Ur era un hombre de estatura alta, un metro noventa exactamente, aparentaba unos treinta años, piel clara y cabello color n***o, largo, a la altura de los hombros, su ojo izquierdo era color rojo mientras el derecho era cubierto por su largo y caído flequillo, vestía con una armadura ligera de cuero teñido de amarillo y pantalones negros, también llevaba encima un manto rojo—Capitán Ur para ti, Ken—corrigió Ur a Ken.
— ¿Eh? ... ¿¡Qué estás diciendo!? —Dijo Ken confuso pero irritado por la situación— ¿Qué manera de presentarse es esa? ¿Y por qué vistes ese uniforme?
—Lo siento...olvide que eres lento—dijo Ur a ojos cerrados tras soltar un suspiro.
—Ken ¿Conoces a este hombre? —preguntó Foresta.
—Ur, él era un capitán de las tropas de Uulen—explicó Ken.
— ¿Capitán? —dijo Larry confuso.
— ¿Uulen?, Ken, creí que toda tu gente había muerto—dijo Foresta.
—Yo también creí eso—dijo ken.
—No hay por qué estar confundido, es simple, a excepción de Ken el resto de habitantes de Uulen fue eliminado—dijo Ur.
—Pero tú estás vivo—dijo Sasha.
—Sí, el problema es que yo nunca pertenecí a ese lugar ¿Les digo un secreto? En mi reino nunca atacamos a la suerte, un ataque bien planeado tiene más posibilidades de éxito que algo hecho al azar, lograr infiltrar un espía, duplica esas posibilidades—aclaró Ur.
— ¿Qué dices, todo ese tiempo tu...? ¿¡Por qué!?... ¡Traidor! —gritaba Ken con furia por la revelación— ¡Mi padre te confió a todas nuestras tropas! ¿¡Y así le pagaste!? —dijo Ken al entender todo, librando su odio hacia Ur, el principal culpable de aquello.
—Tu padre era un tonto descuidado, por eso no fue muy difícil matarlo—dijo Ur confesando que él había matado al padre de Ken.
— ¡Desgraciado! —gritó Ken enojado y saltó hacia Ur para atacarlo. Ur se hizo a un lado para esquivar el golpe, se dio la vuelta y derribó a Ken dándole una patada en la espalda.
—Sigues siendo débil—dijo Ur con desprecio. Ken se colocó de pie y volvió a atacarlo, pero Ur esquivo nuevamente, lo tomó por detrás sujetándolo de su chaleco y lo lanzó hacia donde estaban los demás.
— ¡Ken! —exclamó Sasha y acudió a ayudarlo.
—Podría matarte ahora mismo, pero quiero entretenerme aún más, cuando llegue el momento te enfrentare, hasta entonces Ken―dijo y les dio la espalda a todos― ¡Retirada! —dio la señal al resto de soldados de Dulaan.
— ¡Tu! —exclamó Foresta— ¿¡A dónde crees que vas!? ¿¡Crees que puedes causar desastre e irte como si nada!? —gritó Foresta a Ur.
—Voy a mi reino, y no lo creo, simplemente lo haré—dijo Ur respondiendo engreídamente a Foresta, sin siquiera voltear a verla.
Foresta se lanzó hacia Ur para atacarlo. Ur esquivó y Foresta atacó nuevamente, pero Ur tomó la mano donde Foresta tenía su espada para detener el ataque y neutralizarla. Entonces la acerco a el— ¿Una hija del bosque, no? ―menciono Ur lo que sacó de orbita a Foresta― Creí que tu r**a estaba extinta...da igual, pronto lo estará—dijo Ur y dio un golpe con la rodilla a Foresta en el vientre y la lanzó por los aires—Me asegurare de ello.
— ¡Foresta! —dijo Sasha y acudió a ayudar a Foresta.
—Patético—dijo Ur con despreció— ¿Qué hay de ti? —dijo Ur y volteó a ver a Larry.
—No, déjalo, después pagaras lo que has hecho…—dijo Larry intentando ocultar que sus manos temblaban.
— ¿Oh, eso crees? Que tierno—dijo burlándose—¡Escuchen ustedes tres, ustedes han elegido tomar este camino, sus destinos están escritos, y no podrán evitar lo que se avecina! ―dijo señalando a los protectores y luego se dio la vuelta― Nos volveremos a ver, espero más de su parte—dijo Ur y camino hacia el agujero que había abierto en la pared.
— ¡Eso es lo que tú crees, no dejaremos que hagan nada! —dijo Foresta enfadada.
—No te hablaba a ti—dijo Ur y se retiró finalmente junto al resto de soldados de Dulaan.
—Ese tipo…—dijo Foresta enojada.
