Llegó uno luego de un par de minutos, por lo que ambos subimos a él y le indiqué la dirección del campus. El viaje fue silencioso, más no incómodo. Simplemente parecía que ninguno de nosotros tenía algo para decir en ese momento, y ciertamente lo prefería de esa forma. Llegamos a la puerta del campus, y luego de unos minutos de discusión Enzo decidió ser quien pague por el viaje, a pesar que de mi parte, no me parecía correcto que lo haga. _Si vas a ser mi enfermera, al menos déjame pagar por el viaje. -Mencionó en un tono bajo, mientras caminaba delante de él. Me giré, levantando mis cejas. _No seré tu enfermera, quítate cualquier idea pervertida que se te venga en la cabeza con eso. Él sonrió ampliamente, mirándome en silencio. _ ¿Por qué siempre tiendes a pensar que soy un perve

