Álvaro entró al apartamento con el rostro tenso, todavía procesando la llamada de Alfonso y las imágenes que había visto en su móvil. Su cabeza latía con un dolor punzante, pero el peso que sentía en el pecho era mucho peor. Lo primero que hizo fue buscar señales de Amaya, pero no encontró nada que indicara que aún estuviera allí. —Amaya… —llamó, su voz retumbó en el silencio del lugar. El eco fue su única respuesta. Se pasó una mano por el cabello, sintiendo cómo su frustración aumentaba. "Tiene que estar en la oficina" Tomó su móvil nuevamente y marcó su número. Una vez más, fue directo al buzón. Cerró los ojos con fuerza, imaginando lo que debía estar pasando por la mente de Amaya. "Claro que no quiere hablar conmigo… ¿qué pensará después de todo lo que vio?" No podía quedarse de br

