Lo he descubierto, ahora está ahí, con los ojos brillantes de vergüenza, si es que tiene, me mira y parece que su mirada está perdida, perdida en mi cuerpo. . Narra Jonas… Conduzco hasta la mansión Smith, y no, no voy en busca de mi hermanita, después de hablar con ella, sobre aquel beso qué Joseph me dió, tomé la decisión de enfrentarlo, no se apareció, en la oficina y supuse que el golpe qué le di, derivado de mi estúpida reacción lo hizo sentir en un hoyo y no es para menos. —¿Porque pienso en esto?, ¿porque no sales de mi cabeza?, ¿que me hiciste estupido niñato? —las preguntas en mis labios qué recito una y otra vez, mientras acelero el Maserati, me hacen creer que voy a enloquecer, no puedo esperar para enfrentar a Joseph y pedirle una explicación. ¿Qué ganaré con todo esto?

