Capítulo 2

1638 Words
_¿Estás bromeando? ¿Realmente te ha dicho eso? Preguntó Rebecca con profunda sorpresa estampada sobre su rostro, como reacción al escuchar mis palabras. De mi parte, asentí con mi cabeza, mientras metía un bocado de comida a mi boca. Hoy era convenientemente, cena de chicas en el dormitorio. Y con la cantidad de cosas que necesitaba contarle a ella luego de su larga ausencia por la habitación, me venía más que bien. Claramente lo primero de lo que se había enterado era acerca de Enzo confesando sus sentimientos hacia mi, que por supuesto, era aquello que la tenía tan consternada. Antes de seguir con la conversación -la cuál tenía pintas de ponerse cada vez mejor-, dejó su plato a un lado de la cama, con el fin de poder incorporarse mejor en ella antes de hablar. _No puedo creerlo.-Comentó aún atónita, tomando un largo sorbo de agua para bajar todo.- ¿Qué le respondiste? Me encogí de hombros, mirando hacia un punto en la habitación mientras comenzaba a jugar con mis dedos. _Bueno, si te soy sincera, realmente no supe responderle algo en concreto. No estoy segura de si han sido los nervios o me tomó demasiado por sorpresa, pero no pude comentarle nada más allá de que su confesión me había agarrado con la guardia baja, pues no me esperaba para nada que dijera aquello. _¿Y qué te respondió?-Preguntó nuevamente ella, inclinando su cuerpo hacia mi, atenta a la historia. _Que él tampoco esperaba una respuesta instantánea de mi parte. Al parecer, sólo pretendía que lo sepa. Rebecca negó con su cabeza aún sorprendida, mientras tomaba otro largo sorbo de su vaso. _Diablos, sé que debería decir algo al respecto. Pero aún no puedo creerlo. _Tranquila, que yo tampoco puedo aún..-Respondí pensativa, con una pequeña sonrisa sarcástica. _¿Y qué es lo que piensas hacer?-Levanté mi vista hacia ella, sin entender. Rápidamente aclaró su garganta para abordar una explicación.- Digo...con él y con el otro muchacho con el que almorzaste hoy. Me encogí de hombros nuevamente, soltando un pesado suspiro que dejaba escapar todo el aire en mis pulmones. Pues, para ser sincera, ni yo misma sabía con certeza qué es lo que tenía que hacer al respecto. Sentía que de alguna forma, esperaban algo de mi parte que no era capaz de otorgarle a ninguno de los dos, al menos en este preciso momento. No me encontraba segura de ir hacia ningún lado, por lo que en el fondo, sentía que lo mejor que podía hacer era esperar que el tiempo decidiera las cosas por mi. _Si te soy sincera, Rebecca, no tengo idea.-Respondí, soltando otro suspiro con estrés.- ¿Sabes qué es lo peor de todo? Hace tan sólo unas semanas atrás, quizás me hubiera conformado con escuchar esas palabras de su parte... Hice una pausa, mientras enfocaba mi atención en mis manos que se enredaban entre sí, nerviosamente. _...¿Pero ahora?-Completó la frase Rebecca, esperando a que prosiguiera. Solté un bufido, dejándome caer sobre mis almohadas. _...Pero ahora que conocí a Levi no estoy completamente segura de ello.-Finalicé la frase, con mi mirada ahora sobre el techo, mientras me mantenía pensativa.- Siento que quizás, con el tiempo, podría desarrollar sentimientos por él. Es que, se comporta de una manera tan especial conmigo que no puedo simplemente descartar la idea de que podríamos estar juntos. Es mayor, tiene trabajo y todas sus prioridades en orden. No lo sé, es un buen partido por donde le mire... _ ¿Y entonces, por qué no le dices a Enzo que simplemente saldrás con Levi y ya? Tienes los argumentos necesarios para responderle que tuvo su momento para actuar y sin embargo, no lo hizo. ¿No crees? Me incorporé nuevamente en la cama, sentándome sobre ella para poder mirar a Rebecca a la cara. _El problema reside en que no he podido quitarme a Enzo de la cabeza desde que dijo lo que dijo. Sus palabras retumban dentro de mi mente día y noche, incluso aunque no quiera que así sea. La mueca que torció Rebecca sobre su rostro al oírme lo decía casi todo. No pude evitar sonreír, levemente divertida ante sus expresiones extremadamente dramatizadas. _Maldita sea, tú si que te encuentras en un problema bastante grave.-Comentó levantando sus cejas con sarcasmo.- Yo creía que esos asuntos de los triángulos amorosos sólo ocurrían en las telenovelas que se miraba mi mamá.. No pude evitar reír ante su comparación. _Bueno, si quieres agregarle más inverosimilitud al asunto, considera el hecho de que ambos se conocen desde antes y se detestan casi que a muerte. Lo vi cuando fuimos a dejar a Alanna en la zona baja de la ciudad. Puedo jurarte que se estaban asesinando con la mirada entre ambos. De hecho, fue muy incómodo. Ella levantó sus cejas con interés ante lo que había escuchado. Se recostó sobre uno de sus lados y utilizó su codo como principal sostén de su torso para poder acomodarse y escucharme nuevamente, con suma atención. _¿Qué?