Pov: Lizzie.
(La niña caprichosa)
*
*
*
¡Preparar una celebración es bastante caótico!
Y mira que he hecho cosas estresantes a lo largo de mi vida, ¡sobre todo de mi vida laboral! Recuerdo que el simple hecho de mirar a mi jefe cuando comencé a trabajar en Techint Ingeniery, mejor dicho, mi padre, me estrésaba de una forma descomunal... Lo mismo me sucede ahora, llevo todo el día, contratando el catering, alquilando trajes y joyas, seleccionando camareros, supervisando los horarios de vuelo de todos nuestros accionistas pero, supongo, que todo valdrá la pena porque por fin papá va a darme la dirección completa de la empresa.
Si. Acepto que no lo he hecho del todo bien, pero tengo un gran plan para recuperarnos en un par de meses y le demostraré a todos que merezco esto.
— Oye, por fin te encuentro Liz. — Escuche la voz de mi prima Laurent.
Las últimas semanas hemos trabajado en tensión por los errores que cometí pero ella entiende mi punto por el descaro de aquel hombre que intentó propasarse.
— Hola Lau, mira esto. Estan preciosas ¿verdad? y combinan perfectamente con el outfit de mañana. — Le digo emocionada mostrándole unos preciosos pendientes en forma de gota de Bottega Veneta.
— Liz no deberías...
— Claro que debería, la nueva CEO de Techint de verse espectacular. Quiero que todas las miradas estén sobre mi.
— Pero Liz... — Tomo una de mis manos con preocupacion.
— Señorita Marshall, el fotógrafo acaba de llegar, se encuentra esperándola en el salón. — Mi asistente nos interrumpe y no puedo seguir charlando con Lau.
— Querida debo encargarme de esto, pero tu tranquila, hay que disfrutar el gran día de mañana.
— Pero Liz me gustaría hablar contigo sobre algo por favor... — Me gritó y apenas alcancé a oírla.
— Ahora te llamo. —Le prometo en la distancia y como era de esperarse olvide hacerlo, estuve ocupada el resto de la tarde con mil cosas por hacer, todo debía ser perfecto.
Aquella mañana, como siempre, sonó mi horrendo despertador, uno que tenía desde hacía mil años y que reproducia, ni más ni menos, el maravilloso cacareo de una gallina... No recuerdo exactamente porque lo seguía atesorando, ni quien me lo regalo exactamente. Solo se que cada mañana que despertaba ese horrible cacareo me despertaba.
Me apresure a apagarlo de un manotazo estando aun medio dormida.
"Hoy es el gran dia, hoy es el gran día..." Eso fue lo único que recuerdo haber soñado durante toda la noche. Llevaba meses preparándome para este día y por fin ha llegado, salí disparada de la cama como una bala directo al tocador para ducharme y luego arreglarme en cuanto estuve lista me miré al espejo muy orgullosa. ¿Parecía lo bastante seria? Si, creo que me veo muy bien. Me dije a mi misma para animarme.
¡Estoy lista para comerme al mundo!
*
*
*
Al llegar al Eco plaza todo estaba impolutamente perfecto e inmaculado, cada detalle estaba en su lugar. Incluso ya podía visualizar aquel letrero fijado en la puerta de mi oficina que rezaba: Elizabeth Marshall. Presidenta.
Las personas me observaron con incertidumbre cuando pase por delante de ellos, sentía un leve cuchicheo pero estoy segura que solo murmuraban sobre mi ascenso, este día seria el centro de atención de todos. Me detuve en el asiento principal que había elegido para mi esperando el gran momento, papá ya se encontraba sobre el escenario sabía que en cualquier instante diría mi nombre.
— Oye, por favor, sirve la champaña. — Le digo a un camarero que paso frente a mi.
— Si, señorita Marshall.
— ¡Ay que emoción!
— Damas y caballeros, sin más que agregar ahora quiero presentarles al nuevo CEO de Techint Ingeniery.