—¡Foresta ayúdame, Ken esta inconsciente! —pidió ayuda Sasha a Foresta. Foresta y Larry cargaron a Ken para llevarlo a una de las habitaciones del castillo hasta que se recuperara.
De pronto imágenes de un tiempo no muy lejano, comenzaron a llegar.
Tras haber sufrido un ataque de parte de las tropas de Dulaan, los guerreros de Uulen comenzaron a defender su territorio, pero, la diferencia de poder y recursos entre ambos mandos era demasiada, en tan solo unas horas más del noventa por ciento de la población había sido eliminada, el comandante de las tropas, Tesslak y uno de sus capitanes, Ur, debían tomar medidas para no perder la población que le quedaba, fueron a los túneles para escapar con el resto de habitantes, pero, Tesslak analizando la situación tenía algo más planeado.
—Todo estará bien, Ken, mientras tú tengas esto—dijo Tesslak y le colgó un bolso a su hijo en sus hombros.
—¿Qué es esto? —preguntó Ken confuso, mirando lo que tenía colgado.
—Luego lo sabrás, tranquilo—dijo Tesslak colocando su mano sobre la cabeza de Ken nuevamente y mirándolo con cara de esperanza.
—Tesslak—dijo el rey, interrumpiendo el momento— ¿Qué es lo que haremos ahora? —preguntó a Tesslak.
—Cierto, oigan todos, hay que salir de aquí, guerreros lleven a las personas por la ruta de escape—ordenó Tesslak a los dos guerreros—todos ustedes sigan a los guerreros, Ur tu ve detrás de ellos, yo me quedare aquí a detener a los que vengan. Los guerreros corrieron al frente para guiar a los sobrevivientes, estos iban detrás de los soldados, seguidos por Ur—Ken espera—dijo Tesslak y tomó a Ken del brazo.
—¿Que pasa papá? —preguntó Ken confundido. Tras hablar con su hijo sin explicar nada completamente, padre e hijo intercambiaron sus últimas palabras, terminando con una promesa.
—Te lo prometo...—dijo Tesslak poniendo su puño en la frente del chico, lo que convenció a Ken de irse finalmente, así que echó a correr por el camino que su padre le señaló—. Te prometo que no serás el único que sobreviva a esto—dijo Tesslak después de que Ken se fue y se paró frente a la puerta. ― (Gracias por ser tan valiente) ―dijo entre sí.
Al momento en que Ken se fue un soldado de Dulaan derribo la puerta junto con otros cuatro soldados y dieron con Tesslak, este automáticamente saco una espada— ¡Los encontramos! —exclamó uno de los soldados—Cuidado, él es el portador de la espada—advirtió otro de los soldados—No importa, le superamos en número ¡Ataquen! —ordenó el soldado que había derribado la puerta— ¡Muere! —dijo uno de los soldados y atacó a Teslak.
Teslak giró y esquivó rápidamente el ataque, se dio la vuelta y cortó en la espalda al soldado que lo había atacado. Uno de los soldados lo atacó por la derecha mientras otro lo atacó por la izquierda, Tesslak saltó y pateo a ambos, al caer mató a ambos con un ataque giratorio con la espada. Al instante otro más lo ataco por la derecha, Tesslak reaccionó tarde y le terminaron hiriendo el brazo derecho— ¡Agh! —gritó Teslak del dolor y miró terroríficamente al soldado que lo hirió.
—¡Espera! —pidió el soldado a Tesslak para que se detuviera. Tesslak se lanzó velozmente hacia él y lo decapito. Tesslak miró de reojo al soldado que parecía estar al mando y se dirigió hacia el mientras este temblaba de miedo—Oye, oye, cálmate...no era nuestra intención matar a tu gente, solo seguíamos ordenes ¡Lo siento! —suplicaba piedad el soldado desesperado.
—¿A cuántos oíste decir eso hoy? —dijo Tesslak y levantó su espada para matarle. Al levantar su espada fue atravesado por una espada por la espalda—¡Arg! —gritó Tesslak del dolor y escupió sangre manchando al soldado que estaba frente a él, mientras, intentaba voltear para ver quien le había atravesado. Tesslak logró ver a la persona que le había atravesado con la espada y se sorprendió al ver que era Ur.
—¿Qué te pasa Tesslak? ¿No ves que el pobre te está pidiendo piedad? —dijo Ur y sacó la espada de la espalda de Tesslak, al hacerlo este cayó de rodillas.
—Ur...traidor—dijo Tesslak destrozado al ver que su compañero les había traicionado.
—Gracias comandante... —agradeció el soldado del fuego a Ur por salvarle. Ur atravesó con su espada al soldado del fuego después de que le agradeció— ¿Comandante...? —dijo confuso el soldado del fuego.
