Narrador Omnisciente: —¿Cómo es que no hay registro en ninguna parte? —Gritó Rodrigo mostrándose enfadado al extremo que aventó hacia la pared un cenicero de porcelana que tenía a su lado. Los dos hombres que estaban con él en el despacho se llevaron las manos a la cabeza para cubrirse pensando que iba a dirigir el objeto a alguno de ellos. —Responde Carajo —Volvió a gritar. —Señor fui al hospital como me indicó y pregunté. Al principio nadie me supo dar información, pero cuando ofrecí dinero me informaron que debíamos ir a la oficina central de migración porque si el hombre es extranjero tal vez debieron repatriar el cuerpo —Le informó el chico asustado. —¿Fuiste a ese lugar? —Preguntó Rodrigo con brusquedad. Sus hombres ya están acostumbrados a su mal humor. Desde años atrás ya ve

