POV: JAMES.
(El Hermanastro despiadado)
*
*
*
¡Mi vida se ha convertido en un desastre!
Sabía que regresar a Techint Ingeniery no me traería nada bueno, ahora la cereza del pastel es Brooke y su aparición violenta en un momento tan incómodo.
No quería que papá se enterara del compromiso de esa manera, quería buscar el momento perfecto para contárselo, pero después de esto creo que hice mal en ocultar mi relación por tanto tiempo. Papá solo continúa observandonos a Brooke y a mi, tiene las manos metidas en los bolsillos para aparentar tranquilidad, pero me doy cuenta que en verdad esta tenso al igual que Liz.
Después de observarla unos segundos me fije que ella se ha cambiado de ropa, también me preocupa el leve moretón que se ve en su rostro, ¿será prudente llevarla al medico?. Antes de su pequeño accidente me tope con ella y se veía impresionante el tiempo había hecho de ella una mujer hermosa, las fotos que había visto de ella no le hacían justicia a como se veía en persona.
— Bienvenida a la familia señorita Brooke... — Añadió mi padre con duda.
— Soy Brooker Jenner, señor Marshall. Es un placer conocerlo al fin.
— El placer es todo mio señorita Jenner. — Dice papá con un gesto tímido pero de agrado. — James, tu madre va a enloquecer cuando te vea hijo, te ha extrañado mucho.
— Yo también la he extrañado mucho, bueno en realidad a todos. — No pude evitar mirar de reojo a Lizzie qué se veia incomoda. Ahí esta mirandome con esos ojos profundos tan atentos, que no había sido capaz de seguir el hilo con la conversación de mi padre y Brooke, solo estaba perdido en mis inoportunos pensamientos y en la expresión de odio en el rostro de mi hermanita. Quizás aún seguía enojada por lo de Techint Ingeniery.
— ¿Me estas escuchando James? — La voz de papá me hizo reaccionar.
— Me he distraído. — dije escuetamente observando los labios carnosos de Liz. Ella tampoco había dicho una palabra.
— Dije que ambos deberían ir a cenar esta noche con nosotros.
— Si, si esta bien.
— Perfecto.
— Y tu debes ser Elizabeth ¿Cierto? — Brooke se acercó a Liz observandola de punta a punta. — Eres muy hermosa, sabes he escuchado maravillas sobre ti, no solo por parte de James, sino también en mi trabajo.
— Gracias, Brooke es un placer, ¿En donde trabajas?
— Guao, veo que James les ha contado mucho sobre mi. — Respondió Brooke con sarcasmo, eso era un reclamo directo para mi.
— Estuve consumido por el trabajo cariño, quería buscar el momento adecuado para hablarles a mi fmilia sobre ti. — Ella abrió más sus ojos.
— OK, ¿el momento adecuado durante un año y medio? ¿Es en serio James? — Dice indignada y el ambiente se hizo mas tenso que antes. No se que responderle justo ahora... Por suerte Liz habló.
— Siento interrumpirlos chicos, pero ya debo irme. Alguien está esperando por mí — Hace un gesto con su mano para que me aparte pero no lo hago.
— La celebración aún no ha terminado, hermanita. — Le digo tratando de retenerla pero me fue imposible.
— Para mi ya terminó desde hace mucho, querido hermano. — comentó mirando a papá en forma de reclamo y luego se marchó.
Me costó reaccionar, pero cuando lo hice le pedí disculpas a mi padre y a Brooke, para irme tras ella. Bajé las escaleras todo lo rápido que pude y la alcance justo a la salida.
— ¿Por que vas tan rápido? — sostuve uno de sus brazos para que dejara de moverse. — ¿Quien te esta esperando? ¿Acaso es tu novio? — No se porque carajos hice esa pregunta, ¿tendría ella un novio o una pareja?
No tendría que importarme.
— Ya. Para que lo sepas no es tu problema si es mi novio a quien veré. — La mire a los ojos hasta que se apartó de mi como si le molestara mi toque.
Su móvil sonó dentro de su bolsa despistando mi mala leche por un instante, cuando lo descolgo trate de mirar la pantalla y ver algún nombre reflejado pero Liz fue bastante rápida.
— ¿Si? — Dijo y la respuesta del otro lado la hizo sonreír. Yo rode mis ojos con molestia. No se que sucedía conmigo.
— Voy para allá cariño. — Colgó el móvil y me miró sin ninguna expresión en su rostro. — Tengo que dejarte, lo siento. — Hizo ese gesto qué tanto odio para que me apartara pero mi cabeza debia estar mal porque estaba deseando que ella se quedara conmigo.
— ¿Iras a la cena esta noche? — Esto último ya lo dije gritando, pues Liz se había marchado de nuevo.
