Capítulo Nueve
“Visita aeropuerto"
Estaba tan nerviosa e intrigada.
Aunque AquaMarine no sabía a ciencia cierta lo que era un aeropuerto estaba tan feliz de que en ese momento al menos algo le estaba saliendo bien en todo el tiempo que llevaba en ese lugar, dado que por fin podía estar con Jace, provocando estas dos simples razones para su felicidad.
Una era que conocería un lugar nuevo y la otra era el hecho de que pelinegro por fin la aceptará como su mate.
No podía negar que le costo muchas lágrimas el poder llegar a estar de esta manera con el hombre lobo pero ha aceptado su destino real en ese lugar, al conocer muy en el fondo el verdadero ser que es Jace Winston sus intenciones y aspiraciones, aunque lo de Madeline fue solo un capricho para él, le causo bastante dolor innecesario a su pareja destinada ya todo quedo atrás.
Sus ojos estaban fascinados bajo el encanto del paisaje un tanto más poblado de la península, ella nunca había venido aquella área a explorar por obvias razones, puesto que los chicos han tratado de mantenerla en secreto por su extraña aparición, sin mencionar que la hija del mar muchas veces no le importaba las personas que hubiese a su alrededor para usar sus habilidades "especiales".
Ella aún era muy inocente para ese cruel mundo.
—¿Porqué no quisiste presentarte al resto del grupo la otra vez?—escuchó la voz del pelinegro, traerle de sus pensamientos.
AquaMarine volteo con suavidad para observar al pelinegro, que mantenía la mirada puesta al frente.
—No lo creo conveniente aún—habló la castaña con calma.
Era verdad que el día anterior la habían estado tratando de convencer para que se presentarán ante los jefes de la manada pero ella simplemente se negó a ir, aunque ya conociera al padre de Jace, tenía que ser presentada al resto por su extraña manera de aparecer en la playa y sin mencionar sus poderes que crecían día a día.
Pero ella sabía en que momento lo debía hacer, justo cuando el mar le diera la orden final.
—¿Tu provienes del océano literalmente?—la pregunta curiosa del pelinegro captó su atención.
Ese es originalmente el dilema de su propia existencia, pero que no sabe si es verdad.
—No lo sé, realmente no recuerdo nada, no tengo nada de lo que soy o fui—comentó la joven con un toque de tristeza, a la vez que bajaba la mirada a la palma de sus manos.
Él sintió como su corazón se estrujo en su pecho al notar el grado de melancolía en medio de sus palabras, sabia que no hay alguna manera de ayudarle en aquella situación, porque a la final hay momentos en los que un ser humano perdía su propia identidad, bajo cualquier circunstancia.
—Entiendo...—susurró el chico, manteniendo su mirada en la carretera.
Por un segundo un silencio abrazador los acogió a ambos, no fue incómodo de hecho fue un tanto agradable, después de esa conversación se quedaron sin saber que decir o hacer, mas que conducir, aunque este no duró demasiado porque el gusano de la curiosidad lo ataco.
—Eres como la diosa Afrodita— habló el pelinegro, mirándola de reojo. —Nacida de la espuma del mar—agregó con un toque misterioso pero divertido al mismo tiempo.
AquaMarine inclinó su cabeza levemente un tanto confundida, puesto que no sabía quien era esa pero sonrió.
—Supongo que si soy como ella—comentó la castaña, encogiéndose de hombros junto a una pequeña risa de sus labios.
El ambiente entre ellos ha llegado a ese punto tan relajado y fácil de llevar por parte del metamorfo, mientras que AquaMarine disfrutaba la compañía de él, le alegraba que al fin había aclarado sus sentimientos.
—¿Que es un aeropuerto?— le preguntó la hija del mar.
—Es un lugar donde llegan personas que vienen de otra parte—habló el chico en un intento de explicarle a la ojiazul de la mejor manera para que comprendiera.
—¿Entonces el mar es mi aeropuerto?—volvió a generar una pregunta con aquel tono de curiosidad y confusión la chica.
Aquella interrogación por parte de la chica si que le había dado gracia a Jace, por lo que soltó un par de carcajadas al aire sin poder evitarlo, para él Aqua era como una pequeña niña que cada día aprendía o les enseñaba algo nuevo a la manada.
(...)
Esa tarde se podía notar el movimiento en el aeropuerto de la ciudad cercana a la península un poco más concurrido que cualquier otro día anteriormente. La hija del mar estaba tan ansiosa por conocer a la hermana mayor de Jace que no paraba de mover de manera inquieta su pierna izquierda al estar sentada en el área de espera, se suponía que ya estaba por llegar.
No obstante, el gusano de la curiosidad comenzó a a****r a la chica al recordar el hecho que ese mismo día se estaba llevando acabo la boda de Madeline, pero al parecer como que aquello ya no afectaba de tal manera al pelinegro, porque a simple vista ante los ojos de ella parecía que no le estaba dando importancia.
—¡Jace!—un grito femenino, llamando la atención de ambos.
Una mujer de esbelta figura caminaba hacía ambos, esta tenía una hermosa piel blanca como digna m*****o de la península, su cabello era azabache como la misma noche, además de ser poseedora de unos preciosos ojos color café oscuros, a un costado de ella estaba una maleta con sus pertenecías.
Esa era Michael Winston.
Por los labios del pelinegro se formó una enorme sonrisa de la felicidad al ver a una de sus hermanas después de tanto tiempo, esté corrió hacía ella para estrecharla en un cálido abrazo, mientras que AquaMarine se acercó lentamente tratando de no dañar tan hermosa escena, que le genero en su corazón una particular alegría.
—Michael, cuanto tiempo sin verte—saludó el metaformo, alejándose ligeramente de su hermana.
—Mírate, lo alto y guapo que estas—comentó la joven de cabello oscuro, mientras que examinaba cada facción del cuerpo del chico.
Aqua en todo ese momento se ha quedado en completo silencio sin saber que decir o hacer.
—Si, es una larga historia—habló el menor, buscando con la mirada a su acompañante. —Michael te presento a mi novia, ella es AquaMarine—añadió acercando a la castaña hacia su hermana.
Ella sintió que su corazón se iba a salir de su pecho de la felicidad por fin podía estar con su Jace, aunque no entendía porque ese sabor tan agridulce en la boca de su estómago, como si algo malo fuera a pasar...
Un mal presentimiento, algo grande se aproxima y les dañaría lo que han logrado hasta ahora...
Continuará...