—Madre —Llamé su atención mientras tomo asiento frente a la mesa del comedor que está en todo el frente del arco que divide la cocina con el comedor. Esperando a que me respondiera me quedé pensativa mirando hacia el vacío, hacia un punto fijo al final de la pared que tengo al frente. —¿Qué sucedió, hija? —Me respondió parándose al frente de la mesa. —Ay madre, no sé qué hacer —Le dije en un tono de voz quejumbroso ante la duda que siento de dar o no el paso que la vida puso al frente de mí. —¿Qué será eso? —Abrió la silla sobre la que tenía apoyadas las manos mientras me prestaba atención—. Debe ser algo grave, ¿Gael? —Me preguntó de inmediato mientras tomaba mis manos entre las suyas al estar sentada. —No, por ahora Gael está bien —Le dije para calmar la ansiedad que dejó ver en el