— Sigues siendo un idiota James. — Exclamó tranquila pero visiblemente furiosa. Su mirada felina hizo que me cuestionara de nuevo: Qué carajos estoy haciendo.
¿Había hecho bien? ¿Iba a ser así de tenso cada vez que nos cruzramos en el trabajo?
*
*
*
Por la noche tal como le prometi a papá lleve a Brooke a cenar para presentarla formalmente como mi prometida. Mamá se encontraba feliz y nos recibió con los brazos abiertos, quería saludar a mi hermano Nathaniel pero se encontraba fuera del país, papá lo está entrenando en los negocios tal como lo hizo conmigo.
Lizzie por su parte no hizo acto de presencia y mamá la excuso diciendo que tenía unos pendientes pero que estaba muy feliz por nosotros. Yo sabia desde un principio que no iba a estar. Nuestros padres sabían que mi relación con Liz era nula y, sin embargo, nunca hacían un comentario al respecto sobre ese tema.
— Pingüinito estoy muerta, ¿Podemos irnos? — Brooke me dice al oído casi en un ronroneo.
— Linda pero apenas son las nueve.
— Lo se, pero... — Mordió su labio coquetamente. — Quiero llegar temprano para que tu y yo hagamos cositas malas.
— Mmm cositas ¿eh?
— ¿entonces nos vamos?
— Ahora mismo. — Tomé su mano para despedirnos de mis padres por más que mamá insistió en que nos quedáramos con ellos no lo acepte, me había acostumbrado a tener mi propio espacio desde muy joven.
Salimos de ahí y lleve a Brooke conmigo. Al llegar a mi departamento fuimos directo a la habitación para pasarla bien y liberar las tensiones. El sexo entre nosotros era excelente, ella sabe como complacer a un hombre y yo pues me dejo querer. Aunque debo admitir que mi mente no dejaba de reproducir todos los acontecimientos del día y no podía concentrarme al cien por ciento para dedicarme a Brooke. Pero al parecer ella ni lo noto.
— Abrazame toda la noche pinguinito. — Balbuceo con algo de sueño. Esta era una de las cosas que hacía Brooke después de estar juntos, siempre requería un exceso de cariño.
— Debo trabajar en un proyecto, linda. — Le digo colocandome una camiseta.
— Cuando nos casemos espero que no me hagas esta clase de desplante...
— Brooke... Por favor, no volvamos a lo mismo ¿si?
— Uhs ya, esta bien. Pero te recomiendo que duermas temprano porque mañana no pienso soltarte en todo el día. — Volvió acostarse en la cama cubriendo su cuerpo con las sábanas, yo por el contrario encendí mi computadora y me dedique a trabajar por casi más de tres horas, cuando mire el reloj en la pared ya había pasado más de media noche.
¿Que hacía levantado aún?
Solté la pc y trasteé en el móvil hasta que llegue a i********:.
En fin, no controle ir a la barrita de la lupa y buscar a Liz. Hacia mucho que no la veía, ni buscaba en redes; ¿para que iba hacerlo? Si embargo, verla hoy así de pronto y notar de nuevo esa provocación qué ejercía constantemente en mi me despertó algo de nerviosismo.
Tenía i********:, por supuesto, quien no tendría en estos tiempos. La mayoría de sus publicaciones eran cortos para mostrar el trabajo en Techint Ingeniery.
Tenia buena calidad y estoy seguro que podría invertir en una buena publicidad para impulsar de nuevo nuestra marca.
En el momento que me desvíe y comencé a revisar sus fotos personales cerré la aplicación como si me quemara. Solo estaba empeorando las cosas.
Al día siguiente espere durante horas para discutir la nueva planificación de Techint Ingeniery con Liz pero tampoco apareció y ya me estaba cabreando su irresponsabilidad.
Levante la bocina para contactar a mi nueva asistente con enojo, admito que ella me contestó con una templanza asombrosa antes de indicarme que Liz... Elizabeth no acepta reunirse conmigo y yo odio que me lleven la contraria.
— Iré directo al grano. He visto sus trabajos de marketing y me interesa invertir en ellos, la necesito aquí... ¡Ahora!.
— Lo se señor, pero la señorita Marshall ha dicho que no quiere verlo, ni mucho menos hablar con usted y me ha tirado el teléfono.
— Pues va a tener que acostumbrarse a verme a diario porque soy su maldito jefe.
Traela aquí para la tarde. Si no lo haces serás tu quien este despedida. — Conteste tirando la bocina, minutos después que reaccioné y la ira se despejó de mi mente caí en cuenta de lo que había hecho.
"Me había convertido en un jodido c*****o demente, el plan era alejarla de mi no obligarla a estar cerca de mi".