Simón. Ya pasaron cuarenta días desde que regresamos de la casa de mis padres y comenzamos la organización de la boda. Los planes marchan bien, y mi relación con Sofía mejoró bastante. Todavía puedo notar cómo le cuesta ceder el control, pero se esfuerza tanto por hacerlo que no puedo hacer más que sentirme orgulloso de lo que está logrando. Sé que le es muy difícil, y que se siente vulnerable, pero ella ahora sabe que puede contar conmigo y que nunca la lastimaría. Y hoy, finalmente tenemos la primera ecografía juntos. -Simón, ¿cuál salón te gustó más?- pregunta mientras caminamos por los pasillos del hospital. Su mano firme en mi brazo, y mis nervios no me dejan pensar con claridad. Todo va a salir bien, estoy seguro de ello. -¿Qué salón?- pregunto perdido en mis pensamientos.

