Eva
Mi hermana Carol siempre había sido la luz de nuestra familia. Menor que ella por solo un año y unos meses, siempre la vi como un faro de perfección. Carol era hermosa, de cabello blanco como la nieve y ojos azules que parecían contener todo un océano. Pero más allá de su belleza, lo que la hacía especial era su carácter noble y compasivo. A pesar de su compromiso desde la infancia, siempre se mantuvo fiel, incluso frente a las tentaciones de los numerosos pretendientes que la cortejaban.
Ese día, cuando la vi vestida de novia, parecía una diosa terrenal. Su vestido blanco a medida realzaba su figura esbelta, y su porte era etéreo, casi sobrenatural. Su felicidad era evidente, pero, como su hermana, podía notar un leve temblor en sus manos. ¿Era nerviosismo o algo más?
Mientras ella se preparaba para el gran momento, mis pensamientos viajaron hacia nuestro pasado compartido. Recordé nuestras travesuras de niñas, nuestras risas cómplices y las noches en las que me consolaba tras alguna pesadilla. Carol siempre había sido mi roca, mi guía. Y ahora, verla avanzar hacia una nueva etapa me llenaba de orgullo, pero también de una nostalgia que me calaba los huesos.
Narrador Omnisciente
El elegante Hotel Aurora se alzaba majestuoso en el corazón de la ciudad. Sus paredes de cristal reflejaban el brillo plateado de la luna llena, mientras que su interior era un espectáculo de opulencia. El salón de bodas, transformado en un cuento de hadas, era una sinfonía de lujo y romance.
Largas telas blancas descendían desde el techo hasta el suelo, creando un efecto de cascadas etéreas que envolvían el espacio. Las mesas, decoradas con rosas blancas y velas parpadeantes, emanaban una fragancia dulce y relajante. Un suave coro llenaba el ambiente con melodías celestiales, mientras los invitados, ataviados con sus mejores galas, tomaban asiento en expectación.
Carol, del brazo de su padre, hizo su entrada triunfal. Sus ojos reflejaban una mezcla de emociones mientras avanzaba por el pasillo. En el altar la esperaba Marcos, quien, aunque mantenía su característica compostura, no podía ocultar el brillo de amor en su mirada.
La ceremonia fue breve pero emotiva. Los votos que intercambiaron estaban cargados de promesas y esperanzas. Cuando finalmente sellaron su amor con un beso, la sala estalló en aplausos y vítores. Para todos los presentes, era el inicio de un futuro lleno de felicidad.
Eva
Después de la ceremonia, Carol me abrazó con más fuerza de la habitual. Sentí que temblaba ligeramente, y cuando me miró, sus ojos estaban llenos de lágrimas que luchaban por no caer.
—Siempre he estado enamorada de otro hombre —susurró en mi oído, con una voz que apenas podía escuchar.
La confesión me dejó sin aliento, pero antes de que pudiera responder, puso un dedo en mis labios para silenciarme.
—No te preocupes, sé que seré feliz… y más aún si mi Eva lo es —añadió, forzando una sonrisa que no alcanzó a disipar la tristeza en su mirada.
Ese sería nuestro último abrazo. Esa misma noche, mientras ella y Marcos se dirigían al aeropuerto, un camión chocó contra su vehículo, terminando con sus vidas al instante. La noticia nos golpeó como una ola devastadora, dejándome sumida en un dolor que no sabía cómo procesar.
Durante el funeral, miré su rostro sereno en el ataúd. Su cabello blanco, que siempre había sido su orgullo, ahora parecía tan frágil como una pluma. Cada detalle de su apariencia me desgarraba el alma.
Antes de ese día, mi mundo era sencillo: sueños de universidad, amor y un futuro prometedor. Pero la tragedia lo cambió todo. Mi vida dejó de tener sentido, y los días se convirtieron en una sucesión de sombras.
Narrador Omnisciente
En el funeral, las dos familias lloraban juntas, unidas por la tragedia. Pero no todos los presentes estaban allí para lamentarse. Desde las sombras, un cazador observaba a Eva con una mirada calculadora. En sus manos sostenía un pequeño collar, esperando el momento justo para devolverlo. Sin embargo, las estrictas medidas de seguridad impedían cualquier movimiento precipitado.
A pesar de esto, el cazador logró infiltrarse en la habitación de Eva. Allí, encontró una pulsera que había sido un regalo especial de su hermana mayor. Con una precisión fría, destruyó el objeto antes de desaparecer en la noche.
Eva (Flashback)
Tenía 8 años cuando Carol me llevó por primera vez al jardín oculto en el bosque. Era un lugar mágico, donde los rayos del sol atravesaban las hojas de los árboles, creando juegos de luces que parecían sacados de un sueño.
—Antes de darte esto, debes prometer que siempre lo llevarás contigo —me dijo con un tono solemne, extendiéndome una pequeña caja.
—Lo prometo —respondí con entusiasmo, tomándole la mano.
Dentro de la caja había dos joyas grabadas con las palabras: "Eva y Carol, hoy, mañana y para siempre." Carol me colocó la pulsera mientras ella se ponía el collar.
—Con esto, estaremos unidas para siempre, pase lo que pase —dijo, sonriendo con esa calidez que siempre me hacía sentir segura.
Ese jardín se convirtió en nuestro refugio secreto. Pasábamos horas allí, compartiendo nuestros sueños y secretos, fortaleciendo el vínculo que nos unía como hermanas. Ahora, con la pulsera destruida y Carol ausente, sentía que esa promesa se rompía, dejando un vacío imposible de llenar.