Capítulo 4

2512 Words
Finalmente las clases del día habían llegado a su fin, por lo que, para ese entonces, me encontraba dirigiéndome nuevamente hacia mi habitación para dejar unas cuántas cosas en ella que ya no necesitaría durante el resto del día. Llegué luego de unos cuántos minutos, pues el edificio en donde tuve la última clase quedaba a pocos metros de las habitaciones femeninas. Cuando abrí la puerta del cuarto, me encontré con que Rebecca se encontraba dentro de ella. Estaba recostada sobre su cama, mientras que parecía estar mirando vídeos en su teléfono, del que apenas levantó su mirada al verme. No pude evitar soltar una pequeña risa ante el estado en el cual se encontraba, cosa que oyó desde su lado de la habitación. _¿Qué te parece tan gracioso, linda?-Soltó sin dejar de mirar de forma concentrada su celular. _Tú.-Respondí en un tono divertido. La observé a través del rabillo de mi ojo levantarme el dedo medio. Graciosamente, aún sin quitar su vista de la pantalla de su celular. Dejé mi mochila sobre la cama y comencé a quitar unos cuántos cuadernos de ella, dejándolos sobre el escritorio. Mientras tanto, volví a dirigir mi mirada hacia Rebecca. _¿Tienes planes para hoy en la tarde?.-Pregunté, captando su atención rápidamente. Sin esperar una respuesta de su parte, proseguí.-Era para saber si no querrías acompañarme a la biblioteca. Tengo que terminar unos apuntes y necesitaba algo de compañía. Ella se incorporó en su cama, dejando su celular a un lado. Soltó un bufido para luego mirarme con un leve puchero en sus labios y una mirada de lástima en sus ojos. _Oh, realmente me encantaría, cariño. Pero quedé en ayudar a Christopher con los preparativos de su fiesta el día de hoy. Asentí haciendo una mueca de "oh" con mi boca, mientras lo recordaba. _Oh, claro. No se me había ocurrido. _Puedes acompañarnos, si quieres. En cuánto termines en la biblioteca, vas directo para allá.-Propuso, levantándose finalmente de su cama para dirigirse a su armario.-Además, luego podríamos debatir qué prenda utilizaremos mañana. Un silencio inundó la habitación, y ante la falta de respuesta alguna de mi parte, Rebecca se giró hacia mi. Levemente me encogí de hombros intentando darle una temerosa sonrisa. Ella giró su cuerpo completamente hacia mi mientras apoyaba ambas manos a los costados de sus caderas, observándome con indignación. _Emilia Clarke, no irás a la fiesta, ¿verdad?-Preguntó, con un leve tono desilusionado. Solté un sonoro soplido mientras dejaba caer mi peso sobre mi cama. _No lo sé. Aún no estoy segura de nada. Pero a su vez, tampoco sé si me agrada mucho la idea. _Pensé que las cosas entre tú y Enzo habían terminado bien.-Soltó ella en respuesta, encogiéndose de hombros. Lo gracioso era que de hecho, así lo era. Incluso podría contarle acerca del encuentro que tuve con él hoy temprano. Pero decidí omitir esos datos, al menos por ahora. _Lo sé, esto no se trata de Enzo.-Ella frunció su ceño, extrañada ante mi respuesta.- Pero lo cierto es que tengo muchas cosas que hacer antes de terminar el semestre y no quiero que una simple fiesta se interponga entre mis calificaciones por las que estuve esforzándome todo el año. Ella se acercó a mi, sentándose a mi lado en mi cama. Soltó un suspiro y apoyó su mano en mi pierna mientras me miraba inclinando levemente su cabeza. _Si debo ser sincera, jamás pensé entablar una amistad con alguien que diría algo como eso. Soltó en tono de broma, por lo que ambas reímos a la par mientras le daba un pequeño empujón. Una vez que nos recuperamos, ella volvió a hablar nuevamente, ahora un poco más seria que antes, queriéndome indicar que, esta vez, se encontraba hablando en serio. _¿Sabes? Entiendo a lo que te refieres, pero