Entro a la sala de juntas, y Evan parece extrañado, por mi presencia, han pasado tres días desde aquel maldito día, mi talento para desaparecer sin dejar rastro alguno parece surtir efecto pues no es el único, que parece desorientado. —¿Dónde estabas “Gin”? —pregunta Jonas prestando atención a mis movimientos hasta que logro sentarme en la cabecera de la mesa. —Haciendo negocios —respondo de forma concreta. El hermano de Evan no está en la sala y aunque quisiera preguntar por su ausencia me limito a repartir las carpetas que dejo sobre la mesa. Evan guarda silencio, y trata de evitar mi mirada, ocultando la suya. Quisiera enfrentarlo, quisiera decirle lo que siento en este momento, ¿pero de qué serviría? —¿Qué significa esto? —dice Jonas con un tono elevado, mientras un surco s