—Un guerrero del fuego no suplica por piedad, ya no soy tu comandante—dijo Ur y sacó la espada y el soldado del fuego cayó muerto al suelo.
—En cuanto a ti—dijo Ur y se agacho frente a Tesslak, lo tomó del cabello para que alzara la mirada— ¿Te arrepientes de asignarme tus tropas? ¿Qué se siente ser tan imbécil? —Decía mientras sonreía— ¿Dónde está la Elemental Sword? —preguntó Ur por la Lightning Sword.
—De lo que me arrepiento es de haberte tratado como un amigo…de haberte recibido en Uulen… Y tu…eres tu quien debería decirme que se siente—dijo y soltó una sonrisa pícara—Tu eres el tonto que dejo escapar la espada—dijo Tesslak revelando que la espada ya no estaba allí.
—¿Eh? ¿Podría ser? —dijo Ur impactado por la noticia— ¡Maldito! —gritó Ur enojado y golpeo la cara de Tesslak contra el piso— ¡Date cuenta de que estás acabado! ¡Al final igual me hare con la espada, solo pones la vida de tu hijo en peligro!
—No…yo confió en el—dijo Tesslak y tomó a Ur del cuello de la camiseta—Eso es algo que tú nunca entenderás. ¡Escúchame Ur, se lo que ustedes están planeando y sé que ellos te detendrán, si lo que tu gente quiere es una guerra pues no se las darán, con ellos bastara para detenerlos, los protectores les detendrán! —dijo Tesslak a Ur y este lo golpeó en la cara dejándolo tendido en el suelo.
—Silencio, los muertos no hablan—dijo Ur y se colocó de pie. En esos momentos dos soldados del fuego entraron a los túneles y se encontraron a Ur— ¡Comandante! —exclamó uno de los soldados al ver a Ur—¿Lo logramos? —preguntó el soldado—¿Comandante? —decía al ver que Ur no decía nada y se acercaba a él. En un rápido movimiento desenvaino su espada y corto la cabeza del soldado.
—No, las cosas tendrán que atrasarse un poco más, por el momento hicimos la mitad del trabajo, desháganse de los c*******s y volvamos casa, hay que seguir adelante—dijo Ur y se retiró por la puerta.
***
— ¡Papa! —gritó Ken al despertarse con lágrimas en sus ojos.
— ¿Ken? ¿Estás bien? —dijo Sasha que estaba junto a él.
—Sí… supongo que solo fue un mal sueño—dijo Ken limpiando sus lágrimas.
—Chicos, Ken ya despertó—dijo Sasha a Larry y Foresta que estaban fuera de la habitación. Larry y Foresta entraron a la habitación para ver a Ken.
— ¿Qué sucedió Ken, por qué ese grito? —preguntó Larry
—Solo fue un sueño, o más bien una visión―dejo al pensarlo con más detalle―Ahora lo sé, Ur fue quien causo todo, la muerte de mi gente y asesino a mi padre, las pagara, yo me asegurare de eso—dijo Ken con deseos de venganza. Sasha de entre todos le miraba con preocupación, cuando estaba por decir algo Larry habló.
—Tiene que, pero por ahora centrémonos en evitar lo que sea que los del fuego quieren hacer—dijo Larry.
—Sí, sobre eso, oye Foresta, me disculpo de parte de mi gente, no sé exactamente qué fue lo que pasó ese día, pero quiero pedirte disculpas—se disculpó Ken con Foresta por lo que había escuchado—Además quiero decirte que uno a veces tiene que hacer cosas que no quiere, si alguien de mis amigos estuviera vivo te aseguro que te dirían que no miento cuando digo que yo no quería portar esta espada en primer lugar, pero, mi padre me lo dijo, el hombre que creó estas espadas lo dijo, “No se trata de querer, sino de deber." No te estoy obligando a acompañarme, solo te pido que lo pienses y que al menos nos ayudes como protectora de Monkoi—le pidió Ken a Foresta.
—Tranquilo Ken, supongo que tienes razón, cuando tomé esta espada sabía que si algo así pasaba me veía obligada a hacer algo, aunque no quisiera, antes me deje llevar por mis sentimientos, les acompañare, cumplamos con esta obligación todos juntos—dijo Foresta extendiendo su puño hacia Ken.
—Si—asintió Ken y choco el puño con Foresta.
—Además, alguien tiene que cuidar de la princesa—dijo Foresta.
— ¡Puedo cuidarme sola! —dijo Sasha un poco enojada por el comentario de Foresta.
—Bueno, ¿Y A dónde iremos ahora? —preguntó Larry.
—Oye Foresta dijiste que el protector de la Ice Sword no se encontraba en casa ¿verdad? —preguntó Ken.
—Así es, dijeron que se iba a Dalai—dijo Foresta.
—Bueno, en ese caso nos queda Els y Ariun—dijo Ken poniendo dos opciones.
—Pero, nadie sabe dónde está Ariun―añadió Sasha.
—Está decidido a donde iremos entonces ¿Cuándo salimos? —dijo Larry señalando la única opción obvia.
—No tan deprisa, aunque no quiera admitirlo no somos rival para ese hombre, nos derribó sin usar su espada—añadió Foresta.
—A ustedes los derribo—dijo Larry y Foresta le lanzó una fuerte mirada a lo que este se quedó callado.
—Como decía, antes de partir iremos a pies de los picos nevados, al bosque nevado en Nyevad, allí entrenaremos un tiempo—sugirió Foresta y todos estuvieron de acuerdo—De acuerdo, saldremos mañana mismo, descansemos por ahora—dijo Foresta y todos a excepción de Ken se retiraron de la habitación.
—Espera, Foresta—dijo Ken y Foresta se detuvo.
— ¿Cómo es que lograron entrar al bosque, qué pasó con los Delbee? —preguntó por la familia de Lirio.
—El rey envió a alguien a averiguar lo que pasó, pero tememos lo peor—dijo y Ken se vio algo deprimido—Lo peor no es lo que crees, si bien los Delbee no son invencibles, solo alguien del bosque conoce la entrada al bosque—dijo y Ken se sorprendió al entender lo que quiso decir.
—No querrás decir que…—decía, pero Foresta se retiró antes de que terminara de hablar— (¿Podrá ser?) —dijo Ken entre sí.
A la mañana siguiente todos recogieron sus cosas y después de despedirse partieron hacia el norte, rumbo al reino de Nyevad. Y antes de salir del bosque se encontraron con Samos, quien les dijo que les acompañaría hasta Nyevad. Con todo preparado finalmente los protectores y compañía partieron.
Al este del continente, en un valle verde a pies de un volcán se encuentra el castillo donde rige la familia real de Dulaan. Allí en la sala del trono un hombre de negros cabellos se paraba en frente de una imponente figura que reposaba sobre un trono.
—Como lo oyes Farlan, el hijo de Tesslak está reuniendo a todos los protectores—informó Ur al hombre.
—Así que los protectores empiezan a moverse. Bien, ¿Tienes idea de donde se dirigen ahora? —preguntó el hombre.
—No señor, lo siento—se disculpó Ur.
—No importa, esperaremos que vengan y los eliminaremos a todos de una vez, eso está bien ¿No crees? —preguntó el hombre.
—Sí, será fácil, después de to... —decía Ur y se detuvo al ver como Farlan saltó del trono hacia donde estaba el.
—Si no me detengo estarías muerto—dijo con su espada en la garganta de Ur—Como sea, subestimar al enemigo es un error grave, más si el enemigo tiene el poder de las espadas—Decía mientras la punta de su espada comenzaba a arder quemando la garganta de Ur—No lo cometas más, la próxima vez que veas a uno de ellos, si te ves en la capacidad, acabalo, ¿Quedo claro? —dijo Farlan alejando la espada de Ur.
—...Si...lo siento—se disculpó Ur.
—Claramente no nos quedaremos a esperar, también moveremos nuestras piezas, así que prepara todo. Puedes retirarte—dijo Farlan volviendo a su sitio.
—Entendido—dijo Ur y se retiró.
—(Así que... ¿Creen que pueden detenerme? Bien...los espero...veré de lo que son capaces y decidiré sus destinos...)—dijo Farlan entre sí. De pronto un estruendo se escuchó
— ¿Qué? —Dijo el hombre confuso al ver como Ur atravesaba la puerta y terminaba estampado contra la pared a la derecha del trono— ¿Qué pasó Ur? —preguntó Farlan al ver a Ur en ese estado.
—Nos atacan…—dijo Ur y quedó inconsciente. El hombre escuchó unos pasos y volteó hacia la entrada, entonces vio a la persona que había atacado a Ur.
—Oye, ¿Tu mayordomo está bien? ¿Verdad? —dijo el sujeto refiriéndose a Ur como mayordomo.
Farlan sonrió y se colocó de pie al mismo tiempo que sacaba su espada—Eres muy imprudente al venir aquí como si nada y causar problemas—dijo Farlan preparándose para luchar.
— ¡Oh! Perdón, como ustedes lo hacían creí que estaba bien—dijo el sujeto y sacó también su espada.
—Ya veo―dijo animado al ver la peculiar espada con la que cargaba el chico—Cometiste un error al venir aquí—dijo y apuntó su espada hacia el joven—Se un buen muchacho, y muere—dijo mientras su espada se prendía en fuego.