Narra el Escritor. >. Al asesino le frustraba que Edrick fuera el más sensible de los tres herederos Tarskovski, eso a veces suponía un obstáculo, por estar siempre atento a ella nunca la dejaba sola. Pero dedujo que rápido lo superaría. El asesino nunca antes había visto que alguno de los tres se encariñara tanto con su presa, de modo que no quería darle largas al asunto. Ese embarazo había durado demasiado. Volvió a cerrar un ojo con el otro puesto en la mirilla, apuntando el abdomen de Ester que distraída caminaba lento hacia el auto plateado, bajo un oscuro paraguas sostenido por el castaño. El dedo ante el gatillo titubeó, entonces al no estar completamente decidido bajó el arma. Ceñudo clavó sus azules ojos en Edrick que ya co

