La pregunta la golpeó como un cubo de agua fría. Su sonrisa se desvaneció un poco mientras trataba de responder con honestidad. —No lo sé aún, Lucas. Por ahora, quiero que esto sea nuestro secreto. ¿De acuerdo? —dijo, buscando su apoyo. Lucas frunció el ceño, pero asintió con un leve gesto. —Está bien, Amaya. Pero creo que debería saberlo… él también es el papá, ¿no? Amaya le revolvió el cabello con una sonrisa triste. —Lo sé, y tal vez se lo diga algún día. Pero por ahora, solo quiero concentrarme en ti y en el bebé. ¿Podemos hacer eso juntos? Lucas asintió rápidamente, su sonrisa volviendo a iluminar su rostro. —Claro que sí. Vamos a ser un gran equipo. Amaya lo abrazó nuevamente, dejando que su determinación se afianzara. A pesar de la incertidumbre y el dolor que cargaba en su

