—Señor —Alfredo ingresó a la habitación después que le diera la voz de acceso. —Dime, hombre —Le dije mientras termino de ponerme la camisa. Acabo de despertar hace media hora. Tuve que venirme a una de las casas que tengo en las afueras de la ciudad. La alerta del automóvil que presuntamente nos venía siguiendo me dejó pensativo, capcioso, buscando en mi mente qué o quién pudiera ser, y no es tanto porque el automóvil se haya mantenido en nuestra dirección siempre hasta que nos orillamos sino la imposibilidad de ver quién pudiera estar en su interior y así descartar de plano cualquier actitud paranoica. No haber determinado esto, aunado a la sensación tan extraña que desde días atrás vengo sintiendo de que algo raro sucede alrededor y hasta ahora no he podido clarificar me tiene fastidi

