Capítulo 33 — Saúl Han pasado solo unos días desde la fiesta del aniversario de Despertar, y todavía me cuesta borrar la sonrisa que me dejó aquella noche. Cada vez que entro al café y veo las luces pequeñas que aún cuelgan del techo, siento la misma calidez que sentí cuando Laura habló frente a todos. Diez años. Una década entera desde que todo cambió, y sin embargo, hay momentos en que me parece que fue ayer. Esa mañana, el cielo de Castellón amaneció nublado, con ese gris suave que no entristece, sino que invita a quedarse dentro, a conversar, a recordar. Laura está detrás del mostrador, revisando la lista de pedidos, mientras yo coloco las nuevas fotos que imprimimos después de la fiesta. Una de ellas es de nosotros cinco abrazados frente al local, las luces encendidas y la gent