deberías de darte algún respiro de vez en cuando. Tu carrera universitaria no se irá por una cañería sólo porque te diviertas una noche, Emilia. En el fondo, sabía que tenía mucho sentido su argumento. Pero del dicho al hecho existía un gran trecho, y no tenía como hacerle entender luego a mi consciencia de que estaba bien y era algo completamente normal divertirnos como jóvenes de tanto en tanto. Pero a su vez, también sabía que, quizás en cierto punto, Enzo sí tenía que ver un poco en cuánto a mi poca voluntad de ir hacia aquella fiesta. Algo dentro de mi presentía que no sería un ambiente apto para verle, al menos luego de los sucesos tan recientes ocurridos. Asentí finalmente ante las palabras de Rebecca. _Lo sé. Pero no puedo confirmarte nada hasta saber que pude hacer casi todo lo que tengo planeado para liberarme durante el fin de semana. Ella soltó un soplido liberando todo el aire de sus pulmones. _De acuerdo, no puedo hacer nada contra tu propia gran voluntad académica. Pero quiero que sepas que realmente me hace mucha ilusión que vinieras conmigo. Sonreí en respuesta, asintiendo nuevamente. Luego, procedí a tomar los cuadernos necesarios antes de emprender mi camino hacia la biblioteca. Me despedí de ella, que volvió a dirigirse nuevamente hacia su lado del dormitorio en donde parecía estar buscando algo que ponerse dentro de su desordenado armario, atestado hasta el límite de ropa, que curiosamente, casi nunca utilizaba. Ella me saludó de vuelta, tirándome de forma cariñosa un beso desde donde se encontraba de pie, para luego sacudir su mano hacia mi. Luego de haberme despedido cerré la puerta y caminé directamente hacia mi próximo lugar de estudio. Fui recibida como todas las veces, por la misma anciana bastante poco simpática que se encontraba de recepcionista. Así como de costumbre, me dio una mirada recelosa de sospecha y luego registró mi entrada en la gran computadora de escritorio frente a ella. De mi parte, recibió una incómoda sonrisa mientras esperaba que me registrara. Hecho el papeleo, me dirigí a una de las habitaciones de estudio en la que pudiera estar sola y sin ninguna interrupción por parte de nadie. Al entrar en el reducido lugar, recordé también el haber estado allí junto a Enzo. Sin embargo, espanté rápidamente aquellos pensamientos, reprimiéndolos en cuánto se hicieron presentes en mi cabeza. Recordar ese tipo de cosas sólo lograba confundirme aún más al respecto de lo que sentía, con respecto a todo. Era totalmente consciente de que había algo en Enzo, aquella chispa inexplicable en él, que llamaba mi atención de una manera que no lo hacía otra persona. Pero sin embargo, no por ello le permitiría seguir jugando con mi -ya demasiada- revuelta cabeza. Pues, a pesar de haber oído su confesión de sentimientos hacia mi, había una parte de mi persona que no lograba tampoco olvidar su otro lado acompañado de comportamientos que no eran los más adecuados y que, al menos en su momento, no habían logrado hacerme sentir muy bien al respecto. Me senté en la silla, dejando sobre la mesa todas mis pertenencias. Saqué mi computadora portátil y mis apuntes escritos, dispuesta a proseguir con lo que había quedado en hacer, y blanqueando mi cabeza de cualquier pensamiento distractor que intentara colarse por mi consciencia. Una vez que había logrado concentrarme al cien por ciento en lo que estaba haciendo, noté que el tiempo se me había ido de las manos como si de agua entre mis dedos se tratara. Cuando menos lo noté, habían pasado un buen par de horas que ya llevaba allí dentro. No obstante, para mi propio beneficio también había logrado completar todos los deberes que me había propuesto finalizar para esa tarde. Por lo que, una vez finalizada la