tenemos a la espalda. Comienzo a ver diferencias en mi piel antes pálida como muerto con la que veo en contraste de la de mi hermano, tan discreta como puedo ser trato de comparar mi mano con la suya a contrapunto de la luz. - ¿Qué estás haciendo? - me pregunta, y sé que me espía de reojo. Con una sonrisa enorme en los labios lo agarro de la muñeca para que vea nuestra piel. - ¿Lo ves? Los primeros días me dolía moverme porque pasábamos demasiado tiempo bajo el sol y me quemaba la piel - le explico, emocionada. Ahora mi piel tiene un tono más oscuro -. Es genial. Recuerdo que tenía marcas rojas en los brazos y en el rostro. Will evita mirarme a la cara cuando se ríe. - ¿Qué? Abre la puerta del aula con esa sonrisa apretada que tanto conozco, éste sabe algo gordo y no quiere decírmelo. Me quedo clavada en mi lugar y me cruzo de brazos. - ¿De verdad quieres saber? - pregunta, apoyando todo su peso en la puerta. - Por supuesto. Will hace un ademán invitándome a entrar, pero el señor Griffin ni siquiera ha llegado y las únicas personas dentro son Cash, Ian y Casey; enarco una ceja rubia. Will resopla en medio de una risita. - Bien, ¿recuerdas el protector solar que Rory te regaló aquel día en el muelle? - pregunta. Parpadeo con rapidez para pescar el recuerdo. Fue el fin de semana que Gabriel hizo una parrillada en el jardín, todos vinieron a casa y jugamos football americano en el patio de Adam, es uno de los mejores recuerdos que tengo en casa. Ese día tenía los hombros rostizados por la alta exposición solar, al final del día no podía mover un músculo de los brazos porque el dolor me atizaba los hombros y espalda, razón por la cual Rory me regaló un protector solar más tarde. - Aja - asiento, confundida. - No era protector solar - Will trata de ahogar una carcajada. Lo miro con los ojos como platos -, era aceite de cocina. Cierro los puños con fuerza - Me las vas a pagar, Thompson. Will entra al aula con una última carcajada, sentándose junto a Ashton con una sonrisa. Maldito bastardo. Apenas pongo un pie dentro del aula alguien me toma de la cintura para sacarme en el vuelo de ahí y me tapa la boca para ahogar el grito que fuera a proferir; tengo el corazón en la garganta cuando veo a Liam llevarse una dedo a los labios en señal de silencio. Solo basta identificar a mi secuestrador para relajar mi cuerpo tenso contra el suyo; ¡que susto me dio! Necesito un par de segundos en los que me dedico a recuperar el aliento y ralentizar mi pulso cardiaco, díganme exagerada pero he visto suficientes películas de terror para saber qué ese pudo haber sido Ted Bundy. Liam se ríe con los ojos de mi, y en respuesta lo único que me queda es darle un buen puñetazo en el pecho. Él, por su parte, se lleva una mano al lugar exacto en el que mi puño hizo contacto con su pecho y lo acompaña con una mueca de dolor fingido, eso me hace enfurecer aun más. - Siento decepcionarte, Imbécil - mascullo con el ceño fruncido -, pero te equivocaste de persona. Copia está ahí adentro. - ¿Cómo iba a equivocarme? Tú tienes piernas más bonitas que Cash - replica él, mirando respectivamente mis piernas. Trueno los dedos frente a su rostro. - Eh, eh. Mis ojos están aquí. Liam suspira con ganas pero la sonrisa torcida no se la quita nada. Pensando que tengo el mismo derecho que él a dar una repasada a su aspecto lo hago: lleva ropa deportiva, unos shorts deportivos negros, una camiseta blanca y unas zapatillas deportivas. Veo lo que llevo puesto y me doy cuenta que parecemos gemelos, aunque el color de mis Jordan varían con los suyos también llevo unos shorts deportivos negros y una camiseta blanca de Will que me va demasiado grande. - Se me ha pasado decírtelo: eres bastante buena - me dice -. No sé qué le has dicho a Piper, pero esta funcionando. Sigue haciéndolo. Oh, eso. Después de que Piper le regaló la respuesta a Liam por la que casi me rompo una pierna tuvimos una gran discusión en casa de Rory, al final llegamos a un trato por el bien de nuestra amistad. Nada de Liam. Mientras este con nosotras no puede hablar de Liam, no puede pensar en Liam y, más importante, no puede molestar a Liam. No hasta que nos aseguremos de que su obsesión por el niñato mimado no va a ser un problema en un futuro. Resoplo con ganas ante su comentario. - ¿Eso es todo? Liam frunce el ceño - Ricitos, estás de un humor . . . pero no te preocupes, para eso estoy aquí. Ahora me toca fruncir el ceño a mi - ¿De qué hablas? Griffin . . . - ¿Acaso lo ves por algún lado? - pregunta con obviedad, mirando sobre su hombro