Confió en ti. Tiempo atrás. En cuanto doy dos golpes a la puerta, del otro lado me dejan saber que puedo entrar y lo hago. Cierro la puerta detrás de mí y observo a papá con la mirada fija en unos papeles, lo detallo, parece que hoy es de esos días donde no esta con esa coraza que la mayor parte del tiempo siempre mantiene. Tomo asiento y espero porque él inicie la conversación, hace un buen rato que regrese de mis clases de oratoria y al llegar de inmediato me dejaron saber que Antonio quería verme. – ¿Qué tal tus clases de oratoria? –pregunta. –Bien, supongo –alza la mirada. –Aprendiendo cada vez mas, cosa que la verdad padre no entiendo, tengo años en esto y se todo lo necesario –deja los papeles a un lado, se enfoca en mí, cruzando sus brazos. –Mientras más conocimiento mejor, ¿No