— No puede ser, ha llegado el momento ya va a decir mi nombre — Me levante automáticamente de mi asiento para llegar al escenario, no podía dejar de aplaudir, debo reconocer que me sentía emocionada. Era lo que estaba esperando desde hace mucho.
Todo el esfuerzo que he hecho para la compañía hasta ahora ha valido la pena.
— Mi hijo mayor, James Marshall... Sube aquí hijo. Quiero que conozcas a tu nueva familia...
—¿¿¿Que carajos ha dicho???
¿James? — Me detuve abruptamente observando como papá señalaba a mi medio hermano en medio del salón.
¿En que momento llego?
— No, esto es una equivocación. — Repetí las palabras y de nuevo mire a mi padre que se veía contento, haciéndole señas a James para que subiera.
No pasó mucho cuando el individuo en cuestión pasó por mi lado dándome una mirada que no supe como definir.
Eran demasiadas preguntas que tenia en mente y todas sin respuestas.
— ¿Como que James es el nuevo CEO? ¿De donde salió? ¿Y por que se ve tan guapo?
— ¿Liz, estas bien? — Escuché varias voces detrás de mi pero era incapaz de contestar.
— ¿Elizabeth?
— Es-toy bien... — Dije sin tomarme el tiempo para mirar a mi alrededor para saber quien era, no podía quitar mis ojos de James.
"solo quería desaparecer". Sentía que todos me miraban con lástima.
"Había hecho el ridículo de mi vida"
En cuanto James comenzó su discurso no pude soportarlo más...
"Debo salir de aqui"
Gire a mi derecha para salir corriendo pero al hacerlo impacte fuertemente con un camarero que traia una bandeja repleta con champán.
— ¡Ay Joder! Mi vestido. — Grité mientras sentía los líquidos bajar por mi pecho y abdomen.
Estaba hecha un desastre carajo, entre tanto desorden observe qué mi móvil c por el impacto había caído al suelo y en el momento en que me incline para levantarlo choque de frente de nuevo con el camarero.
— ¡Auch mi cabeza! — Lleve mi mano hasta mi frente.
— Señorita lo siento tanto, no me despida por favor. — Dice con nervios pero yo queria matarlo.
— ¡Solo apartate de mi vista! — salí caminando rápido del inmenso salón, no tuve que ir muy lejos para llegar hasta el baño. "pedazo de golpe me pegue"
Me apreté la zona magullada con la mano maldiciendo mi completa falta de agilidad.
Ahora pareceré una cría de unicornio al que esta apunto de brotarle un cuerno.
Frote varias veces aquel bulto espantoso frente al espejo para comprobar horrorizada que, lejos de desaparecer, se hacía cada vez ms grande y cambiaba su moderado color bermellon por un escándaloso color púrpura...
Tal parece que mi vida esta destinada a la desgracia.
— ¿Liz? ¿Estas ahí? — La voz de mi prima Laurent me saco de mi letargo. — Abre la puerta por favor. — La pobre tartamudeaba y en cuanto abrí la puerta, se abalanzo hacia mi para abrazarme.
— Yo, lo siento tanto Liz, se que deseabas esto más que nada en el mundo pero...
— No te preocupes, no pasa nada. — Dije tratando de fingir. Ella me mira compasivamente y detesto que me vean así. — Estoy bien, de verdad. Solo necesito que me ayudes a salir de aquí, por favor.
— No. — La mire desorientada. —¡No puedes irte! Si haces eso estarás perdiendo la batalla y esto apenas comienza.
— Aunque quisiera quedarme estoy hecha un desastre Lau, mi vestido se arruinó y mira lo que tengo en mi frente. — Señalé el bultito ahora de color morado pero ella respondió.
— No hay nada que el maquillaje no pueda ocultar.
— ¿Y que haremos con mi vestido? — Le pregunté confusa y ella sacó su móvil para marcarle a una de las asistentes y así como así mi prima Laurent me salvo de una desgracia inminente. Aunque eso no podía borrar el bochornoso momento de hace unos minutos.
