LA PRESENCIA QUE SIEMPRE ESTA BUSCANDO

3043 Words
Cada vez que trato de ver al cielo lo único que mis ojos pueden percibir es una clara señal de la inexistencia divina, como si solo me dejara ver que estamos solo ante la gran inmensidad de las cosas y las decisiones que tomamos. Jamás somos fielmente libre y siempre aunque no lo queramos estarán dispuestos a seguir algún orden en específico por lo que nos orientamos a desarrollar de manera más adepta y precisa nuestros pensamientos más creyentes en la realidad del cinismo y la autodestrucción por el saber colectivo. - Rachel: jamás pensé que esta sería la manera en la que me darían una llave, ahora debo de seguir con las demás para poder terminar todo lo que está pendiente y poder regresar de una vez, ahora se supone que debo de ir a esta dirección, pero no sé dónde es exactamente. Tal vez sea igual que en la anterior un callejón solitario y con cajas revisemos nuevamente esta dirección dice 43 sur, aparentemente la dirección que e indica es por aquí, pero la 43 no se ve por ningún lado creo que podría estar por este. Un segundo plano se alza ante Rachel al percatarse que hay una venta de cosas varias las cuales tienen como cartel el número 43 el cual está en grande y en números amarillos. extrañamente a Rachel se le hace particularmente coincidentes por lo que se dirige hasta ella para poder echar un vistazo y así obtener más información de esta.  Una puerta rechinando suena y sobre ella una campana que anuncia la llegada de nuevas personas en el local, el lugar es espacioso grande y con un aura de juventud antigua. Ante ella se presentan muchas cosas que se pueden obtener en varios lugares, pero que aquí están reunidos y esperando a que cualquier persona los venga a comprar. Delante un mostrador que asemeja a una mesa de recepción la cual esta esperando a que cualquier persona que esté dispuesto a comprar uno de los artilugios y elementos que se venden en esta tienda. De repente un sonido se escucha a lo lejos que se acerca desde un espacio muy pequeño el cual se acerca con lentitud, pero que parece ser que tiene firmeza en sus pies. - Pandemonio2: ¿quién está en mi tienda? Inmediatamente Rachel sintió una familiaridad con esa voz parecida a Roco (el Pandemonio 1) el cual le había entregado la primera llave para entregar el paquete. Del mostrador una persona pequeña de la mitad de la estatura de ella sale y se asoma por el mostrador indicado que esta estaba en el sitio correcto, o por lo menos eso era lo que ella pensaba. - Pandemonio2: ¿quién rayos eres y que haces en mi tienda? - Rachel: estoy buscando al Pandemonio2, ¿es usted? - Pandemonio2: como sabes sobre eso y si lo fuera que quieres, tú no debes estar aquí este lugar no es para humanos, largo. - Rachel: no soy humana soy un demonio, estoy buscando que me entreguen la segunda llave para hacer entrega de un paquete del diablo. - Pandemonio2: ja, si como no, del diablo. Mira niña más te vale que te vayas de aquí si no quieres sufrir las consecuencias. ¡Paquete del diablo cómo no! En vista de que esta persona no le creía a Rachel ella utilizó lo que le había dado en su primera travesía le mostró a este pequeño ser la llave que obtuvo en su primer Pandemonio la cual la estaba acostumbrado después de practicar un tiempo con ella. - Pandemonio2: como es que obtuviste esa llave niña ¿de dónde la sacaste? - Rachel: me la otorgo el primer Pandemonio después de que hiciera el proceso de registro con ellos. - Pandemonio2: digamos que te creo, porque una joven como tú estaría muerta y en el infierno, ¿qué hiciste tan graba para que dios te rechazara en el cielo? - Rachel: yo me quite la vida, porque mi vida no tenía sentido alguno. - Pandemonio2: siempre es lo mismo ustedes los mortales creen que porque algo les salió mal ya toda su vida será un desastre sin arreglo, ¡qué patético! Bien te creo, pero primero déjame ver el paquete que llevas. - Rachel: esta bien, tú eres el pandemonio número 2 el que me entregara la llave. - Pandemonio2: que, ¿acaso vez a alguien más aquí niña? Claro que soy yo, pero no te la entregaré así tan fácilmente primero debo confirmar que todo esté en orden no quieras hacerte