acción, dejé el bolígrafo sobre la mesa y me recosté en el respaldo de la silla mientras soltaba un soplido sonoro y agotado, aflojando la tensión que había estando acumulando en mi cuerpo, debido a la posición en la que estaba sentada. El pitido constante de mi celular logró sacarme de mi momento de descanso, devolviéndome hacia la realidad nuevamente. Lo busqué dentro de la mochila, sacándolo del fondo de esta. Era una llamada, y en el identificador de ésta se veía como “Levi” aparecía brillando en ella. Contesté, dejando que una tonta sonrisa se formara en mis labios incluso antes de poder dejar el celular apoyado sobre mi oreja. _¿Hola?-Pregunté luego de contestar. _Hey.-Respondió él, de forma simpática.-Creí que no contestarías. Espero no estar interrumpiéndote durante algo. _Oh, no. No te preocupes, justamente antes de recibir tu llamada, había terminado de realizar unos deberes pendientes de la universidad. _Oh, eso suena bien. Imagino que te encuentras agotada. Sonreí levemente, mientras jugaba de manera distraída con el bolígrafo sobre la mesa. _Bueno, mentiría si te niego que no me encuentro un poco cansada al respecto.-Solté en una pequeña risa sarcástica.-¿A qué se debe tu llamada? _Bueno, veo que has estado bastante ocupada en la tarde, pero si acaso te queda algo de energía quería saber si quisieras acompañarme a cierto lugar. Fruncí mi ceño con curiosidad ante la propuesta, a pesar de que él no fuera capaz de verme. _¿Cierto lugar? ¿Dónde sería eso? _Es una pequeña fiesta que realiza una pareja amiga. No tenía mucha voluntad de ir al lugar solo, pero he pensado en ti como la acompañante perfecta. Sus palabras, incluso a través del teléfono, lograron ruborizarme. Ante el tonto silencio que había generado el encontrarme revoloteando con sus palabras, él fue quién volvió a hablar. _Está más que claro que es una propuesta sin compromiso, Emilia. De todas formas es bueno mencionar que Alanna y su novio también se encontrarán allí. Escuchar eso hacía que, de alguna forma, aquella velada sonara más tentadora de lo que ya era desde un principio. Siendo más personas conocidas, sentía que no existiría aquella posibilidad de algún momento incómodo entre ambos, aunque dudaba mucho que llegara realmente a existir uno. _Bueno, eso me suena a una velada bastante prometedora. Le escuché sonreír desde el otro lado de la línea. _Si me das la afirmación, pasaré por ti a las nueve. Esbocé una sonrisa. Miré a mis apuntes esparcidos sobre la mesa, notando que tenía el resto del día libre, por lo que no veía nada de malo en aceptar la invitación. _Está bien. No veo por qué no. _Perfecto entonces, acordamos a las nueve.¿Te parece bien? -Preguntó con un tono algo entusiasmado de su parte. _De acuerdo.-Respondí, riendo levemente. _Nos vemos hasta entonces, Emilia.-Soltó, en un tono algo más lento. Cómo si de alguna forma, quisiera asegurarse de que lo haya oído. Dicho esto, colgó. Sin perder más tiempo, tomé todas mis cosas y salí de la pequeña habitación de estudio, notando que afuera comenzaba a caer el atardecer lentamente, dando la bienvenida a la noche oscura de aquel viernes. Guardé con rapidez todas las cosas dentro de mi mochila y me puse ambos audífonos, caminando hasta los dormitorios nuevamente. En mi camino a la habitación, notaba la cantidad de movimiento que existía en los pasillos, sobre todo por el hecho de ser el comienzo del fin de semana. Muchos se marchaban a casas de sus padres y muchos otros comenzaban a prepararse para salir de fiesta hasta tener que volver a comenzar su semana nuevamente. Al entrar en mi cuarto, me quedé estática en el marco de la puerta ante lo que me estaba encontrando. Él se giró hacia mi al oír la puerta, presionando sus labios para no soltar una sonora risa. Ambos cruzamos miradas en silencio, y fui yo quién rompió con aquél momento de sorpresa, más mío que suyo. Caminé hasta mi cama, dejando mi mochila sobre ésta antes de señalarlo con una mirada confundida sobre mi rostro. _¿Sabes? -Mencioné, inclinando mi cabeza hacia un lado mientras fingía encontrarme pensando.