Polina –Si fuera una gran bebedora, ahora mismo estaría borracha perdida. Cambio los canales en mi televisor y me río débilmente para mí misma, comiendo palomitas de microondas, también conocidas como mi cena. –Si tan solo pudiera permitirme emborracharme de verdad otra vez. Tragándome mi risa patética, apago el televisor y subo las piernas hasta apoyar la barbilla en las rodillas, sentada en el sofá. Han pasado cuatro días desde la entrevista en Poppa’s Burgers. Y tres desde que me rechazaron. No tenía grandes esperanzas. Servir mesas no es exactamente mi fuerte, pero pensé que al menos podrían darme una oportunidad. Me equivoqué. Querían a alguien con experiencia en el sector. Y yo solo tengo experiencia en una industria. La industria de la que me han expulsado, al parecer,

