No son míos

1043 Words
~Jhon~ -No tienes, ni tendrás derecho a pedir su perdón cuando la perdamos por tu culpa- ¿Perderla? ¿Quién pierde algo que siempre estará a tu disposición? Es tonto pensar en algo así. Boomer gruñó por mi comentario, ¿Pero qué tiene de malo? Tan solo es la verdad. -Hablaremos de esto luego de un año, a ver si tus pensamientos siguen iguales de estúpidos- Mofó mi lobo. ¿Tan malo era? A medida que discutíamos y nos acercamos a ella, el olor que esperé percibir desapareció por completo. -¿Qué es esto?- -La medicina que le aplicaron es fuerte, tal vez por eso... cambió- Pronunció Lucas que se encontraba en la esquina de la sala. Boomer estaba ensanchado con su aspecto, su sangre hervía al verla tan pálida y débil, con todos esos cables conectados a ella. Se abalanzó e intentó quitarlos, pero antes de que pasara, Lucas intervino. -¡Alfa, Boomer! ¡¡Escúchenme!!- Sin embargo, no tenía posibilidad de recuperar la voluntad de mi cuerpo. ¡Carajo! Cuando eso pasa es solo porque la otra parte está débil o una parte de sí no quiere cooperar. ¿Acaso estoy dudándolo? - ¡Si sacas esos cables ella morirá!- El forcejeo se detuvo, y por fin lo regresamos a ver. -¿Qué dijiste?- Las palabras guturales que salieron mezclados con gruñidos, era una combinación de nuestras voces. Lucas retrocedió nervioso, pero sin retractarse de sus palabras, repitió lo que dijo. -Ella morirá si desconectas los cables de sus brazos- Un gruñido atemorizante y estruendoso resonó por las paredes de la monocromática habitación. -Lo que puedes hacer ahora...es permanecer con ella... Seguramente el vínculo ayudara a que mejore- Sin titubear Boomer cooperó. Esta vez se acercó a ella con el más sumo cuidado. Pude sentir el dolor que cruzó en su pecho al notar todos los cortes y golpes que se asomaban por debajo del camisón, sin mencionar de las heridas en su bello rostro. Éstas emociones...¿Eran de Boomer? Ira. Odio. Tristeza. Rabia. Pero sobre todo, impotencia. Toso eso no puede ser mío. ¡Simplemente no! Él está despistado, y es un buen momento para tomar el control de mi cuerpo, pero... ¿Por qué no lo hago? Mi conciencia no se mueve. Mis articulaciones no responden a mi llamado. Jamás ha pasado algo como esto, ¿Por qué ahora? Suspiré, y dejé que mi lobo obtuviera lo que quería, pero solo sería esta vez. Él, entrelazo sus dedos y peino su cabello desaliñado. A pesar... de todo lo que pasó, su melena seguía suave como el algodón, al rozar sus cachetes, su piel era más blanca de lo habitual, pero la suavidad siguió intacta, su característico rubor natural fue reemplazado por los cortes que a simple vista eran profundos... -¿¡Quién fue!?- La impotencia fue desplazada y la ira se adueño del ambiente. Estaba molesto. Pero Boomer no era el único, una parte de mí sentía la responsabilidad de castigar al culpable. ¡Al que se atrevió a tocarla! Apreté los puños hasta que los nudillos palidecieron. -¡Encuentra al responsable de inmediato, y enciérralo en las mazmorras!- Sin esperar algo más, Lucas giró sobre sus talones y salió de la habitación. Un silencio abismal envolvió el entorno. Mis ojos estaban centrados en ella, Boomer deslizó la mano para encontrar la suya, al instante, pude sentir aquellas molestas chispas. Extrañamente, noté que su cuerpo se relajo. -¿Está reaccionando?- De inmediato, mi lobo acunó su rostro, permitiéndome ver sus hermosas facciones. Cada vez, podía mirarla mejor, más cerca... Sus largas pestañas rizadas hacían que su mirada fuese más seductora... Los pétalos de rosas rojas que constantemente llamaban mi atención... Sin percatarme ni tener sentido del espacio-tiempo, uní mis labios a los suyos. Tan delicados como malvaviscos... su dulzor me atrajo más a ella. Las corrientes eléctricas fluían por dónde mis manos la recorrían. Una sensación inexplicablemente buena. Pero... No debe pasar. Rápidamente me aleje, no creía lo que había hecho. Hace mucho que recuperé el control, pues Boomer, ¡Ese lobo sagaz! Cedió en un mal momento. -No lo puedes negar, te gusta- -¡Silencio!- No podía enojarme más que conmigo mismo. ¡Qué estúpido fui! Rápidamente, giré sobre mis talones y salí de la habitación lo más rápido que pude. -Boomer, ¿Damos un paseo?- -No estaría nada mal, pero no olvides que estoy en contra de tu mala decisión- Suspiré ante su comentario de muy mal gusto. Salí del hospital y me adentré en el bosque, ignorando las miradas curiosas. Poco me importaba si los rumores se esparcían, esas habladurías se esfuman con una sola orden. Respiré hondo y permití que el aire fresco de la naturaleza llenara mis pulmones, hacía tiempo que no me desplazaba por los bosques. Sin esperar un segundo más, mi lobo tomó el control. Mis huesos se distorsionaron, se dislocaron y adoptaron nuevas formas, la ropa se rompió por el cambio brusco, que duró segundos. A lobos normales, les tomaría poco más de un treinta segundos, o menos de éste. Sin embargo, para los Alfas es más fácil cambiar, unos segundos basta. Mi antigua forma humana fue desplazada a la de un lobo, la piel desnuda se cubrió con pelaje dorado, las manos se convirtieron en patas, que removían el suelo húmedo, listo para correr. Boomer, un lobo dorado de 70 kilos, y longitud de poco menos de dos metros... Terror para algunos, admiración para otros. Sus patas empezaron a moverse sin recelo, cortando el aire a nuestro paso. Esta sensación tan libre, hacía mucho que no la disfrutaba. Corrimos hasta que el sol se desvaneció en el horizonte. ¿Cuánto tiempo había pasado ya? Mi estómago estaba rugiente de hambre. -Alfa, ¿Dónde estás? Te necesito en la sala de reuniones, es urgente- Lucas se conectó, y me arrepiento de haberlo enlazado. -Voy para allá- Sin más remedio, bufé molesto y corrí en dirección contraria. Me tomó por lo menos una hora regresar a la mansión principal, que, viéndola de cerca, necesita una gran remodelación. Me escabullí por los pasillos y enseguida me dirigí a la sala. Antes de ingresar, reconocí el olor de Lucas, pero había alguien más. ¿Quién era?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD