En la sala de espera del hospital, Amaya estaba sentada, con las manos entrelazadas y el rostro lleno de preocupación. Frente a ella, Matilde la observaba en silencio, sin poder ocultar la sorpresa de verla ahí. Finalmente, fue Amaya quien rompió el silencio. —Doña Matilde… ¿qué hace aquí? Álvaro y yo estamos muy preocupados por usted. Nos dijeron que se había ido de tour a Tierra Santa —dijo Amaya, su voz era una mezcla de alivio y desconcierto. Matilde dejó escapar un suspiro, apoyando las manos sobre el bastón que tenía frente a ella. —Eso es lo que querían que ustedes creyeran. La verdad es que fui encerrada en una clínica psiquiátrica por Eusebio y Claudia. Querían quitarme de en medio, pero logré escapar. No he podido comunicarme con Álvaro porque temía que ellos interceptaran las

