La melodía resonaba con fuerza en el restaurante, envolviendo a Álvaro y Amaya en una atmósfera cargada de romance. La cercanía entre sus cuerpos, los movimientos suaves al compás de la música y las miradas que compartían llenaban el aire de una tensión palpable. Álvaro bajó los ojos hacia Amaya, notando cómo sus labios temblaban, como si las palabras que quería decir estuvieran atrapadas en su pecho. Se inclinó hacia su oído, sus labios rozándolo al susurrar: —"Tengo que reconocer que me sorprendió el amor." Amaya cerró los ojos, dejando escapar un suspiro tembloroso. Las palabras de Álvaro, la calidez de su respiración en su piel, encendieron algo dentro de ella que no podía ignorar. Sus manos, que descansaban en sus hombros se resbalaron hasta su pecho, sintiendo la fuerza bajo la te