— No puedes rendirte, James solo esta cumpliendo una petición de mi tío Ciro, no le interesa estar aquí, en cambio tu... Nosotras, lo hemos dado todo por Techint Ingeniery. Debemos recuperarla. — Me reprendió con voz estruendosa y fue suficiente para entrar en razon.
— Tienes toda la razón, saldremos a pelear por lo que es nuestro. — Le digo convencida de que es una buena idea.
*
*
*
Para cuando regresamos al salón todos los ojos estaban puestos en James y mi ridículo corazón no dejaba de traicionarme. "Yo lo odio" No puede hacerme sentir cosas todas, es un macabro despiadado que se burlo de mi.
Una sensación parecida al terror gobernó mi cuerpo en cuanto después de un rato mi padre junto a James se acercaron a mi.
— ¿Lizzie, estas bien? — Había un destello de preocupación en la voz de James cuando se acercó pero no sería una débil frente a él.
— No me llames Lizzie, no tenemos tanta confianza.
— Hija, seguramente debes odiarme justo ahora, pero te dije que tomaría acciones. — Papá se adelantó al hablar interrumpiendonos.
— No te odio, solo que ya veo quien ha sido siempre tu favorito. — Me ensañe dadivosamente contra él, jamás iba a perdonarle lo que me ha hecho.
— No digas tonterías Lizzie, solo le pedí a James que nos ayudara un poco por acá, necesito que mis dos hijos trabajen en conjunto por la empresa familiar. Como debe ser.
— Así es hermanita, ¿acaso no te agrada verme? Yo creo que podemos hacer un gran equipo. — James me sonrió al decir esto último y me enoja saber que después de tanto tiempo su mirada me sigue anulando por completo, su presencia ejercía un poder brutal sobre mi que era como una energía cósmica que absorbia mi personalidad.
"Estaba demasiado guapo" Claramente estos años le había favorecido.
— No tengo nada que aprender de James. — Escupí las palabras con rabia. — Y tu... — Señale al macabro James con mi dedo índice. — Deja de llamarme Hermanita. Porque no somos herma...
— Elizabeth Marshall. ¿Que es lo que te sucede señorita? ¿Desde cuando ustedes se llevan tan mal si antes eran inseparable? . — En lo que papá dijo esto último, hubo un silencio sepulcral entre ambos.
¿Desde cuando? Desde que me follo de manera desenfrenada en el ático y luego me abandono.
Obviamente no iba a decirle eso a papá, pero tampoco iba a quedarme callada.
— Eso no importa ya papá, lo que importa es lo que me acabas de hacer, yo estaba destinada a ser la nueva presidente de esta compañía y tu me lk arrebataste por algo que no fue mi culpa del todo. — Dije y mi voz sonó dolida con esto último. — Dime algo ¿Mamá sabe sobre la traición que me has hecho? — Le reclamé de nuevo con altaneria.
— Claro que lo sabe Elizabeth, fue una decisión de ambos. — Mi boca se abrió de la impresión. — Y dejame decirte esto último: Te guste o no, trabajarás en conjunto con tu hermano. Desde este momento el es tu jefe y deberas acatar sus ordenes si quieres seguir dentro del Group Marshall.
¡ES UNA ORDEN! — Dijo esto y yo sentía ganas de matar a James, pero una voz desconocida interrumpió nuestro incómodo momento...
— ¡James! ¡Pinguinito! Ya estoy aquí bebe... — Una voz amigable pero muy chillona habló cerca de nosotros, en cuestión de segundo vi una cascada de risos rojo que se avalanzó sobre los brazos de James. — ¡No podía estar tanto tipo sin ti mi pingüinito! Asi que decidí venir a verte. — Quien carajos es esa mujer de labios perfectos, pensé mientras veía el asombroso color de sus ojos ámbar.
Será... ¿Una amiga?? ¿O una socia?
— Oh, cariño... Que sorpresa. — James parecía confundido pero luego sonrió.
— Papá, hermanita, ella es Brooke Jenner, mi prometida...
¿QUE? ¡SU PROMETIDA!
¿¿El macabro de James, esta comprometido??