Después de hablar con Jonas me sumerjo en los pendientes de la oficina intentando así, desaparecer estos pensamientos qué me agobian segundo a segundo. “ Un hijo, que voy hacer con un hijo” Bebo mi tercer taza de café del día, miró hacia la ventana y la tarde está a punto de desaparecer tras las montañas, Evan no se ha aparecido en todo el dia, y aunque en este instante lo que menos deseo es verlo, siento una ligera inquietud por no saber nada de él, me he puesto al día con los pendientes y una sonrisa embarga mi rostro al firmar el último documento que avala, el avance de la primera de las dos torres qué se tienen contempladas, en mi escritorio aún se encuentra el informe, que el contador me ha entregado, hace un par de horas, pero algo en mi, me ha impedido abrir la carpeta. —Que sen