la lista conmigo muchacha. Mi nombre es Tela soy el encargado de administrar y suministrar las llaves Pandemonio número 2 para aquellos que estén haciendo entregas directas del diablo. - Rachel: mucho gusto mi nombre es Rachel. - Tela: no sé cómo el diablo accedió a colocar a una chica como tú a un puesto muy importante como este. - Rachel: yo también me pregunto lo mismo. - Tela: por lo menos ¿sabes que es lo que estás haciendo y que es lo que está por entregar? - Rachel: no, no lo sé, solo me dijeron que lo entregara en la dirección que se me proporciono y que siguiera las reglas y los protocolos los cuales no debía de romper por ninguna razón. - Tela: Hmm, siempre colocan a las más inadaptadas en este trabajo, causando problemas y haciendo un desastre tremendo, ahora que te veo más de cerca tienes un parecido a una de las repartidoras anterior. - Rachel: ¿no estarás hablado de la chica que fue comida por un cocodrilo? - Tela: ¿acaso ustedes ya se conocían antes? - Rachel: no, me lo contó Roco, el Pandemonio2 (que me entrego la llave). - Tela: Roco ehh. Ese demonio de bajo nivel cree que es mejor que yo haciendo los procesos de registro, bien ya está revisado ahora puedes proceder a la entrega de la llave, me imagino que ya sabes cuál es el proceso que viene de aquí en adelante ¿no? - Tela: et portae inferni non invehitur in terra. - Rachel: et portae inferni non invehitur in terra. - Tela: ad cujus solutionem pervenire ad vultus boxes. - Rachel: ad cujus solutionem pervenire ad vultus boxes. - Tela: sarcina libera ad vos pervenire usque ad. - Rachel: sarcina libera ad vos pervenire usque ad. - Tela: flammas inferni gloriam Dei. - Rachel: flammas inferni gloriam Dei. - Tela: listo ya está ahora puedes irte, al salir no toques nada… ¿Quieres algo más o esperas a que te lo repita? - Sara: Dentro de lo que cabe tampoco pareces ser un demonio que trabaja con la asociación más grande de demonios que puede existir en el infierno. - Rachel: ¿quién dijo eso? - Tela: ella es mi esposa, Sara. - Rachel: ¡así que tú también tienes esposa!, pero donde esta que no la logro ver. - Sara: hola querida, ¿cómo estás? Mi nombre es Sara soy la esposa del pandemonio 2 o Tela marinera como le decimos. Es un gusto volver a verte por aquí. - Rachel: ¿nos conocíamos? ¿Ya nos habíamos visto antes? - Rosa: ¡cierto tú no lo sabes! Nosotras las “esposas” de los Pandemonios somos una sola entidad dentro de la empresa por esa razón es que tenemos el mismo nombre y ese es el hecho de que supiera que tú ya habías venido. - Rachel: valla, es asombroso y ¿cómo es que pueden saber lo que la otra persona hizo, hablo, escucho o dijo? - Rosa: nos conectamos por telepatía. Siempre estamos la tanto de las cosas que están pasando en las entregas debemos de verificar que todos los Pandemonios estén recibiendo los pactos y las llaves sean entregadas. - Tela: seguirán hablando o ya te irás a buscar la llave que te falta. - Rosa: siempre eres tan aguafiestas Tela, nunca me dejas saber bien quienes son las repartidoras, por eso prefiero a Roco antes que a ti. Rachel jamás había visto la discusión entre dos demonios en persona, pero en el momento en el que Rosa menciono esa frase que al parecer no le gusto mucho a Tela lo cual le llevo a que se preguntara y se cuestionara en su mente inconsciente y desconocida ¿todos los Pandemonios son igual de malhumorados? Esa cuestión estaba dentro de las preguntas de Rachel la cual estaría por responderse en ese preciso momento. Las peleas clásicas son algo abundante en el mundo mortal, parejas siendo infieles, maridos siendo dejados, familias separándose por motivos ajenos a ellos. Siempre está la constante de que alguien saldría lastimado en esa pelea, pero aquí la cosa es diferente. Dentro de los pocos minutos que estuvo dentro de la tienda pudo observar lo que es ser verdaderamente un demonio, en un instante aquel pequeño ser que atendía la tienda paso lentamente de convertirse en algo pequeño e inocente a pasar a algo más que inocente e impresionantemente intimidante, grandes garras salieron de sus dedos, filosos colmillos estaban en su boca, su espalda se llenó de espinas y su aura sobrepaso lo bestial a lo asesino y de un solo golpe tomo a su esposa entre sus grandes manos y la miro fijamente hasta quemarle los ojos, de un solo mordisco le arranco la cabeza y mientras que la sangre escurría de sus colmillos y de sus manos, garras dedos con la mirada más fría voltio a ver a Rachel, pupilas totalmente negras y vacías se reflejaban en esa mirada con destellos bajos y con sus iris de color blanco que dejaban ver y sentir la soledad de la desolación en la mente de incluso aquellos que se hacían llamar demonios, algo que jamás olvidaría y que le recordaría por siempre que ella no estaba segura y que siempre estaría en peligro, por lo que se replanteó hacer muchas preguntas. Teniendo su mirada fijamente sobre ella, Rachel lentamente mientras que Tela “aquel tendero pequeño y malhumorado” la veía fijamente decidido que tiempo en esa tienda. Ya era suficiente y se dirigió lenta, pero segura hacia la salida sin dejar de ver a Tela hasta estar fuera de la tienda. - Rachel: yo… me iré. Ya tengo la llave y ya revisaste el paquete así que todo está bien y que disfrutes de tu comida adiós. - Tela: ¡largo de aquí! Una vez obtenida la llave número dos del Pandemonio número dos Rachel se acercaba más a completar el encargo que el diablo le había hecho personalmente por ser su secretaria. - Rachel: esto se está poniendo cada vez más intenso. Tengo las dos laves de tres y ya casi es medio día si sigo con este ritmo podre terminar antes de que anochezca y poder ir a dormir. Ahora se supone que debo de ir a la siguiente dirección que es la última (avenida siempre viva 13 perfield) donde quedara esta dirección ¿tendré que ir a otro callejo para encontrarla? Pero esta dividía en tres partes (avenida siempre viva, 13, perfield) ¿cómo voy a encontrar estas tres direcciones si están separadas entre sí? Hay que buscar primero la (avenida siempre viva) esta debe estar siguiendo esta calle y dando vuelta a la izquierda. Mientras que Rachel estaba buscando la dirección del Pandemonio número 3 el cual este le entregaría la última llave con la que haría la entrega. En ese mismo momento otra persona estaba haciendo una acción diferente en cuanto a las actividades de Rachel. Son muchas personas las que están reunidas en este recinto todas vestidas de traje y con elegantes corbatas, las mujeres portan vestidos hermosos provenientes de una gama fina de diseñadores. Los aditamentos que estos traen también son dignos de ser observados por los ojos de aquellos avariciosos que tienen la virtud de disfrutar de las razones más sencillas, pero más satisfactorias de los deseos más íntimos y formas destellantes que solo pocas personas pueden tener la fortuna de ver. Aquellos que poseen el poder para tomarlo todo y quedarse con la absoluta virtud de lo que existe, existo y existirá no merecen vivir. El poder es la más absoluta forma expresiva de control y lo que no pueden verlo deben de ser eliminados y saber que solo el poder puede tomar lo que otro no puede. Esta persona se llama Brayan en muchos instantes de su vida ha tratado de ser alguien aspirante al respeto de sus allegados, su familia, sus hermanos, sus amigos e incluso el respeto de su propia esposa con la cual lleva casado cuatro años y del cual no ha florecido desde que tiene un trabajo fuera de sus límites cercanos a su casa. Por esa razón Brayan debe viajar más de cuarenta kilómetros para llegar hasta una fábrica de peluches, ya que en toda su vida no ha podido hacer más que solo causarles problemas a todos. Mientras que su esposa a escondidas con otra familia yace disfrutando de lo que él jamás tuvo la intención de poder darle por sus vicios o sus excesos. Durante años ha estado aguantando esa situación por lo que se refugió dentro de los brazos de otro hombre y formar la familia que siempre quiso y también por el hecho de que no la satisfacía en la cama, pero eso les pasa todo el mundo, señores. Todos estos actos llevaron a que Brayan se encaminara hasta la parte más profunda de sí mismo al saber todo esto la devastación completa llego a su vida, todo el esfuerzo que trato para poder mejorar su estado y que todos por fin le lograran tener el respeto que tanto estaba buscando fue en vano. Jamás pudo obtener el respeto de nadie ni siquiera el de su esposa que era el que más estaba buscando. Una noche de luna nueva en la que había recibido una buena noticia la cual era que le subieron el sueldo y lo promoverían hasta director de fábrica por su buen desempeño en todo el año. Por era una buena noticia de su progreso estaba muy contento de que paso a ser u tipo decepcionante y patético ser un tipo no tan decepcionante y patético que logro un ascenso en su empresa. Todo eso significaba un cambio sustancia en el proceso de mejora de Brayan, pero al parecer todo ese esfuerzo y dedicación fue en vano. Un auto se acerca hasta una casa en las afuera de un bario solitario y vespertino, la noche cubría los espacios de sus ventanas y las luces de faroles iluminaban el camino cuyo detalle se lograba observar de manera detallada. Gracias a las múltiples líneas que lograban iluminar el paso de los autos al andar, en la radio las músicas de los clásicos más programados en los 80 siempre con un volumen alto y con fuerza en las bocinas la cual se lograba escuchar en todo el camino. Una bolsa con rosas rojas iguales al color de la sangre yacen en la parte trasera del auto, a un lado también estaba envuelto en una fina capa de papel de colores y sellado delicadamente el cual, en su interior tenía unos bombones de chocolate de los más finos y glamurosos en toda la zona. Al llegar a su destino el auto que seguimos se detiene en una casa la cual a primera vista parece ser bastante conservadora, pero en su interior estaba más detallada con espacios acomodados dentro de lo que es la estética moderna, ante las escaleras de madera de roble suizo las cuales rechinaban cada vez que se pisaban demostrando que están estaban colocadas antiguamente y llevaban más años de los que aparentaban, la puerta la cual estaba diseñada en un estilo moderno con adorno de flores y relieves de violetas ante los ojos de las personas normales estaría bien entrar y no encontrar nada, peor todas las personas en el fondo de sus corazones le temen a la soledad y la soledad es el detonante de la locura ente las primeras señales de vida en nuestro interior, ya que solo de esa manera nos volvemos lo que realmente somos. El sentimiento de la desesperación ante sus manos sudorosas que están a punto de agarrar la manija de la puerta es intrigante ante los grandes misterios del destino. Brayan ante la inocencia y el desconocimiento de lo que estaba a punto de pasar, pero que nosotros como espectadores ya sabemos el resultado de este partido y nos quedamos expectantes ante la majestuosidad del sufrimiento de este hombre. La puerta se abre para mostrarle a Brayan que todo por lo que estaba luchando y esforzándose no lo llevo a nada más que a la decepción, lo único que le quedaba, lo único que estaba llevándolo al cambio yacía junto a otra persona en otro lugar. Y un vestigio de ello estaba escrito en una carta corta y concisa. “Sé que llevas tiempo tratando de mejorar, pero ya es tiempo de que te des cuenta de que esto no funcionara. Jamás me diste lo que yo necesitaba, siempre colocabas excusas para todo y no podía soportar el hecho de que te siguieras haciendo daño con tus vicios. Sé que no es la mejor manera de decírtelo y despedirme de todos nuestros años juntos, pero ya es horade que lo sepas ¡tengo otra familia, una familia con la que si me siento feliz y a gusto! Solo encontrarás nada más que tus cosas, ya que me fui a otro lugar donde sea realmente feliz y tengo lo que necesito, espero que sepas entender todo lo que estoy haciendo y por favor. No me busque atentamente tu esposa.  Algunas personas se sentirán identificados con las cosas que están pasando en este instante, pero la verdad es que desde este momento Brayan no tuvo más opción que quitarse la vida. - Brayan: muchas cosas están pasando en mi cabeza y juro que no tengo idea de lo que está pasando, pero lo que si puedo decir que entiendo es que hay un largo camino hasta el fondo. Desde los cielos aquellos que están puestos ante las centenares siluetas que me miran desde el cielo mientras se gozan de mi sufrimiento. 
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