Viktor El sol matutino apenas empieza a colarse por las cortinas cuando suena mi teléfono. Ya estoy despierto, trabajando en la cama. Es algo que nunca hago. Pero, de nuevo, nunca he tenido a Polina y su melena rubia desparramada sobre mí, dormida, tampoco. Aun así, sé que tendré que contestar la llamada eventualmente. Así que me deslizo fuera de la cama y mando un mensaje diciendo que llamaré en unos minutos. Después de una ducha rápida, me visto y voy a mi oficina. Es ahí donde devuelvo la llamada a Román. Está con Fyodor. —¿Tienes algo? —pregunto, encendiendo mi computadora. Mi teléfono se conecta a la pantalla y aparece una transmisión de video nítida. Cuando me ve, Fyodor alza una ceja. —Te alejaste de esa… —Cuidado con tus próximas putas palabras, Fyodor. —Nueva amiga tuya —c