¿Cómo es eso? ¿Por qué se odian? Levanté mis hombros mientras tomaba una de las almohadas para rodear mis brazos sobre ella, para mantenerme en una posición más cómoda. _Según lo poco que supe, eran amigos bastante cercanos hasta que Enzo se acostó con la novia de él.-Rebecca abrió su boca de gran manera, mientras yo sólo asentía como respuesta a su sorpresa.-Sí, así de crudo y feo como suena. No sé en su totalidad el trasfondo de esa historia, o si es que ocurrió algo posteriormente, pero parece ser que ese ha sido el principal detonante de su enemistad. _Bueno, viéndolo de esa manera, entonces luces como la venganza perfecta que Levi podría tener hacia Enzo. Solté una pequeña risa con sorna mientras asentía ante la idea. _Sí, supongo que el hecho de que me conozcan ambos debe ser un deja vú bastante irónico para ambos. De todas formas, me he encargado de decirle a Enzo que me diera tiempo para pensar las cosas y, que mientras tanto, podíamos intentar ser amigos.-Comenté con una mueca conformista, mientras Rebecca asentía para hacerme saber que se encontraba oyéndome.- Por otra parte, a Levi aún no le he dicho nada, y tampoco veo necesario decirle algo por el momento. No lo sé. Sólo esperaré a que el tiempo pueda darle la respuesta correcta a mi mente. _A tu corazón, mejor dicho.-Me corrigió. La miré, frunciendo el ceño. _¿Cómo? _Que el tiempo debe de darte las respuestas a tu corazón. Porque tu mente siempre intentará optar por la opción más conveniente, pero tu corazón es aquél que va a decidir puramente por tus sentimientos. _Bueno, hacerle caso ciegamente al corazón se escucha bastante arriesgado.¿No crees? _¿Por qué lo dices? _Porque el corazón es caprichoso y obsesivo. Sólo busca satisfacer sus propios caprichos sin importar las consecuencias. Ella sonrió, negando con su cabeza. _No tienes idea lo bonito que se siente estar enamorada de alguien, Em. No debes temerle a los sentimientos de esa forma. Si lo pensaba en profundidad, creía que el temor que podía llegar a tener por estar enamorada venía de la propia incertidumbre que tenía sobre esos sentimientos del amor. Sí, por supuesto que me habían gustado personas a lo largo de mi vida pero nadie jamás había llegado a ese punto en el cuál yo consideraría "estar enamorada." O quizás si, y sólo me encontraba subestimando mis propios sentimientos. O quizás no, y nunca sentí a flor de piel el amor de esa manera. En cualquiera de ambos casos, tenía bien sabido que le temía a una sola cosa particular cuando pensaba en contraer sentimientos. _¿Y si acaso termino lastimada? Pregunté, de forma genuinamente dudosa. De esa duda disfrazada con ansiedad y preocupación. Era una pregunta completamente honesta que me lograba echar para atrás en muchísimas circunstancias fuera del amor. Me costaba mucho salir de mi propia zona de confort, y todo aquello que fuera explorar nuevas experiencias y sensaciones en mi vida. La idea foránea, de cierta manera, me resultaba algo espeluznante. Rebecca inclinó su cabeza hacia mi, observándome con ternura. Levemente inclinó sus labios en una sonrisa ladina mientras se acercaba a darme un abrazo. Se lo correspondí casi de manera automática porque, a lo mejor sin poder tener la capacidad de detenerme a pensarlo lo suficiente, no sabía cuánto había necesitado de esa muestra de afecto hasta que la tuve. Cuál niña pequeña, me deshice en su abrazo y recosté mi cabeza en su hombro sintiendo como mis músculos comenzaban a querer liberar la tensión acumulada, aflojando mi cuerpo, poco a poco. Luego de un rato, ella se separó de mi para observarme, y antes de hablar corrió un mechón de cabello que cubría parte de mi rostro, posicionándolo detrás de mi oreja. _Mira, sé que los riesgos suenan aterradores, pero estoy segura que si eliges bien y le eres fiel a tus propios sentimientos eso no va a ocurrir. Cuando hacemos caso a nuestro primer instinto las cosas salen mejor de lo que uno cree. _Jamás pensé existir el tiempo suficiente en la tierra como para escucharte a ti, decir algo como eso. Mencioné, cortando con todo el ambiente sentimental. Rebecca lanzó una sonora carcajada, inclinando su cabeza hacia atrás antes de empujarme lejos de ella, aún sin poder parar de reír. _Eres detestable cuando quieres, Emilia.-Mencionó, en un claro tono de broma. Levanté un hombro coquetamente, tomándolo bajo el mismo humor, como un cumplido. _Lo sé, muchas gracias.-Sonreí en respuesta. Luego, respiré hondo e hice una pequeña pausa reflexiva antes de seguir hablando. Asentí con mi cabeza finalmente, antes de volver a hablar.-Dejando fuera las bromas, igual creo que de todas formas tienes toda la razón en lo que dices.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD