Capítulo diez
“Perdida”
Los ojos azules de la hija del mar se iluminaron manada de lobos que posaban al frente de ella, inconscientemente movió ambas manos para dar unos leves aplausos a los chicos.
Ella los estaba viendo entrenar como ya era costumbre.
No obstante, en su pecho estaba yaciente esa sensación de incertidumbre, como si tuviera un mal presentimiento o simplemente el hecho de que algo malo va a suceder ese día, pero tal vez se deba a que hoy era el famoso "matrimonio" de Madeleine o mejor dicho el pase de humana a vampiresa. Aquamarine sabía lo que eso significa...
Guerra...
Aunque eso no era lo que le preocupaba sino el conflicto entre los chicos y los vampiros, dado que ellos no se van a quedar atrás dejando la transformación tranquila, por eso andan entrenando constantemente, al menos Jace le dedicaba algo de tiempo de pareja a la castaña.
Y eso la enamoraba más, aunque cuando cada día aprendía un nuevo poema de amor solo para impresionarla.
El rostro rosado de la castaña se torno un tanto rojizo al darse cuenta que la enorme bestia le guiñó el ojo justo en el preciso momento en que cruzó al frente de donde estaba sentada.
—¿No te parece interesante?—la inconfundible voz de Camila resonó a un costado de ella.
Aquamarine asintió suavemente con la cabeza, estaba emocionada.
Sin embargo, un fuerte sonido se oyó en la espesura boscosa del pequeño bosque que rodeaba la península, por lo cual los chicos automáticamente se pusieron en alerta.
Jace cambio a su forma humana para poder hablarle a la castaña.
—Será mejor que se resguarden en la casa, algo no anda bien—habló con preocupación de que le sucediera algún accidente de nuevo a su mate.
Ya él había aprendido la lección y no deseaba perderla una vez más.
La hija del mar apretó ligeramente los labios sabiendo muy en el fondo que está apunto de suceder algo muy malo, hasta su mal presentimiento se tornaba más intenso casi como una especie de opresión en el pecho.
Ella temía que la vida de Jace corre peligro y eso la pone en ese estado.
Aquamarine no le quedó de otra más que irse de inmediato a la casa de Matthew junto a Cami, de cierta manera a pesar de todo ha conseguido un hogar aunque haya sido una desconocida para ellos.
—Deberías dejar de preocuparte demasiado, ellos son así desaparecer por una temporada más cuando hay problemas—dijo con tono calmado la otra chica.
La castaña solo soltó un largo suspiro como respuesta.
—¿Quieres tomar una taza de leche con galletas?—le pregunto la mate del alfa.
La hija del mar volvió a tomar ese brillo de felicidad en sus zafiros al escuchar esas simples palabras.
—Si, Cami—contesto la castaña con entusiasmo.
No obstante, un fuerte grito se oyó a la distancia provocando que ambas mujeres dirigieran su mirada hacia el lugar donde proviene la voz femenina.
La castaña se quedó confundida al ver a Madeleine justo al frente de ella en un abrir y cerrar de pestañeo, pero eso no fue lo más curioso sino el hecho que sin decir una sola palabra llevo su mano bruscamente al cuello de la hija el mar.
Aquamarine chillo de dolor al sentir la opresión en su cuello, la cual iba en ascenso impidiéndole poder respirar y más aún por la leve lección causada por el accidente.
—¡Déjala, Madeleine!—el grito de Camila se oyó desesperado.
Pero solo provocó que hiciera el agarre mucho más fuerte.
La castaña comenzó a sentir como se le cerraba la garganta, ya él oxígeno le faltaba por lo que sus párpados le pesaban, produciendo esa sensación de morir lentamente.
Camila empezó a golpear a la otra castaña con desesperación pero está ni siquiera le generaba algún daño.
Ya había cambiado y sus ojos carmesí con destellos naranja lo afirmaba.
Aquamarine hizo el último esfuerzo por qué la soltará, reunió las fuerzas obtenidas por la brisa del mar, para empujar a la recién vampiresa hacia atrás, sin mencionar el pequeño hecho que ahora la chupasangre tenía más poder.
La hija del mar comenzó a desvanecerse en el agarre.
Una sonora carcajada de burla se oyó, justo en el instante que Camila chillo de dolor debido a un golpe recibido en el abdomen directamente, ya Aqua estaba lista para caer completamente desmayada por la falta de oxígeno.
—Por tú culpa Jace ni siquiera quiere hablarme, ahora solo es tuyo—escuchó aquellas palabras cuando sus ojos se cerraron por completo.
Desde ese lugar se podía oír el estruendo en la orilla del mar, él sabía que algo muy malo le estaba ocurriendo a su preciada hija y era el mismo Poseidón quien estaba moviendo sus aguas.
Ya era suficiente, su tesoro no podía ser robado o lastimado.
Está vez los pobres humanos sufrirán la furia de un dios elemental, o su hija vuelve a ser feliz y cumplir su misión para la que fue enviada.
El caos se aproxima.
No hacia falta tener un conocimiento profesional del clima para saber que una tormenta huracanada está por azotar a toda la península.
No es buena idea despertar la furia de un dios antiguo elemental, yacia su hija entre los brazos de una mujer trastornada con deseo de tener siempre lo que los demás tienen.
La envidia corrompe el alma hasta envenenar por completo el cuerpo.
El carmesí en los ojos de Madeleine se iluminaron con intensidad al tener a la hija del mar entre sus brazos, volteo a mirar a Camila que se encontraba tirada en el suelo inconsciente debido al forcejeo logró darle un golpe seco en el estómago para dejarla sin aliento tirada sobre el césped.
Ya tenía su misión cumplida.
Sabía que en ese preciso momento tenía a Jace en sus manos al poseer a su débil mate es más que suficiente, ahora sí a su amado Jhonny lo podría destruir.
Solo esperaba que su AquaMarine se encontrará bien...
La ansiedad de su cuerpo estaba por desbordar aquel animal salvaje de su espíritu, no podía permitir que la castaña le ocurrirá algo porque él morirá en vida.
Amor es el sentimiento de la propiedad o de aquello que nosotros queremos convertir en propiedad nuestra, y más aún cuando ya lo es.
Jace estaba profundamente enamorado de la hija del mar y de solo pensar en la posibilidad de no poder protegerla bien, se siente como un completo fracasado he inútil.
Y más cuando recibe una amenaza de algún ser superior que el conozca o lo que el dice conocer...
El tiempo está jugando en su contra
Continuará...