para recalcar su punto - Porque yo no. Entrecierro los ojos. Discretamente le echo un vistazo a mi muñeca para ver la hora y es verdad, el señor Griffin esta retrasado con 15 minutos, significa que los alborotadores tienen algo que ver con eso. - ¿Qué le hicieron? - lo acuso, fulminándolo. - Nada malo. Otra vez sus ojos de confía en mi, no soy malo. Cruzo los brazos sobre mi pecho, aunque mal movimiento porque eso hace que los ojos de Liam viajen de mis ojos a mi pecho, entonces me obligo a poner los brazos detrás de mi espalda. Hombres. - El miércoles le pusieron un laxante en el café, y al final terminó siendo nuestro cuidador. Perdóname por no fiarme de tus métodos. Como Will anteriormente, Liam trata de no echarse a reír a carcajadas. Los ojos le brillan, tiene las mejillas encendidas y una sonrisa torcida que no puede evitar en los labios. - Pero si funcionó - réplica -. Estuvo cagándose todo el tiempo en el baño, ¿por qué crees que tuviste la oportunidad de hacer todo ese desastre? Si Griffin hubiera estado con nosotros en lugar de la anciana, no hubiera pasado nada. Noto que Liam comienza a impacientarse a raíz de mis comentarios. He descubierto una nueva manera de poder molestarlo y me encanta, no necesito esforzarme para ser fastidiosa, por lo que no tendré que esforzarme demasiado para deshacerme de él en el futuro próximo. En un viernes por la tarde normal estaría echada en el sofá con un bowl de palomitas en el regazo, Swan en mi costado y una película en el televisor, esperando a que los chicos lleguen a casa ahogados de alcohol para asegurarme que no se ahoguen con su propio vomito mientras duermen; o si es qué hay un juego programado Gabriel nos lleva al partido para después cenar en Mickey's con todo el equipo. Pero hoy no hay ningún partido programado, Gabriel decomisó nuestro televisor la semana pasada y mis amigas tienen compromisos con sus respectivas familias. ¿Para esto liberó Liam mi viernes por la noche? No, pues gracias. Nótese el sarcasmo. En detención tan siquiera me hubiera reído un rato de Ian tratando de pasar el rato mientras Griffin lo hace sufrir. - Te tengo una propuesta - se adelanta Liam, como si pudiera seguir mi línea de pensamientos -: Charlie está organizando una fiesta ahora mismo en su casa, podemos ir y pasar un buen rato. Te voy a enseñar a no perder el tiempo conmigo. Arqueo las cejas - Incluso aunque tu propuesta sonara atractiva, ¿qué te hace creer que aceptaría? - ¡Vamos! No seas aguafiestas - Liam chasquea la lengua -. Sino te gusta yo mismo te escoltaré hasta la puerta de tu casa. No lo entiendo. ¿Qué se trae entre manos? - Yo no . . . - me quedo muda, confundida por el comportamiento extraño de Liam. ¿Desde cuando somos tan amigos como para ir a la misma fiesta? Además, ¿juntos? No huele bien. Lo estudio con la mirada antes de responder. Tiene el cabello alborotado por pasarse las manos por el miles de veces, sus ojos azules resplandecen en su rostro pálido y esta parado como si nada contra la pared, totalmente relajado. - ¿Qué dices? ¿La mejor noche de tu vida a cambio de un favor? - me dice, y la oferta es demasiado atractiva para desaprovecharla. La sonrisa de expectación en sus labios me alerta que no esperaba una respuesta negativa de mi parte. Es por eso que me cuesta tanto decir que si. - Solo para que quede claro - digo con voz severa, y levanto un dedo en alto -: mi deuda ahora es de cuatro favores, ¿verdad? Liam asiente, solemne. - Es verdad, princesa. - Solo espero que este no sea uno de tus diabólicos planes para embriagarme, secuestrarme y atarme en ropa interior al asta de la bandera - rezongo dando media vuelta para salir del pasillo hacia las escaleras -, por que no estaré contenta. - ¿Me estás diciendo que volver a verte en ropa interior no es una opción? - se lamenta, y pone un acto de es lo peor que pudo pasarme en la vida -. Esto no va como planeaba, en absoluto. - En verdad eres de lo peor, Miller - mascullo impresionada -, incluso peor que los payasos. Él frunce el ceño - ¿Qué tienen de malo los payasos? Recuerdo tener fiestas de cumpleaños bastante entretenidas con ellos. - Son horribles, dan escalofríos y un asesino serial se vestía de eso para matar niños. ¿Que otra explicación necesitas para odiarlos? - ¡No me digas que les tienes fobia, Rizos! No lo digo. Cruzo los brazos sobre mi pecho. - ¿Sabes? Tenía un amigo que también tenía miedo de los payasos. - ¿Y que hicieron? - pregunto. Me sonríe de medio lado. - Lo llevamos al circo.
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