-Es sólo una sugerencia... pero quizás debes dejar de aparecerte misteriosamente en mi habitación. Creo que incluso es algo ilegal. Enzo sonrió ampliamente ,divertido ante mi comentario mientras negaba reiteradas veces con su cabeza. _Tranquila,no hace falta que llames a la policía. No estoy intentando acosarte.-Dijo mientras levantaba sus manos en una señal de tregua. Como si aparecieran de forma oportuna para poder respaldar su respuesta, aparecieron por la puerta Rebecca y detrás de ella, Christopher. Ambos me saludaron animadamente. Volví mi mirada hacia Enzo, quien levantó sus cejas en una forma de hacerme entender que de hecho, se encontraba con ellos dos. _Lo siento, Em.-Comentó Rebecca dejando una de las cajas sobre el suelo.- No sabía que volverías tan temprano, ya quitaré a toda esta gente de aquí. Mencionó señalándole a ambos unas cajas sobre su armario. _¿Qué hacen todos aquí, por cierto? _Preparando lo necesario para la fiesta de Christopher.-Mencionó Enzo, bajando una de las cajas señaladas, que parecía contener distintos tipos de luces de fiesta. Levanté mis cejas,genuinamente sorprendida al notar que siquiera sabía de la existencia de eso dentro del cuarto. Sobre todo, me sorprendía aún más que Rebecca fuera quién las tuviera. Detrás de él, Christopher cargaba con dos cajas más. Rebecca palmeó ambas de sus manos quitando lo que parecía ser polvillo de ellas. _Bueno muchachos, creo que eso es todo. Ambos asintieron en silencio, circulando hacia fuera de la habitación. Tanto Christopher como Enzo se detuvieron en seco en el pasillo, esperando por Rebecca. Ella se detuvo frente a mi antes de salir, con una pequeña sonrisa de disculpas sobre su rostro. _Lo siento por eso, realmente no esperaba que se cruzaran.-Mencionó en voz baja, refiriéndose claramente a Enzo. Sonreí, negando con mi cabeza. _No tienes por qué disculparte. Es tu habitación también, y tampoco es que haya sido un gran problema verle. _De todas formas, la próxima te mandaré un mensaje por si acaso. Reí, asintiendo con mi cabeza ante su preocupación. _De acuerdo. _Bueno, por mi parte seguiré ayudando a Chris hasta nuevo aviso, por lo que no sé en qué momento vuelva a encontrarme aquí. _No te preocupes, yo también me voy esta noche. Ella levantó ambas cejas con sorpresa. Acto seguido miró a ambos de los muchachos antes de decir alguna palabra, asomándose de forma rápida a donde estaban ellos con el fin de asegurarse de que no estuvieran oyendo la conversación. Para nuestra suerte se encontraban demasiado distraídos en una propia conversación entre ellos como para escuchar algo. Rebecca aclaró su garganta, captando la atención de los dos, que la miraron rápidamente. _Pueden adelantarse si quieren, chicos. Iré en un momento.-Mencionó. Una vez que parecían encontrarse lo suficientemente lejos, se acercó a mi con una emocionada sonrisa mientras tomaba ambas de mis manos. _¿Cómo es eso de que tienes planes? ¿Saldrás con Levi? Sonreí, asintiendo levemente con mi cabeza. Ella se encogió de hombros de forma emocionada, con una gran sonrisa. _Diviértete entonces.-Soltó guiñándome un ojo.-Por cierto, puedes utilizar lo que se te venga en gana de mi armario, si así lo quieres. Mencionó con rapidez antes de desaparecer por el pasillo, no sin antes despedirse nuevamente con su mano, cerrando la puerta detrás de ella.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD