Al fin es domingo Marisol para variar despertó desnuda entre los brazos de Antonio, es que, aunque se acostara con ropa eso no duraba mucho por su parte la pobre Cecilia durmió con pijama sería su segundo día sintiéndose así, aunque el día anterior había tenido tantas emociones que ya poco le importaba y sólo quería que esos días pasaran rápido, le costaba mucho ver a Eduardo sólo con unos boxers y no saltarle encima eso era una tortura. Preparó el desayuno y le comentó de las fotos de Liz y que debían usar unos vestidos que compraron para la ocasión, que esperaba todo saliera bien con las fotografías y que iba a peinar y maquillar también a Marisol. Eduardo le dio un beso y le dijo —Estoy seguro de que te verás tan hermosa como siempre —tomó su cara de esa manera que él sabía hacer, le di

